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dilluns, 15 de març del 2021

Del Estado social al Estado penal


Fotograma de la película "District B13 Ultimatum", de Patrick Alessandrin (2009)

Reseña de libro Teoría social, marginalidad urbana y estado penal. Aproximaciones al trabajo de Loïc Wacquant, Ignacio González Sánchez, ed., Dykinson, Madrid, 2011, 459 páginas, publicado en Babelía, suplemento de libros de El País, el 4/8/2012.
  
DEL ESTADO SOCIAL AL ESTADO PENAL
Manuel Delgado

Cuesta sostener hoy que Loïc Wacquant sea sólo un discípulo aventajado de Pierre Bourdieu. A estas alturas está claro que es mucho más y otra cosa. Wacquant es en la actualidad uno de los referentes clave para dar cuenta de en qué medida lo que solemos llamar “el sistema” es ciertamente eso, un sistema, es decir una estructura de mecanismos solidarios, cada uno de los cuales depende del buen funcionamiento de los demás. El mérito de este autor consiste en haber puesto de manifiesto la constelación congruente que conforman dispositivos que suelen ser tenidos en cuenta por separado y cuya interdependencia él ha insistido a mostrarnos.

Así, contamos con trabajos notables, procurados por las ciencias sociales de la ciudad, sobre la marginación o mejor la reclusión de ciertos sectores sociales en territorios segregados llamados con frecuencia “guetos”. También se ha escrito sobre las marcas no siempre visibles que tatúan los cuerpos y hacen de ellos artefactos sociales. Las tendencias críticas de la sociología y la filosofía del derecho llevan tiempo advirtiendo acerca de la creciente implantación de un estado de excepción punitivo, destinado a vigilar y castigar a los insolventes. La atención social lleva tiempo siendo denunciada como una fórmula para generar dependencia entre las capas vulnerables y vulneradas de la población. Ni que decir tiene que existe una copiosa literatura que desde todas las perspectivas ha escrutado los perfiles atroces que adopta el capitalismo en este momento. La virtud de Wacquant es la de habernos procurado un guía explicativa que permite ver como todos esos dominios –la ciudad, el cuerpo, la cárcel, el neoliberalismo, las modalidades contemporáneas de beneficencia…– son cómplices necesarios unos de otros y funcionan de manera coordinada.

En efecto, la desregulación del mercado laboral y el desmantelamiento de lo que se pretendió el estado del bienestar exigen una política policial y carcelaria de contención en orden a garantizar la sumisión y disuadir de cualquier desacato o deserción a sus víctimas, al mismo tiempo que la atención social les administra consuelo y les impone supeditación. Hoy el Estado social se ha vuelto penal y la prisión ha saltado sus propios muros para extender su lógica al conjunto de los cuerpos y las ciudades. Una cadena institucional hace confluir i fusionarse las políticas asistenciales, las de intervención urbana y las jurídico-policiales, haciendo que todas acaben siendo una sola máquina, cuyo destino último es acabar somatizándose, es decir encarnándose literalmente en cada cuerpo humano.

Ahora bien, el problema es que el ascendente de la agudeza de las observaciones de Loïc Wacquant se ha ejercido a través de una producción más bien lacustre, abordando cuestiones cuyo nexo no siempre resulta evidente, en textos cuya vehemencia a veces desorienta, porque es como si su iniciación como boxeador le hubiera impuesto una manera de pensar y de decir a base de puñetazos, si se me permite la analogía. A ello se añade que una buena parte de lo que ha publicado lo ha hecho en forma de compilaciones de artículos y que contemos con acaso sólo tres libros propiamente nucleares –Las cárceles de la miseria (Manantial); Castigar a los pobres (Gedisa), y Las dos caras de un gueto (Siglo XXI)–, más acaso su etnografía en un gimnasio de un barrio marginal de Chicago, Contra las cuerdas (Alianza), y el libro que firma con Pierre Bourdieu, Una invitación a la sociología reflexiva (Siglo XXI).

De ahí, de la importancia de “poner en orden” a Wacquant, de desvelar la interconexión de sus aportes, que merezca destacarse la aparición de una colección de artículos preparada por Ignacio González Sánchez para Dikinson, a la que se ha puesto por título Teoría social, marginalidad urbana y estado penal. Como el subtítulo promete, se trata de una aproximación al trabajo de Loïc Wacquant en la que diferentes autores van repasando sus aciertos conceptuales y analíticos, cada cual desde su respectiva disciplina: la sociología –Miguel Alhambra, Juan S. Pegorano, José M. Fernández–, la antropología –Francisco Ferrándiz, Dario Malventi–, la teoría del derecho –Alfonso Serrano Maîllo, etc. A esas aclaraciones a propósito de la obra de Wacquant se le añaden piezas del propio sociólogo: una entrevista en que es invitado a repasar su itinerario biográfico; otra entrevista, en este caso de él a Pierre Bourdieu, y dos artículos suyos inéditos en español, uno sobre el concepto de estigmatización territorial y el otro acerca del Estado penal.

