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diumenge, 15 de maig del 2022

15M: El peligro ciudadanista

La foto es de Edu Bayer

Intervención en la acampada del movimiento 15M en la plaça de Catalunya de Barcelona, el 20 de mayo de 2011.

15M: El peligro ciudadanista
Manuel Delgado

Todo el mundo parece interesado en esclarecer qué tipo de fenómeno se está produciendo estos días en las ciudades españolas, en plazas como estas, en las que personas como nosotros expresamos nuestro descontento ante la situación que padecemos. Me gustaría profundamente decir y creer que estamos ante un movimiento cuya característica principal, y la fuente de la inquietud que parece generar, tiene que ver con la dificultad a la hora de someterlo a una tipificación clara, resultado de su renuncia a los principios de identidad e identificación propios de un sistema que exige que sus interlocutores se presenten siempre como instancias orgánicas inconfundibles con las que se posible negociar. Un poco, si se me permite, a la manera de aquella canción de La Polla Records que seguro que muchos conocéis: “¡No somos nada! / ¡No somos nada! / Quieres identificarnos, tienes un problema”. Pero eso es lo que me gustaría pensar y decir, pero no estoy seguro de poder hacerlo sin sentir que estoy haciéndoos una concesión injusta, cuyo objetivo sería sólo el de obtener vuestro aplauso.

En realidad, lo que pienso –y temo– es que esta movilización se pueda homologar como un episodio más de lo que podríamos llamar el movimientismo ciudadanista. El ciudadanismo es la ideología que ha venido a administrar y atemperar los restos del izquierdismo de clase media, pero también de buena parte de lo que ha sobrevivido del movimiento obrero. El ciudadanismo se concreta en un conjunto de movimientos de reforma ética del capitalismo, que aspiran a aliviar sus efectos mediante una agudización de los valores democráticos abstractos y un aumento en las competencias estatales que la hagan posible, entendiendo de algún modo que la explotación, la exclusión y el abuso no son factores estructurantes, sino meros accidentes o contingencias de un sistema de dominación al que se cree posible mejorar moralmente. El ciudadanismo no impugna el capitalismo, sino sus “excesos” y su carencia de escrúpulos.

El ciudadanismo suele concretarse en movilizaciones masivas destinadas a denunciar determinadas situaciones consideradas injustas, pero sobre todo inmorales, y lo hace proponiendo estructuras de acción y organización lábiles, basadas en sentimientos colectivos mucho más que en ideas, con un énfasis especial en la dimensión performativa y con frecuencia “artística” o festiva. Prescindiendo de cualquier referencia a la clase social como criterio clasificatorio, remite en todo momento a un difusa ecumene de individuos a los que unen no sus intereses, sino sus juicios morales de condena o aprobación.

Los movimientos sociales ciudadanistas no dejan de ser revitalizaciones del viejo humanismo subjetivista, pero aportan como relativa novedad su predilección un circunstancialismo militante, ejercido por individuos o colectivos que se reúnen y actúan al servicio de causas muy concretas, en momentos puntuales y en escenarios específicos, renunciando a toda organicidad o estructuración duraderas, a toda adscripción doctrinal clara y a cualquier cosa que se parezca a un proyecto de transformación o emancipación social que vaya más allá de un vitalismo más bien borroso, acuerdo de heterogeneidades inconmensurables que, no obstante, asumen articulaciones cooperativas momentáneas en aras a la consecución de objetivos compartidos.

Esas formas de movilización prefieren modalidades no convencionales y espontáneas de activismo, protagonizadas por individuos conscientes y motivados, pero desafiliados, que viven la ilusión de que han podido escapar por unos momentos de sus raíces estructurales, desvinculados de las instituciones, que renuncian o reniegan de cualquier cosa que se parezca a un encuadramiento organizativo o doctrinal, que proceden y regresan luego a una especie de nada aestructuda y que se prestan por unos días u horas como elementos primarios de uniones volátiles, pero potentes, basadas en una mezcla efervescente de emoción, impaciencia y convicción, sin banderas, sin himnos, sin líderes, sin centro, movilizaciones alternativas sin alternativas que se fundan en principios abstractos de índole esencialmente moral y para las que la conceptualización de lo colectivo es complicada, cuando no imposible.

No sé si será casual que una de las figuras predilectas para ese individualismo comunitarista o de ese comunitarismo individualista, basado en la sintonía sobrevenida entre sujetos, sea la de la red. Entonces uno piensa en las virtudes de internet y las formas de sociabilidad que propicia, paradigma de relación reticular, paraíso dónde se ha podido hacer palpable por fin la utopía de una sociedad de individuos desanclados y sin cuerpo, en un universo de instantaneidades, una solidaridad empática basada en el diálogo y el acuerdo sincrónico entre personas individuales con un alto nivel de exigencia ética consigo mismas y con el mundo. Un paraíso de comunicación pura.

Entre otros efectos, este tipo de concepciones de la acción política al margen de la política se traduce en la institucionalización de la asamblea como instrumento por antonomasia de y para los acuerdos entre individuos que no aceptan ser representados por nada ni por nadie. Esta forma radical de parlamentarismo se conforma como órgano inorgánico cuyos componentes se pasan el tiempo negociando y discutiendo entre sí, pero que tienen graves dificultades con negociar o discutir con cualquier instancia exterior, porque en realidad no tienen nada que ofrecer que no sea su autenticidad comunitaria y que es más intralocutora que interlocutora.

El activismo de este tipo de movimientos se expresa de modo análogo: generación de pequeñas o grandes burbujas de lucidez e impaciencia colectivas, que operan como espasmos en relación y contra determinadas circunstancias consideradas inaceptables, iniciativas de apropiación del espacio público que pueden ser especialmente espectaculares, que ponen el acento en la creatividad y que toman prestados elementos procedentes de la fiesta popular o de la performance artística. Se trata, por tanto, de movilizaciones derivadas de campañas específicas, para las que puede establecerse mecanismos e instancias de coordinación provisionales que se desactivan después..., hasta la próxima oportunidad en la que nuevas coordenadas y asuntos las vuelvan a generar poco menos que de la nada. Cada oportunidad movilizadora instaura así una verdad comunicacional intensamente vivida, una exaltación en la pesadilla de las relaciones de producción, las dependencias familiares o de los servilismos estructurales que conforman nuestra realidad se han desvanecido por unos momentos o incluso días.

Se genera así, durante el lapso en que la movilización se produce una especie de refugio en que vivir una emancipación en última instancia ilusoria de la gravitación de las clases y los enclasamientos, una victoria momentánea de la realidad como construcción interpersonal sobre lo real como experiencia objetiva del mundo.

Lo quisiera advertir es que, en efecto, la gran movilización en marcha estos días puede ser un ejemplo de este tipo de grandes convulsiones colectivas inspiradas y orientadas por lo que en la práctica puede ser una mera crítica ética del orden económico y político que padecemos, estructurado vagamente en torno a una no menos vaga denuncia de una entidad abstracta, casi metafísica, que es “el sistema”. En Barcelona hemos conocido varios ejemplos de este tipo de movilización tan potente como efímera, que se ha desvanecido en la nada en cuanto los medios de comunicación la han dejado de atender el colorista espectáculo que deparaban. Desde luego el movimiento contra la guerra de Irak en el 2003 sería un paradigma de ello, pero también lo serían las movilizaciones estudiantiles contra el plan Bolonia en marzo de 2009, que alcanzaron puntas importantes de dramatismo social, pero que, al cabo de unas semanas de su algidez en el desalojo del rectorado de la Universitat de Barcelona, se extinguieron sin dejar tras de sí otra cosa que un vació y una inanidad de la que todavía somos víctimas en las universidades catalanas.

