Autor/a desconocido/a
Consideraciones para Stefano Portelli enviadas en julio de 2025
De las organizaciones de masas a los movimientos sociales
Manuel Delgado
La cuestión es, como te decía, ese ubicar ese parteaguas que de pronto renuncia a los movimientos y organizaciones de masas y pasa a trabajar a partir del papel central de los movimientos sociales. Yo no tengo duda de que esto ocurre en torno a las revueltas estudiantiles y obreras de la segunda mitad de los años 60 en los países de capitalismo avanzado. Explicas bien las claves. Para mí la más importante es la conversión de los partidos comunistas en partidos “normales” y su renuncia a asumir el papel de vanguardia revolucionaria que les correspondía históricamente
La deserción del PCF y de la CGT de la revolución de Mayo del 68 es un ejemplo emblemático. Es en el marco ideológico de la “nueva izquierda” que empieza a cuajar la problemática de la relación entre el Partido y las masas, de la que se deriva la autonomización de las movilizaciones respecto del papel rector del Partido. Yo creo haber encontrado algunos eslabones de ese proceso. Por ejemplo, aquello que buscabas y que creo que te mandé y te vuelvo a mandar ahora: el librito Masas, espontaneidad, partido, con Rossanda, Sartre y Il Manifesto, que se publica originalmente en 1970. Va en el paquete que te adjunto con más cosas.
¿Sabes dónde puedes encontrar un filón de producciones teóricas en caliente sobre esa cuestión? En los números de la revista El Viejo Topo, que se edita entre 1976 y 1983. Yo no me perdía un número. Los tengo encuadernados.
Pues bien. Manuel Castells está y contribuye a ese parteaguas. Mencionas su The City and the Grassgroots que se traduce al español como La ciudad y las masas. Pero el subtítulo remite a esa nueva figura de “movimiento social”. Si te fijas, hace constantes referencias a las “masas populares” –al menos en la traducción de Alianza–, entendiendo “masas” en el sentido canónico marxista-leninista, es decir como individuo colectivo que centra procesos positivos y conscientes de cambio social, corrientes de acción colectiva provistas de coherencia teleológica, conmovidas por una misma certeza sobre la necesidad de superar un obstáculo dado en la marcha en pos de un objetivo común claro y predeterminado. Todo ello actuando a la manera de solidificaciones al mismo tiempo física y psicológico-afectivas de la impaciencia popular en orden a impulsar la historia en un sentido u otro, o por alterar toda o parte de la organización de la sociedad.
Ahora bien, también emplea “masas” en un sentido contrario e incompatible cuando habla, por ejemplo, de “comunicación de masas”, que es lenguaje que, desde la sociología USA, influenciada por la Escuela de Frankfurt –marxistas anticomunistas–, da pie a lo que Pierre Bourdieu llamaba despectivamente “masmediología”. Ahí la masa no es ese sujeto histórico lúcido y creativo que había sido para la tradición revolucionaria. La masa de los mass-media, la sociedad de masas, el turismo de masas, el consumo de masas..., remite a una abstracción que reúne el conjunto de los hombres-masa orteguianos, seres aislados que comparten su mutua insolidaridad, narcotizados por una alienación generalizada.
Pero Castells, en aquel contexto, todavía, interpreto, está por las masas. El ejemplo lo tienes en un caso empírico que él menciona, pero tú no, y que para mi es el más importante de libro: la aparición del sindicalismo urbano en las periferias francesas –en concreto en Sarcelles, en la banlieu de París. Es decir, al subrayar la importancia de lo que en España fueron las asociaciones de vecinos hace el elogio de una organización de masas clásica, que es lo que fue aquí y en tantos sitios.
Creo que en mis apuntes no te he hecho notar algo importante en relación a la figura de aquel Manuel Castells. Castells comparte con Borja, Ramoneda y yo mismo unos mismos orígenes en Bandera Roja. Pasa al PCE y es como militante del Partido que participa en la elaboración de la propuesta comunista de Carta Municipal de Madrid que se presenta en marzo de 1979. En su elaboración intervienen Enrique Jiménez de Sandoval, Cristina Almeida, Ramón Tamames y Manuel Castells como director del gabinete técnico del partido. Te adjunto una noticia de El País sobre ese episodio. Castells también trabajaba en DEINCISA (Gabinete de Asesoramiento a las Asociaciones de Vecinos del Partido Comunista. En el contexto de la transición democrática –es decir en la incorporación de los comunistas a las instituciones–, el papel de Castells se parece al de Jordi Borja en Barcelona y la relación entre ambos ha continuado siendo constante e intensa, como dos vidas paralelas.
Mira la documentación que te mando de ese periodo de finales de los 70 y la relación entre Castells y el Plan Madrid, incluyendo el artículo de Buitrago-Sevilla por cuya referencia preguntas, que es in C. Sambricio y P. Ramos (eds.) El urbanismo de la Transición: el Plan General de Ordenación Urbana de Madrid, vol. 2, Ayuntamiento de Madrid, 167–168. Ahí es cuando encuentras el abandono de Castells del modelo del partido de masas, a pesar de que continúa empleando la noción de “masas populares”. Estamos ante la invención del eurocomunismo y el desguace del PCE y aquí del PSUC. En cambio, emplea sistemáticamente el concepto de “movimiento ciudadano”, que anticipa lo que serán los movimientos sociales urbanos: movimientos ciudadanos, esto es expresiones de lo que nuestro maestro y amigo Jean-Pierre Garnier llama ciudadanismo.