En definitiva, he aquí una invitación no sólo a tomar consciencia de la versatilidad de una inteligencia como la de Loïc Wacquant, sino también a descubrir el orden de correspondencias que subyace tras o bajo su aparente dispersión.


dimecres, 15 de juliol del 2020

Los mossos contra el Maligno


Artículo sobre la persecución contra las "sectas destructivas" publicado en El País, el 18 de agosto de 1997

LOS MOSSOS CONTRA EL MALIGNO
Manuel Delgado

Quiénes fuímos invitados a participar en las jornadas que, apenas hace unas semanas, organizaba la policía catalana en torno a la pluralidad cultural en nuestra sociedad pudimos recibir la imagen de un cuerpo de seguridad de otro tipo, en el sentido de más dispuesto que otros a formar a sus miembros en el respeto hacia grupos humanos con formas de hacer y de pensar distintas a las mayoritarias. Es una pena que tan encomiables objetivos no hayan llevado a la policía autonómica a abandonar su singular encono en la persecución de esas minorías religiosas a las que la fantasía periodística asigna el peregrino calificativo de “sectas destructivas”, y que no son sino la versión contemporánea de la vieja figura del hereje, tal y como acaba de poner de manifiesto Joan Prat en su libro El estigma del extraño (Ariel). Tema éste grave, por cuanto ha constituido una lamentable fuente de descrédito para los Mossos d´Esquadra, involucrados en situaciones tan comprometidas como la detención y procesamiento de miembros de la Familia del Amor en 1990, que desembocó tres años después en una sentencia absolutoria que poco menos que ridiculizaba la actuación policial.

El último episodio de la obsesión persecutoria contra disidentes religiosos ha sido la investigación hecha pública por los mossos sobre las actividades de unas supuestas sectas satánicas, que estarían actuando en territorio catalán y de las que la nota oficial no acababa de especificar el tipo de delitos de que podían ser acusadas, dando por sobrentendido que el culto a Satanás era ya de por sí una práctica religiosa ilegal.

Al margen de este Lucifer bien ensalzado a la condición de divinidad casi ecológica, bien trivializado hasta la caricatura por la moda juvenil, tenemos a ese otro que el cristianismo ha asimilado al Maligno. Se trata ahora del adversario de Dios, el mismo que la Inquisición colocaba en el centro de los sabbats y al que hace no mucho el propio Juan Pablo II todavía atribuía una frenética actividad conspirativa. Los veneradores de este terrible personaje han sido acusados de todo tipo de abominaciones, cuyo sentido es siempre el de propiciar la presencia del Demonio y la instauración definitiva de su reino sobre el universo. Aunque hay que añadir que los peores crímenes reales no se anotan en la cuenta de los servidores de Belcebú, sino de sus enemigos, responsables de truculentos exorcismos que más de una vez han acabado con la vida del supuesto poseído.

Si fuera ésta última la entidad sobrenatural a la que los satanistas rindieran culto, los mossos tendrían sobradas razones para hacer frente no a unos delincuentes cualesquiera, dedicados a practicar formas específicas de mal social (colocar una bomba, robar una cartera, violar una muchacha, asesinar una anciana...), sino al Mal Absoluto. La policía autonómica catalana se constituiría así en primera línea de defensa ante la inminente encarnación del Anticristo entre nosotros. Dicho de otro modo, la creación de una línea de investigación antidemoniaca significa, nada más y nada menos, que nuestras autoridades policiales creen realmente en la profecía apocalíptica, en que Satanás cuenta con aliados humanos y que todo lo que se rumorea acerca de ellos desde hace un par de milenios (leyendas, procesos inquisitoriales, noticias de prensa nunca confirmadas, películas) es completamente cierto.

El problema está en que, frente a tamaña inquietud, la incipiente brigada antisatánica de los Mossos d´Esquadra no cuenta con demasiadas razones para intervenir dentro de la legalidad. Por supuesto que no han conseguido probar secuestros e inmolaciones rituales de niños, una acusación, dicho sea de paso, que los satánicos han compartido con brujas, herejes, gitanos, judios, masones y hasta con los propios católicos, ellos también acusados por los anticlericales de todas las épocas de raptar y asesinar criaturas, adoradores que eran del Diablo sentado en la Cátedra de Pedro y al que dedicaban esas misas negras a las que daban el engañoso nombre de “eucaristías”. Tampoco se han demostrado occisiones satánicas de animales, lo que, caso de confirmarse, no implicarían en sí mismas un delito, siempre y cuando respeten las normas higiénicas vigentes, habida cuenta de que los judíos y los musulmanes también sacrifican animales ritualmente en nuestro país. Lo más que han conseguido demostrar los mossos es que en los últimos veinte años se han hecho inscripciones de temática satánica en los muros de algunas iglesias y que hay gente a la que alguna vez le ha dado por correrse una juerga macabra en un cementerio.