Así pues se plantea como urgente la cuestión de qué hacer cuanto la intensidad de la emoción colectiva que nos reúne ahora y aquí se vaya amortiguando y cuando –y no quepa duda de que esto ocurrirá dentro de unos días– los medios de comunicación dejen de considerarnos “interesantes” y los políticos de expresar una vaga simpatía y comprensión ante el malestar que nos congrega esta mañana aquí. Es la discusión política y la imaginación colectiva a las que, estos días y en esta y otras plazas, les corresponde concebir y organizar un camino que convierta este escándalo ante lo real en energía histórica.



dilluns, 24 de juny del 2019

Ciudadanía, política y espacio público

La foto es de Ofelia de Pablos y está tomada de ofeliadepablo.blogspot.com.es/

Resumen de la conferencia pronunciada en la Facultade de Socioloxia de la Universidade da Coruña, en el marco del IV Ciclo de Conferencias: "Sociedad en movimiento, redes sociales y participación ciudadana", el 11 de noviembre de 2013. Le agradezco a la profesora Belén Fernández su invitación.

CIUDADANÍA, POLITICA Y ESPACIO PUBLICO
Manuel Delgado

El ciudadanismo es, hoy, la ideología que está acudiendo a administrar y atemperar los restos del izquierdismo de clase media, pero también de buena parte de lo que ha sobrevivido del movimiento obrero. Como se sabe, el ciudadanismo es la doctrina de referencia de un conjunto de movimientos de reforma ética del capitalismo, que aspiran a aliviar sus efectos mediante una agudización de los valores democráticos abstractos y un aumento en las competencias estatales que la hagan posible, entendiendo de algún modo que la exclusión y el abuso no son factores estructurales o más bien estructurantes, sino meros accidentes o contingencias de un sistema de dominación al que se cree posible mejorar moralmente. Esos movimientos –que van desde el voluntariado confesional hasta un cierto radicalismo dramático– se postulan como mediadores –cabría decir mejor cortafuegos– entre los poderes políticoeconómicos y los sectores sociales conflictivos, representando a los primeros ante los segundos y usurpando la voz de los segundos ante los primeros.

Bien podría decirse que, en tanto que instrumento ideológico, la ideología ciudadanista, cada vez más la doctrina oficial de la izquierda más institicionalizada –que prácticamente ha abandonado cualquier cosa que recordase su pasado y sus fuentes antagonistas– se correspondería bastante bien con algunos conceptos que el marxismo colocara un día en circulación en sus propuestas de análisis de la realidad social. Uno de ellos es el de propio Marx y está tomado de su Crítica a la filosofía del Estado de Hegel. Se trata del concepto de mediación, que expresa una de las estrategias o estructuras mediante las cuales se produce una conciliación entre sociedad civil y Estado, como si una cosa y otra fueran en cierto modo lo mismo y como si se hubiese generado un territorio en el que hubieran quedado superadas los antagonismos sociales.

El Estado, a través de tal mecanismo de legitimación simbólica, puede aparecer ante sectores sociales con intereses y objetivos incompatibles –y al servicio de uno de los cuales existe y actúa– como ciertamente neutral, encarnación de la posibilidad misma de superar sus conflictos o de arbitrarlos, en un espacio de encuentro en que las luchas sociales queden como en suspenso y los segmentos enfrentados asumen una especie de tregua infinita. Ese efecto se consigue por parte del Estado, gracias a la ilusión que ha llegado a provocar –ilusión real, y por tanto ilusión eficaz–, de que en él las clases y los sectores enfrentados disuelven sus contenciosos, se unen, se funden y se confunden en intereses y metas compartidos. Ni que decir tiene que las estrategias de mediación hegelianas servían en realidad para enmascarar toda relación de explotación, todo dispositivo de exclusión, así como el papel de los gobiernos como encubridores y garantes de todo tipo de asimetrías sociales. La gran ventaja que poseía la ilusión mediadora del Estado y las nociones abstractas en que se basaba es que podía presentar y representar la vida en sociedad como una cuestión teórica, por así decirlo, al margen de un mundo real que podía hacerse como si no existiesen, como si todo dependiera de la correcta aplicación de principios elementales de orden superior, capaces por sí mismos –a la manera de una nueva teología– de subordinar la experiencia real –hecha en tantos casos de dolor, de rabia y de sufrimiento– de seres humanos reales manteniendo entre si relaciones sociales reales. 

Es a través de los mecanismos de mediación –en este caso, la ideología ciudadanista– que las clases dominantes obtienen su hegemonía, es decir su objetivo de conseguir que los gobiernos a su servicio obtengan el consentimiento activo de los gobernados. Lo hace impregnando lo que –sin dejar la terminología marxista, en este caso deudora de Althusser– son los aparatos ideológicos del Estado, en este caso por medio de un dispositivo pedagógico de amplio espectro, que concibe al conjunto de la población, y no sólo a los más jóvenes, como objetivo de la llamada “educación para la ciudadanía” y la constantes campañas de formación cívica y de lo que no en vano se ha dado en llamar urbanidad. Se trata de divulgar lo que, Sartre –también glosando la noción marxista de mediación– llamaba “el esqueleto abstracto de universalidad” en que las clases dominantes obtenían sus fuentes principales de legitimidad.

Lo cierto es que el ciudadanismo y su retórica civilista es, por ejemplo –y nos detendremos en ese aspecto– el eje argumental que permite mostrar como justos y necesarios un conjunto de leyes y normativas que están sirviendo, en numerosas urbes del planeta, para llevar a cabo grandes campañas de higienización de urbana, consistentes en literalmente linerarlas de cualquier obstáculo humano que pudiera entorpecer las grandes dinámicas de reapropiación capitalista de la ciudad –terciarización, tematización, gentrificación, etc. En nombre de los valores abstractos de la ciudadanía y del civismo es que vemos llevar a cabo la exclusión de los espacios públicos de elementos “indeseables” para la proyección de éste como guarnición de acompañamiento de grandes operaciones urbanísticas, que son al tiempo especuladoras y espectacularizadoras, la monitorización de las prácticas ciudadanas, el acoso contra movimientos sociales disidentes y otras expresiones de los que se da en llamar eufemísticamente “gobernabilidad urbana”. El interés de esas nuevas retórica para la exclusión y el control sociales está, y de ahí su naturaleza de mediaciones en el sentido marxista del término, es que su labor la llevan a cabo convocando y obteniendo el soporte activo de mayorías sociales que son convertidas en un ejército de “buenos ciudadanos” permanentemente ávidos por colaborar con las autoridades en su labor de combatir el “incivismo”, una forma sutil de referirse a lo que en la práctica es muchas veces marginación, pobreza o disidencia política, es decir todo lo que pueda advertir del fracaso de los esfuerzos gubernamentales por convertir los espacios públicos urbanos en proscenios de consenso y convivencia feliz, en los que la desigualdad, el conflicto y hasta la fealdad resultan inconcebibles.




divendres, 2 de novembre del 2018

La restauración del sujeto en los nuevos movimientos sociales

Foto de David Hoffman

Notas para la primera parte de la clase del 8/1/15 de la asignatura Antropología de los espacios urbanos

LA RESTAURACIÓN DEL SUJETO EN LOS NUEVOS MOVIMIENTOS SOCIALES
Manuel Delgado

Un nuevo estilo de apropiación colectiva de la calle se generalizó a finales del siglo pasado y en los primeros años del nuestro de la mano del movimiento antiglobalización. Lo que caracterizó sus grandes concentraciones altermundistas fue, además de la pluralidad de sus composición temática, el despliegue intensivo de códigos formales tomados de la performance artística y de la fiesta, que se constituyeron en dramatización de los paradigmas propios de lo que se ha dado en llamar postpolítica, no sólo en el sentido de renuncia a presupuestos ideológicos contundentes y la abdicación de alcanzar grandes metas históricas, sino especialmente por el lugar concedido al individuo y su subjetividad en la conformación de esos conglomerados humanos reunidos, vinculados por una coincidencia que era más ética que política y que ya no podían ser reconocidos como propiamente masas, al menos en el sentido que la tradición obrerista habría establecido como tales.

Estas movilizaciones de nueva generación venían a expresar, en buena medida, doctrinas que apostaban por un aumento de la participación de los ciudadanos ejerciendo en tanto que tales, es decir reclamando la activación de los valores de la ciudadanía al margen de la política formal y como fuente permanente de fiscalización y crítica de los poderes gubernamentales y económicos, en aras de una agudización de los principios abstractos de la democracia. El objetivo final de ese civismo reivindicativo ya no era la conformación de un bloque histórico, ni generar un punto de referencia teórico y práctico, ni cultivar la lucha ideológica, ni suscitar bases orgánicas para la transformación social, sino más bien potenciar una imaginaria ecúmene horizontal basada en el individuo autónomo, responsable y racional, que se asociaba con otros iguales a él en agregaciones solidarias y autónomas en orden a afrontar contingencias y expresar con otros opiniones o estados de ánimo en relación a determinados temas de actualidad que les afectaban. Ese sería uno de los rasgos de los llamados "nuevos movimientos sociales" a partir del papel que en ellos juega la autodeterminación individual. Entre sus presupuestos principales está que todo cambio empiece por la propia persona y que en las articulaciones sociales a las que se incorpore cada cual se represente a sí mismo y nadie pueda arrogarse su representación, elementos que son herencia directa de las tendencias subjetivistas ya presentes en buena parte de la nueva izquierda de los años 60 del siglo pasado, con sus llamadas constantes a la congruencia, integridad, compromiso personales, y con su concepción de la toma de conciencia como una revelación psicológica del yo inmanente. 

Ese tipo de axiomas conducían a un replanteamiento central de la inserción del sujeto en la movilización en la calle, un sujeto para el que se reclamaba la naturaleza esencial que había quedado negada o escabullida por corrientes teóricas, revolucionarias o no, que habían insistido en la dimensión trascendente de lo social sobre lo individual, con la consecuente exaltación de la potencialidad generadora de la agitación de las masas. Obedeciendo ese nuevo paradigma, en las citas para la acción colectiva del cambio de siglo ya no hay masas, en el sentido de unidades dotadas de una personalidad y una voluntad propias, distintas ­—superiores o inferiores, según la óptica que se les aplique— a las de los individuos que las componen. Esas coaliciones de extraños ya no son una súbita sedimentación de lo que hasta entonces era un magma viscoso en agitación permanente por los espacios urbanos de libre concurrencia. Ya no se produce un paso de implicaciones cualitativas de lo molecular a lo molar. El individuo ya no queda absorbido por una nueva organicidad producida, puesto que esta ya no es otra cosa, sino –ahora sí– una adición de elementos monádicos cuya interdependencia no cuestiona su independencia. 

Lo que sorprende es ver cómo esa doctrina disfraza su esencia liberal —sujeto es, por definición y desde su génesis, un concepto liberal— y aparece transfigurada en doctrina supuestamente revolucionaria bajo el patrocinio teórico de esa tendencia presentada como neo-obrerista —De Giorgi, Negri, Lazzaratto, Mezzara, Virno, etc.— para la que la desactivación de las masas obreras —y del obrero-masa que las nutría— es la consecuencia del fin mismo de un capitalismo industrial o fordista que había estado propiciando justamente una producción, una vida social y unas luchas igualmente de masa. El concepto de multitud no pretende asumir el papel de nuevo sujeto revolucionario, sino "expresar el carácter múltiple y rizomático de la fuerza de trabajo postfordista y que no puede ser capturado mediante el complejo de caracterizaciones, distinciones y separaciones que pertenecían al análisis de la clase obrera fordista" (De Giorgi). Una clase obrera que es considerada no solo derrotada, sino ya moribunda o en vías de extinción, aparece ahora sustituida por una nueva forma de fuerza de trabajo en que es imposible unificar la diversidad de subjetividades que la generan y que genera, puesto que constituye un conjunto indiferenciado, irreductible, móvil, irrepresentable, flexible, inidentificable, complejo..., de potencialidades cooperativas y productivas hostiles ante cualquier intento de sometimiento, rebelde a todo intento de reglamentación rígida.

Escribe Virno: "El pueblo es lo colectivo; la multitud está ensombrecida por la presunta impotencia, cuando no por la incontrolable intranquilidad o agitación, de los individuos singulares". Se reclama en Virno el valor masas, pero no para designar la clase obrera movilizada del marxismo y el anarquismo clásicos, sino como la proyección mental y comunicacional de la multitud, que recuerda la noción no menos de moda de "inteligencia colectiva": facultad del lenguaje, disposición al aprendizaje, memoria, capacidad de abstracción y correlación, inclinación hacia la autorreflexión, competencia lingüística, inclinaciones éticas, matices de la subjetividad. Ahora bien, al margen de tan peculiar uso del concepto masa, si la masa había sido siempre desactivación de las ilusiones de individualidad y subjetividad, la multitud postpolítica es todo lo contrario: contribución a la descorporización de la sociedad, apoteosis del principio de individuación y regreso con nuevas fuerzas del viejo idealismo subjetivista que arranca con Descartes y la revolución protestante. En el capítulo titulado "La multitud como subjetividad" de La gramática de la multitud, Virno define ese extremo: "Multitud significa la pluralidad —literalmente, el ser-muchos— como forma durable de existencia social y política, contrapuesta a la unidad cohesionada del pueblo. Es decir, la multitud consiste en una red de individuos; los muchos son singularidades". En Multitud, Toni Negri y Michael Hardt insisten en ver la multitud de la que hablan como multiplicación de subjetividades que produce, ella misma, subjetividad, y que existe y se agita negándose en todo momento a fundirse en cualquier forma de bloque, es decir a confundirse. 

Es más. La persecución, el acoso, los castigos, la segregación y todas las violencias nuevas y viejas que conforman las prácticas de control social contemporáneo ya no buscan someter a los ingobernables como lo habían hecho antes, cuanto estos lo eran como resultado de su toma de conciencia de la realidad y su inmersión en la lucha de masas espontánea u organizada, sino que ahora tienen como objeto "la riqueza de las subjetividades" y como objetivo su destrucción, si es posible antes de que estas se autoreconozcan como parte de la nueva multitud, siendo la principal estrategia contra ellas ya no la represión directa, sino la cristalización en unidades, su enclaustramiento vigilado dentro de cubículos identitarios predefinidos, para hacerlas devenir masa. De la conciencia de clase se pasa a la "autoconsciencia", cuya emergencia ya no conoce como escenario las calles, sino ante todo "la cotidianeidad silenciosa de las formas de vida y de las experiencias biográficas individuales" (De Giorgi).


dimecres, 15 de març del 2017

Revelar-se no és un acte de llibertat


La fotografia és de Mireia Comas i està feta el 1999 a una okupacio a Barcelona
Paraules dites a l'emissora La Xarxa, el 12/3/2013

REVELAR-SE NO ÉS UN ACTE DE LLIBERTAT
Manuel Delgado

Segur que una bona part d’oients —segur que la immensa majoria— esteu seguint els èxits de la Plataforma d’Afectats per la Hipoteca, tant pel que fa al ressò que obtenen les seves iniciatives legals al congrés dels diputats de Madrid com, a peu de carrer, a l’hora d’impedir desnonaments concrets a Barcelona i a d’altres indrets del país. 

Ara bé, a l’hora de reconèixer i admirar aquesta gent que ens demostra que val la pena lluitar per les coses justes, no està malament que prenguem consciència que aquest tipus de moviments no són en absolut una mena d’accident o d’erupció que sorgeix en un moment o d’un dia per l’altre. Al contrari.

Faríeu bé en posar-vos al corrent de d’on i de quan ve aquest moviment de lluita contra els estralls bancaris que s’aprofiten de la negació de que són víctimes moltes persones del seu dret a l’habitatge, una problemàtica del que són responsables directes partits polítics i polítics en concret que ara s’exhibeixen públicament fent costat a Ada Colau i a tots aquells i aquelles als que ens que representa.

El cas és que si féssim memòria —i haurien de fer-ne— veuríem que els precursors de la Plataforma d’Afectats per la Hipoteca i les persones que hi militen —incloent-hi l’amiga Ada— venen de moviments com ara V de Vivenda i fins i tot del moviment okupa que fins fa poc eren empaitats per la premsa i la policia i titllats de “violents” i “antisistema”, però que durant molts anys van ser els únics en denunciar en solitari la dimissió de les autoritats públiques a l’hora de proveir d’habitatge social i van plantar-li cara als abusos i els desmans urbanístics i immobiliaris, advertint de la imminència de l’esclat d’una bombolla immobiliària de la que ara n’estem veient els catastròfics resultats.

Casos d’aquests ja n’hem tingut. Us en recordeu dels moviments d’insubmissos, tipus Mili KK, que als 80 eren els únics que lluitaven contra un servei militar obligatori que finalment acabaria sent abolit, però que va deixar pel camí desenes de joves empresonats per defensar en solitari una causa que finalment ho va ser de tota la societat?

La història n’està farcida d’aquesta mena de casos. No oblidem que la jornada laboral de vuit hores, els drets socials de moltes minories o el dret a vot de les dones van ser aconseguides a costa de molts cops i de moltes detencions i empresonaments de persones valentes que van decidir desobeir una llei presumptament democràtica.

Vet aquí la moral que ens fan avinents aquests i d’altres exemples. Mai la societat a aconseguit una millora o un avenç en els que, al principi, no hagi hagut un acte individual o col.lectiu de vulneració de la llei. Tota la història de la desobediència civil no és sinó una gran lliçó que ens diu que, de vegades, negar-se a acatar una llei injusta no és sols un dret, és una obligació moral. També a Barcelona.





dissabte, 27 de desembre del 2014

"I de sobte, nosaltres mateixes". Un article de David Fernández sobre un acte unitari antirepressiu a l'Aula Magna del Campus Raval el 6/6/12


El 6 de juny de 2012 va tenir lloc al Campus Raval de la Universitat de Barcelona un acte unitari titulat EUROPA HO HA DE SABER, per denunciar els abusos policials produïts durant i després de la vaga general d'aquell 29 de març. Davant d'una aula magna plena de gom a gom van intervenir August Gil Matamala, Josep Maria Terricabras i Carlos Jimenez Villarejo. Estaven acompanyats per Laura Gómez -secretària d’Organització de la CGT de Barcelona- i Isma Moreno -de les Joventuts Comunistes-, tots dos estar empresonats arran d'aquella vaga. També van intervenir dues noies en representació dels dos independentistes empresonats per la mateixa causa. 
En David Fernández aleshores era un periodista que va cobrir la notícia i va escriure això per la Directe. L'article va aparèixer en el número del 7 de juny de 2012.

I DE SOBTE, NOSALTRES MATEIXES
David Fernández

Amb la puntualitat de les cites imprescindibles i l’exactitud cartesiana de la solidaritat, més de 300 persones –a les que cal afegir les 279 que ho van seguir per streaming via internet– es van aplegar ahir al vespre a l’Aula Magna de la UB-Raval. Per omplir de gom-a-gom l’acte unitari “Europa ho ha de saber”, organitzat per l’Observatori del Sistema Penal i els Drets Humans (UB) i el Grup de Recerca sobre Exclusió i Control Socials (GRECS).

Marató de paraules, intensitat antirepressiva i silencis esbotzats al ritme de tres taules, nou intervencions i poesia alçant la veu als interludis. Orquestració solidària a cop de síl·laba. Prosa i vers alçant la veu. Primer torn de paraules i en format audiovisual. Amb la projecció de‘Nosaltres’ com a declaració de principis: “nosaltres, nosaltres condemnem els qui ens condemnen a la dictadura dels mercats”. I primera taula amb solista destacat. Andres Garcia Berrio, de l’OSPDH, presentant el contingut de l’Informe “Criminalització de la dissidència, expansió del sistema penal i situacions d’abús policial”, que al matí Iñaki Rivera i Miren Etxezarreta havien presentat al Col·legi de Periodistes. L’Andrès dóna dades, desbrossa dubtes, encén llumins al quart fosc de la repressió i clarifica el clavegueram estatal: casernes, CIES; presons. Per vindicar finalment, anunciant que la repressió mai tallarà cap ala, la llibertat immediates d’Andreu, Ruben i Rodrigo. Víctimes directes del ‘dret penal d’enemic’ impulsat per CiU. Ovació tancada. Llarga. Inabastable.

La dignitat, empresonada
I que dona pas a la irrupció magistral, el poeta David Caño. Primer tast disparant Brossa arreu: “Pels qui manen la violència és legal / només la condemnen quan l’exerceixen / els de baix”. I Caño de nou amb veu pròpia va prosseguir amb veu pròpia, amb ‘La llibertat’ i ‘Present presó’:

“(...)
la injusta justícia, caragirada, present
la violència dels que han signat les sagrades escriptures, present
els funcionaris de la mediocritat, present
el cant de sirena dels interessos, present
la hipocresia i el seu selecte afany de transformista, present
la submissió amb tots els eufemismes que sempre l’acompanyen, present
les avantguardes llamineres i els seus mecenes, present
la traïció dels defensors de les utopies, present
l’orgull eufòric dels miserables, present

I la dignitat...
...la dignitat, sempre, empresonada”

Andreu.
Ruben.
I un Rodrigo que recuperava la llibertat enmig de l’acte.

Mentre tota la resta roman a l’Aula Magna en quart grau monitoritzat. Sense pauses i a renglera seguida, primera triangulació verbal: August Gil Matamala, Laura Gómez i en Terricabras. Gil Matamala, advocat en dictacràcia i en democradura, denuncia “la carta blanca”, “el tot al poder a la policia” impulsat per CiU i el clima de “tot està permès” en matèria repressiva. Com vinclat directament a les seves paraules, irromp un poeta amb soroll ferroviari: “piiipiii, piiipiii, pugi al el tren de l’horror”. I arriba l’esperança que anul•la l’error de l’horror. Laura Gómez, 23 dies empresonada, fa el gest d’apropar-se al micro per prendre la paraula que li han volgut prendre els qui van ordenar empresonar-la. Però no pot. Un inacabable aplaudiment col·lectiu, perllongat en el temps i en l’espai i que és com si ningú volgués acabar, li dóna la benvinguda.

Només calen cinc minuts per demostrar el per què: quan Laura Gómez afirma, a cara descoberta i micro obert, que “ho tornaria a fer”. I fa un matís precís: “i dic que ho tornaria perquè ara de moment no puc fer-ho: no puc assistir a cap manifestació o mobilització”. Proscripció judicial, excepcionalitat penal i processal i suspensió efectiva de drets. Que relliguen amb la lletra d’emergència que es llegeix (el “Cielo del 69” de Benedetti que anuncia que “los va a despeinar la historia”) i que traspassa el micro solidari a un Josep Maria Terricabras lúcid com mai. Que és com sempre: “cada presó és un fracàs, cada repressió és un fracàs”. I diu més encara. Es pregunta “per què esta tipificat l'atemptat a l'autoritat i no l'atemptat a la ciutadania?”. I posa cirera final: “el torturador, el repressor, l'espoliador mai tindrà raó: per això el capitalisme no la té”.

El ‘in crescendo’ creix amb Accidents Polipoètics que arrenca anunciant que “Todos tenemos la razón” i donen la raó a en Terricabras: “menys el capital”, puntualitzen. Rere ells arriba la tercera i darrera taula de la tarda: Carlos Jiménez Villarejo, Isma Benito (empresonat el 29M), Irene Jaume (pel Grup de Suport a en Ruben i l’Andreu) i la Paula (de Rereguarda en Moviment) que parlarà dels multifronts polifacètics de la lluita antirepressiva: el carrer, l’economia, el suport psicosocial, la solidaritat, els si toquen a una ens toquen a totes.

Aleshores ja fa estona que #Europahohadesaber llinda el trending topic a l’Estat espanyol i que a la caixa de resistència que corre per la sala no hi ha cap ni un sol euro més. Piulada bé, repiulada torna, s’informa de la detenció de quatre estudiants a Lleida i del pare d’un d’ells que es concentrava davant la comissaria. Estat de guerra i la llibertat, que és quan arrenca l'alba en un dia de vaga general i Quan David Caño retorna a Brossa de nou per dir:

“La gent no se’n adona del poder que té:
amb una vaga general d’una setmana
n’hi hauria prou per aturar l’economia
paralitzar l’estat i demostrar
que les lleis que ens imposen
no són necessàries”

També ha citat l’Enric Cassasas, que porta conclusions futures per a un acte que és de futur: “i de sobte, de cop, desapareix la policia”. Ja és el torn del l’exfiscal anticorrupció Jiménez Villarejo. Que encadena reflexions –“el poder dels que no tenen poder reunit avui aquí”–, diu el nom exacte de les coses –recorda Felip Puig afirmant “s’ha fet justícia” davant l’indult als mossos condemnats per torturar Lucian Padurau– i clou: “ja n’hi ha prou: mentre Millet és al seu Palau hi ha vaguistes presos; la lluita és llarga i molt desigual, però vencerem”. Irromp un poeta rocker certificant que “la llibertat és elèctrica i a cada segon es mou” i es reprodueix una altra ovació.

La que precedeix la intervenció d’ Isma Benito. Un repic de mans perllongat li dóna la benvinguda. I tot seguit, Isma denuncia l’abús de la presó preventiva. Parla en primera persona d’un estudiant que coneix la presó per dins: allà on només hi ha pobres i dissidents en un país malalt on la lluita social s’equipara a la delinqüència. Recorda amb cura les famílies i especialment les famílies d’en Ruben i l’Andreu. Un caliu que dóna pas a Irene Jaume del barri de Sants. Una Irene ho aborda i ho borda. I ho copsa. I sintetitza tota una tarda en tres paraules: “Ells són nosaltres”.

Mentrimentres, irromp sublim i de cop un Ferran Fernàndez en veu de Paula:

“Participo en todas las escaramuzas
en las que pueda salir perdiendo

es mi forma de prepararme
para la gran batalla final

confio en que las continuas derrotas
acaben por hacerme invencible”

I Fernando González Placer, de GRECS, comença a cloure l’acte amb cites insondables. D’ascendència zapatista i de la nit dels temps. De perduts i extraviats que es retroben rere massa temps. Pedra filosofal directa a la neurona: “la intimitat és l’instint que ens permet trobar, entre les màscares, els qui com nosaltres no som ningú; als que no tenim on caure morts; com nosaltres (...) per això podem equivocar-nos, per això mai no podem estar segurs, però això són de la nostra comunitat, per això podem compartir amb ells la nostra intimitat, és a dir, construir la nostra pròpia intimitat que sense els altres només són un parrac o una impudícia; això és un art, un cultiu, cuidar de si; això és l’art del si; això és l’art, si”.

Reconeixent-nos en nosaltres mateixes davant un mirall trencat, Gonzalez Placer surfeja amb tendresa sobre una solidaritat que el poder és incapaç encara de descodificar: “els nostres són els únics a qui podem trair”.Nosaltres i els nostres. Que enllacen de nou amb uns Accidents Polipoètics que es tornen contra un sistema d’exclusions i perversions. Amb punteria fina: “un estat autoritari no dicta lleis, dóna instruccions”. I s’arrenquen en segona del plural. Amb el brutal ‘Van a por nosotros’, escrit ara fa 20 anys i revisitat ahir. Respost, versió 2.0 i actualitzada el 2012, amb un “Vamos a por ti”. Que és quan l’ombra de Puig fuig del Raval. I quan l’acte no acaba pas. Senzillament continua. Entre crits permanents de ‘Llibertat Ruben i Andreu’.

El rellotge marca les nou en punt. 6 de juny del 2012. Dimecres del mig, hi ha dies que duren anys. Ho xiuxiuejava Ovidi Montllor. Impossible del tot condensar-lo en una crònica. Amb més coses que passen: des de dimarts passat, l’Informe presentat per l’OSPDH i 12 entitats catalanes ja és a Estrasburg. Al registre del CPT del Consell d’Europa. Reminiscència antifranquista de denúncia internacional, potser Europa no ens escolti encara. Com no escolta mai la sordesa del poder ni els trets cecs de les piloters dels Mossos ni la tecnorepressió asèptica dels seus ordinadors intel·ligents.

Però el codi clandestí d’ahir, el gest infinit que recorria l’aula, la complicitat que es projectava era que ens seguíem escoltant. A nosaltres. A nosaltres mateixes. Tal com som. En una orquestra col•lectiva i antirepressiva que ho va deixar ben clar. Melodia simfònica de Walter Benjamin amb la memòria dempeus: només en la derrota som imbatibles. I un dràstic missatge irreversible, irrenunciable, al poder: us podreu endur els instruments. Però mai aturareu la música.



divendres, 8 de març del 2013

Respostes a algunes preguntes a propòsit del moviment Anonymus, enviades al periodista Xavier Vidal, del diari Ara


El periodista Xavier Vidal, del diari Ara, va enviar-me unes preguntes per a un article que preparava sobre Anonymus. Li vaig enviar el proppassat 25 de febrer. Com és lògic no publicarà les respostes senceres, pel que he pensat que algú podrien interessar-li. Són aquestes d’aquí sota. El que dic és el resultat en bona mesura del que m'ha explicat sobre aquest moviment el meu nebot i professor del Departament de Llenguatges i Sistemes Informàtics de la Universitat Politècnica de Catalunya, Jordi Delgado, al que agreixo els seus comentaris i informacions, que espero haver interpretat adequadament i que no el fan en absolut corresondable de les meves opinions.

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Quines semblances hi ha entre els moviments activistes del 15M i el ciberactivisme de grups com Anonymous?
Anonymus té diverses característiques que resulten recalcables. La primera, que la seva iconografia. Remet a un personatge que és al mateix temps del passat, Guy Fawkes, un rebel del segle XVII, i contemporani, car està presa d’un còmic i d’una pel.lícula, una manera d’assumir dos principis: el de la lleialtat a un tradició secular de lluites socials i a un imaginari cultural ben actual. En paral.lel, expressa bé el protagonisme que assumeix l’individu en la ideologia un tant rudimentària del moviment, car l’heroi és al mateix temps individual i col.lectiu, que es correspon a un corrent que bé podríem qualificar com propi d’una mena d’invidualisme de masses. L’exaltació que fa a través del seu propi nom de l’anonimat està en consonància amb la naturalesa ciutadanista del moviment, amb la seva aposta pels valors democràtics abstractes i la seva pretensió d’haver superat la  lluita de classes. Per últim, ens posa de manifest que la lluita política requereix desenvolupar-se usant tècniques de clandestinitat i fins i tot d’un tipus de sabotatge inspirat en la guerra de guerrilles.

El moviment ciutadà que va ocupar els carrers l’any passat i l’altre, s’hauria pogut produir sense la presència i el suport d’Internet i les xarxes socials?
Segurament sí. Hi ha hagut grans mobilitzacions al llarg de la història abans que internet existís. Les modernes xarxes socials no han fet més que tecnificar i si de cas fer més àgils mecanismes de circulació d’informació i de desencadenament de protestes que ja existien. El que fa la xarxa és el que el boca a boca ja havia fet, sols que ara el boca a boca és virtual i va més ràpid. Moviments com el 15M guarden notables paral.lels amb el que fou, per exemple, la vaga de tramvies de 1951 a Barcelona, que es va desencadenar sense el concurs de les noves tecnologies, com és obvi.

En el temps que vivim, tenen justificació accions com els atacs informàtics a fi de revelar informació que els governs volen amagar, tot i que vagin contra la llei?
Els temps que vivim justifiquen quasi tot, fins i tot desacatar la llei. D’altra banda, no hi hagut pàgina important de la que hagi depès la millora de la societat que no hagi implicat un o molts actes il.legals. No hi ha ni hi hagut mai revoltes legals, d’igual forma que desobeir una llei injusta no és sols un dret, sinó fins i tot una obligació. El que ha de moure l’acció col.lectiva és la legitimitat, no la llei.  

Les accions al carrer i les accions online com les d’Anonymous, poden portar un canvi real a la societat o es només un miratge que acabarà sent fagocitat i silenciat pel sistema?
La línia de protestes imperant als darrers anys no poden propiciar cap canvi real perquè adopten posicions que són essencialment de reforma ètica del capitalisme. No impliquen un projecte de transformació que suposi una manera nova d’organitzar-se la societat, ni la reestructuració de la distribució real del poder i la riquesa.

La tecnologia digital, a l’abast de qualsevol ciutadà i d’Anonymous, fa el ciutadà més poderós davant del sistema o al sistema més fort per controlar el ciutadà?
La part positiva dels nous mitjans d’intercanvi d’informació tenen l’avantatge d’haver desactivat el monopoli de la premsa convencional sobre la circulació de idees, notícies i iniciatives. Tota la capacitat que els mitjans de comunicació havien tingut per a la manipulació de l’opinió pública ha quedat en bona mesura desactivada. La contrapartida és que la proliferació de convocatòries i missatges acaba produint una certa saturació de la quan és complicat extreure claror i confiança plena. Mai saps del tot bé qui escriu i qui convoca. D’altra banda, la xarxa s’ha convertit en un dipòsit immens de superficialitat en el que la discussió seriosa i les reflexions profundes són difícils. Tot va massa ràpid i hem acabat pensant com escrivim: amb faltes d’ortografia. Estructurar organitzacions fortes a través de la xarxa és impossible. Per últim, l’organització de la lluita social a través de les no ves tecnologies és compromesa, en la mesura que és fàcilment intervenible per la seguretat de l’Estat. Ara per ara, les iniciatives de protesta s’estan veient obligades a tornar al boca a boca si volen preservar-se de la vigilància policial omnipresent a la xarxa. 

Com han canviat la societat les revoltes ciutadanes dels darrers dos anys arreu del món?
De cap manera, si més no per ara, tret d’algun cas relatiu com és l’Islandès. Els casos recents de Tunísia, Egipte o Líbia han demostrat la precarietat dels seus resultats. Malauradament els nous tipus de revolta social tipus 15M no han assolit mai altre objectiu que demostrar que encara hi ha persones dignes i decents al món en condicions d’indignar-se pel que passa a les seves vides i a la vida que els envolta. D’altra banda, difícilment poden canviar alguna cosa moviments socials que no assumeixen com a objectiu la pressa d’aquell mateix poder que impugnen, un requisit indispensable en ordre a canviar-lo i no diguem a destruir-lo. Bé podríem dir que són moviments alternatius sense alternatives.

Les revolucions urbanes recents, han fet que els ciutadans siguin més comprensius amb iniciatives que colpegen els límits de l’ètica convencional, si el benefici s’ho val?
Els únics que colpegen els límits de l’ètica convencional són els poderosos. Reclamar escrúpols morals a l’hora de combatre’ls és del tot absurd, perquè no se’ls mereixen. Jugar brut de tant en tant contra qui juga brut sempre és legítim,

Quin futur pot tenir una organització com Anonymous?
La de continuar existint sempre com el que és: una organització clandestina que entén que la lluita contra els poders sempre ha de tenir un component de clandestinitat, car l’oposició i la dissidència polítiques sempre seran objecte d’un major o menor nivell de repressió i persecució, àdhuc en règims nominalment democràtics.



dimecres, 13 de febrer del 2013

Estás llamada a ser una dirigente


La foto es de Laura Guerrero para La Vanguardia

Comentario para Laura López, doctoranda.

ESTÁS LLAMADA A SER UNA DIRIGENTE
Manuel Delgado

Ciertamente se desprenden varias lecciones del éxito de la ILP de ayer. Una de ellas es sin duda que el mérito le corresponde en buena medida a gente que no ahora, sino hace muchos años que está luchando por el derecho a una vivienda digna. Mucho antes de que esta vindicación de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca prendiera en una mayoría de la población y se convirtiera en un clamor, durante muchos años, hubo personas que estuvieron jugándose el tipo y la libertad por esa causa que ayer conocía un triunfo importante. Esa avanzadilla de la lucha contra la especulación inmobiliaria la constituyeron hace años individuos y colectivos que tuvieron que padecer acosos, violencias y detenciones, gente de movimientos sociales –entre ellos el okupa– que sufrieron  la etiqueta de “violentos” y “antisistema”. Ahora no sólo se le da la razón, sino que consiguen que muchos, casi todos, se pongan de su lado y les den la razón. Vaya pues un saludo de homenaje y reconocimiento a quienes supieron asumir en solitario y bajo hostigamiento largos años de un combate que ahora conoce sus frutos. Porque esa es una moraleja importante que hoy hay que extraer: realmente mereció la pena luchar.

Por cierto. Un saludo a Enric Duran, prófugo desde ayer de la injusticia. Me hizo gracia vernos aparecer juntos en unas imágenes de TV3 de su reaparición en escena en un acto en la UB. Y, por cierto también, que curiosas las imágenes, también de ayer, de los diputados de Izquierda Plural que ayer aplaudían con entusiasmo en el parlamento a la gente de la PAH que asistía al espectáculo de su propia victoria. Me pareció reconocer a algunos que hace cuatro días les llamaban también “violentos” y “antisistema” y les enviaban a los mossos para que les aporrearan. ¡Cuántas cosas tendrán que hacer los/las de Iniciativa/EUiA para que les perdonemos! Es difícil olvidar los años en que fueron cómplices directos del saqueo y la destrucción de Barcelona a manos de la violencia inmobiliaria y la especulación urbanística. Es difícil olvidar la brutal represión con que los gobiernos del tripartito -con IC en Interior- se ensañaron con quienes ahora tanto aplauden. ¿Te acuerdas, ST? Las vueltas que da la vida, ¿verdad?

Todo esto tiene que ver con Ada Colau y lo que apuntabas en tu comentario de hace unos días. Hay que recordarle a quien corresponda que esa mujer no es un fruto del fru-fru de la actualidad mediática. Ada no sale de la nada, y perdón por el pareado. Hace mucho que ella a quienes representa –le guste o no– están ahí, dale que le pego, diciendo bajo palos y menosprecio lo mismo que ahora todos acuden a elogiar. La recuerdo sentada una noche con más gente a la puerta de Miles de Viviendas, esa institución del movimiento okupa que cambiaba de sede a cada desalojo y que en aquellos finales de junio de 2006 estaba en la Barceloneta. Luego los orcos d’esquadra que mandaba Saura los echaron también de allí, pero aquella noche de verano estaban celebrando con una pequeña fiesta a la fresca la puesta en libertad de los miembros del colectivo que habían sido detenidos por una protesta contra el CIES de la Zona Franca.

No era la primera vez que nos encontrábamos. Siempre coincidíamos en alguna que otra historia de estas. De hecho vivimos algunas aventuras juntos de las que guardo un hermoso recuerdo, aunque acabaran conmigo en comisaría alguna vez. Era la época en que Ada estaba en V de Vivienda, un movimiento que en la segunda mitad de la pasada década logró movilizaciones importantes, incluyendo manifestaciones de miles de jóvenes y protoacampadas en Plaça Catalunya. Recuerdo que me invitó a presentar el libro que habían hecho los de V denunciando la burbuja inmobiliaria y anunciando lo que pronto iba a ser su estallido, cuyas consecuencias estamos conociendo ahora. Era mayo del 2006 y el libro se titulaba El cielo está enladrillado y fue una prueba más de la generosidad de José Luis Ponce al frente de la Editorial Bellaterra, que se lo publicó gratis. Hubo más ocasiones. Estuvimos juntos en una acto de la CUP presentando una campaña sobre vivienda y urbanismo en la Rambla del Raval en octubre de 2010. Le agradezco particulamente que aceptara la invitación que le hicimos desde la Associació d'Expresos polítics para que interviniera como expresión de los movimientos sociales en el acto de homenaje a los procesados por el TOP en marzo de 2011. Por cierto, tengo colgada en el blog su intervención completa.  

Pero si cuento todo esto no es sólo por la pequeña vanidad personal que supone reclamarme como amigo de Ada, sino por algo mucho más serio, que es porque de alguna manera todo ese proceso ha acabado forjando en ella lo que, le guste a ella o no, es: una líder, y una líder carismática, legitimada por una autoridad que le han concedido los dioses y las diosas de las calles y los combates, que es de quienes una líder revolucionaria recibe su gracia. Lo planteo, como se ve, reconociendo la naturaleza misma del concepto de carisma como aquel don que se recibe desde una instancia percibida como de alguna manera sobrehumana que inviste a quien lo recibe como digno no sólo de mandar, sino de ser obedecido. Supongo que se estará viendo que me remito a la tipificación que Max Weber hacer la autoridad carismática. Autoridad como algo distinto del poder: el poder consiste en ordenar; la autoridad es algo distinto: es la probabilidad de obtener obediencia voluntaria. Y carismática, puesto que procede no de un autorización funcionarial o  administrativa –como la autoridad burocrática–, ni tampoco de la tradición, sino de la posesión de una virtud especial e irrevocable percibida como procediendo de la personalidad misma de quien la detenta, bendecida por y desde alguna esfera inefable cuya naturaleza no es propiamente natural y que confiere a quien la recibe una humanidad superior a la del resto de mortales.

Ahora bien, ¿de dónde procede en realidad esa autoridad que un efecto óptico hace creer originada en lo hondo y de algún modo de arriba? La respuesta debe ser clara: esa fuerza de aspecto sobrehumano y sobrenatural es en realidad una fuerza profunda y radicalmente social; procede, arranca, surge, empuja desde abajo. Nace no del cielo, sino del suelo. Es de ahí donde clave sus raíces y de donde obtiene la fuerza que irradia y atrae. Expresa sintéticamente y encarnándose en quien se presta a ello energías, sentimientos, ideas, anhelos, intereses que son siempre colectivos, que estaban ahí, latentes, dispersos, sin forma, esperando la aparición de alguien en condiciones de dejarse poseer y guiar por ese colectivo humano que de pronto se ve cegado por la luz que parece originada en el o la líder, pero que es surge de ese colectivo y que encuentra en él o en ella algo así como un espejo que devuelve el destello que recibe. En una palabra: si el líder o la líder se hacen obedecer es porque son ellos quienes en realidad obedecen, que atienden en la voz del o de la líder una palabra que les dice.  

Esto es importante por cuanto advierte de lo poco serías que resultan las jaculatorias contra los liderazgos y la tonta manía de proclamar que no se quieren o no se aceptan líderes. Está claro que en cualquier efervescencia colectiva que implique la voluntad de modificar o simplemente impugnar unas determinadas condiciones dadas del presente, hay líderes. En estos casos, la localización de personas que se presten a jugar ese papel de encarnación y de síntesis de lo colectivo es inevitable y automática. Así, por ejemplo, en los movimientos de indignados cualquiera estaba en condiciones de reconocer a los o las líderes, incluyendo a la policía siempre presta a detectar lo que en su lenguaje llamaría los o las “cabecillas”. En ese sentido, es posible que en el 15M nadie creyera en líderes, pero haberlos los había.

Digámoslo claro. Ada Colau no puede elegir si se convierte en líder o no. Que lo sea o no no depende de su voluntad, sino de la nuestra. Además no se da cuenta cómo su empeño en negarse en a ser una líder y en ir diciendo que “no representa a nadie” empeora las cosas para ella –lo creo firmemente– que sin duda es sincera en su modestia. No parece darse cuenta de que sus escrúpulos son la prueba de que ella es realmente quien niega ser. Lo siento, pero su papel me recuerda cada vez más al del protagonista de “La vida de Brian”, la famosa película de los Monthy Pyton. “Solo el verdadero Mesías niega su divinidad”, proclama uno de sus seguidores, que reconoce en Brian quien niega ser. A su vez, Brian acaba convencido de la inutilidad de su resistencia, puesto que no puede liberarse de aquellos que le siguen y de la convicción que comparten que él es el Esperado. Pues el caso de Ada es idéntico. Alguien debería convencerla que ya puede decir lo que quiera: ella es una líder no porque ella lo haya decidido así, sino porque lo hemos decidido nosotros, sus seguidores.

He dicho seguidores, pero hay que repetir que si la seguimos es porque ella nos sigue, porque nos ordena hacer lo que queremos hacer. Por eso es una líder carismática, que no tiene que ver nada con la verticalidad que aparenta, puesto que en realidad su cualidad es la de alguien cuya personalidad responde a impulsos que no proceden sino de esa horizontalidad que ella misma resume.

Por descontado que la historia de los movimientos revolucionarios está repleto de personalidades como Ada Colau. Siempre y en todos sitios, las revueltas contra el invasor o el opresor han sido encabezadas por un hombre o una mujer que de pronto venían a reunir y proyectar la energía colectiva. Ellos y ellas han sido por eso reconocidos por líderes por sociedades o segmentos sociales en lucha que se reconocían en ella o en él lo que, según el contexto cultural, podía ser un profeta, un enviado de los dioses o los antepasados o una encarnación de la Razón histórica: el Mahdi, Gandhi, Savoranola, Lenin, Durruti, Juana de Arco, la Pasionaria, Abd el Krim, el Che… Una circunstancias históricas, un malestar colectivo, un ansia de liberación…, y tarde o temprano el Elegido o el Esperado son reconocidos y nombrados entre la multitud como aquel o aquella que debe guiarnos, puesto que es él o ella quien nos venía siguiendo.

En otras épocas que tu y yo recordamos, ST, lo teníamos más claro y no nos andábamos con tantas complicaciones. La labor de agitación y propaganda que el activista político asumía era justamente esa. Éramos leninistas y entendíamos la necesidad técnica de líderes que se pusieran al frente de las movilizaciones de masas. Nuestro objetivo era dar consignas que la gente pudiera hacer propias y seguir. Pero, atención, teníamos claro que esas consignas no podían ser las de la organización o del partido. Si las consignas conseguían su efecto movilizador era porque habían sido la consecuencia de la labor de masas, es decir de estar ahí escuchando y viendo lo que la gente en las aulas, en los barrios o en las fábricas decía y hacía y analizando luego esas necesidades y esos estados de opinión para sintetizarlos luego en iniciativas y lemas. Una frase del Libro Rojo de Mao resumía a la perfección esa premisa: “Partir de las masas, para volver a las masas”. Es decir, trabajar entre las masas para regresar a ellas con propuestas que concretan lo que de manera dispersa o latente ya pensaban y deseaban. Sólo quien obedece a las masas es obedecida por ellas, porque con ello se obedecen a sí mismas, pero no como una suma de individuos, sino como una totalidad pensante y sintiente.

Hay que repetirle a voces o al oído a Ada lo que ella ya sabe, ese papel que exigimos que ejerza y que ha de obedecer, puesto que queremos y necesitamos que nos sirva. la misma evidencia con la que Bertolt Brecht concluía su poema “Loa al estudio”: “Repasa la cuenta / tú tienes que pagarla / Estás llamado a ser un dirigente”.




dilluns, 29 d’octubre del 2012

"#DecidimAquíAra: República Catalana del 99%". Comunicat-manifest dels i les iaioflautes, llegit a les portes de la Generalitat el dissabte 27 d'octubre de 2012, aniversari de la seva primera acció de protesta


El proppassat dissabte, 27 d’octubre, un any després de la seva primera acció i durant la primera trobada de iaioflautes d’arreu, els iaioflautes catalans van intentar ocupar la Generalitat de Catalunya per entregar el següent comunicat-manifest en favor del dret a decidir.

#DecidimAquíAra:  República Catalana del 99%

Nosaltres, persones que residim a Catalunya i que constituïm el 99% del poble, desposseïdes, maltractades i ofegades per una gestió de la crisi en favor dels molt rics i poderosos que l’han provocada,  ens declarem independents de l’oligarquia financera i de les institucions al seu servei: de la Troika ( BCE, FMI i Comissió Europea), del Regne d’Espanya (amb la monarquia borbònica i l’exèrcit com els seus pilars i garants) i de l’OTAN ( i el tutelatge estadounidenc aparellat). Volem decidir.

Volem decidir i decidim ser persones lliures i iguals associades; posar el dret a l’existència i vida digna de les persones com a pilar bàsic d’aquesta associació. Aquest dret haurà de ser garantit per sobre de qualsevol obligació de deute, que, en tot cas, haurà de ser auditada per reconèixer o no la seva legitimitat. Les entitats bancàries no han de rebre un euro més en concepte de rescat  i els bancs rescatats hauran de passar a control públic.

Volem decidir i decidim que el dret a l’habitatge està per sobre de qualsevol deute hipotecari i que tot el parc immobiliari desocupat en possessió dels bancs quedi a disposició de la creació d’un parc d’habitatges de lloguer social. S’haurà de vetllar perquè cap persona quedi sense sostre.

Volem decidir i decidim que totes les persones residents a Catalunya tenim dret  a una educació i una sanitat pública i de qualitat garantides i proveïdes de recursos suficients, a una  legislació que garanteixi els drets de les persones treballadores assalariades i autònomes a  unes condicions de treball dignes i a participar en les decisions de l’empresa, a una pensió digna per a la vellesa, a un servei de suport a l’autonomia personal per les persones amb diversitat funcional, i a una renda bàsica incondicionada que garanteixi la llibertat i permeti a cadascun perseguir llurs projectes. Per tal de garantir-ho s’haurà de distribuir de forma justa la riquesa que produïm entre tots i totes.

Volem decidir i decidim  apartar, encausar i jutjar als banquers i  polítics de l’antic règim implicats en casos de frau, de corrupció, d’estafa i d’abús de la força.

Volem decidir i decidim viure en una democràcia real protagonitzada per la majoria de la gent. Volem decidir i decidim començar un procés constituent des de la base per decidir com organitzar l’economia, la política i la societat perquè el 99% de la població puguem accedir a una vida sense precarietat, rica i plena.

Aquesta tarda, a Madrid hi ha una manifestació contra els pressupostos del deute, generadors d’opressió i misèria.

http://coordinadora25s.wordpress.com/2012/10/17/no-a-los-presupuestos-de-la-deuda-generadores-de-opresion-y-miseria/

Estem amb ells,  per una democràcia real i contra la dictadura del deute.

I és que som  conscients que les nostres aspiracions són comunes a d’altres pobles  germans d’Europa, del Mediterrani, de la Península Ibèrica  Esperem que segueixin pel mateix camí que nosaltres hem optat i podem construir una Europa federal dels pobles pel 99%. La vaga del 14 de novembre a Portugal,  Regne d’Espanya, Grècia, Malta i Xipre, si la fem esdevenir una #vagaeuropeadel99%  és una  oportunitat per fer madurar una tardor dels pobles, per obrir les portes del futur i caminar junts. Però a algun lloc s’ha  de començar aquesta ruptura democràtica, per què no aquí?,  per què no  ara?


Canals de vídeo

http://www.youtube.com/channel/UCwKJH7B5MeKWWG_6x_mBn_g?feature=watch