Esta es una crítica formulada contra los primeros pasos de un proyecto policial que tiene la obligación de ser mejor que los anteriores. Los Mossos d´Esquadra tienen todas las posibilidades de convertirse en una policía garante de la heterogeneidad de la sociedad a la que sirven. El hostigamiento contra heterodoxos religiosos pudo interpretarse como la consecuencia de la bisoñez, o acaso como voluntad de compensar las escasas competencias que se le confiaban. Pero, al mismo tiempo que esta situación tiende a cambiar, es indispensable que esa policía de nuevo cuño no olvide que un Estado democrático debe ser indiferente ante las creencias y los ritos que los ciudadanos adopten dentro de la legalidad, por extravagantes que puedan resultarle a quienes no los compartan, lo que incluye tocar la pandereta por la calle en honor de Krisna, orar en dirección a La Meca o incluso comerse al propio dios un día por semana. Dicho de otro modo, ninguna comunidad religiosa puede ni debe ser satanizada..., ni siquiera los satánicos.





dijous, 18 de febrer del 2016

Sobre el paper institucional de la tortura

Quadre "The Cutting Scene", sobre la ceremònia del o-ke-à mandan, pintat per George Catlin
Comentari per a Úrsula Piñeiro, estudiant del doctorat d'Antropologia de la UB

SOBRE EL PAPER INSTITUCIONAL DE LA TORTURA
Manuel Delgado

Molt interessant el tema que has triat: cos-tortura-ritual dins d'un context de repressió política. Està bé que comencis amb Pierre Clastres, però no per el text que dius, sinó per un altre encara més associat al teu tema: “La tortura en las sociedades primitives”, dins La sociedad contra el Estado (Monte Ávila).

Ara bé, el que explica Clastres sobre el paper institucional de la tortura la situa exactament als antípodes del que tu busques. Parla Clastres de la tortura ritual en contextos iniciàtics –l’equivalent a les nostres novatades. Fa referència en concret al la cerimònia O-Kee-Pa dels mandan –un grup indis de les llanures de llengua sioux, establerts a Dakota–, tal i com va ser descrita per George Catlin, un dels grans cronistes i pintors de les cultures indies dels Estats Units al segle XIX. El ritual -el nom del qual vol dir "suspensió"- segurament el coneixes per la manera com el patia Richard Harris a la pel.lícula "A Man Called Horse" (aquí "Un hombre llamado caballo"), del 1970.

Però aquesta forma de tortura institucionalitzada no funciona com un mecanisme destinat a garantir sotmetiment, sinó al contrari, com  un dispositiu d'igualitarització. És el patiment que sofreix el neòfit el que fa d’ell “un dels nostres”. Escriu Clastres al final d’aquest article: “Les societats arcaiques, societats de la marca són societats sense Estat, societats contra l’Estat. La marca al cos, igual a tot els cossos, enuncia: ‘No tindràs el desig del poder, no tindràs el desig de submissió’. I aquesta llei de la no insubmissió no pot trobar per inscriure’s sinó un espai sense divisió: el cos mateix. Profunditat admirable dels salvatges, que d’antuvi sabien tot això i cuidaven, al preu d’una terrible crueltat, d’evitar l’adveniment d’una crueltat encara més aterradora”, és a dir l’Estat..

La tortura com a instrument de control polític és una altra cosa i implica una altra forma d’institucionalització, just la contrària que la que Clastres apunta en el cas dels pobles salvatges, és a dir dels pobles no domesticats. A les societats amb Estat i amb aparells policials aparentment el maltractament físic, la humiliació, el turment..., són instruments tècnics al servei de l’obtenció d’informació. Això és el que podria semblar, però no era ni és així.

Al respecte, deixa que t’aporti la meva experiència personal. Durant la dictadura, quan et detenien la policia t’apallissava, com si diguessin, “d’ofici”,és a dir com una mena de “benvinguda” a comissaria.  Totes les vegades que em varen detenir vaig tenir la “sort” que els de la Brigada Político-Social sospitessin de la meva militància. Sempre va ser per enfrontaments al carrer, la qual cosa les imputacions eren per desordres públics i no per associació il.legal. Això no implicava que les penes que et demanessin fossin menors. Al contrari. En el meu cas, una de les detencions va ser per agressió a la força pública, el que va implicar quedar a disposició militar i l’expectativa de ser jutjat en un consell de guerra.

Dic que era una “sort” perquè la policia no et sotmetia a un interrogatori en ordre a saber noms, llocs, adreces... És a dir no et torturaven de manera “científica”. Es “limitaven” a fer caure sobre teu una pluja d’hòsties, puntades de peu, que et deixaven baldat i ple de blaus. No els importava perquè sabien que quan ho diguéssim davant el jutge el que ens diria quan li ensenyéssim les senyals de la pallissa seria el que em va dir el tinent coronel que em va prendre declaració: “¿Y cómo sé yo que esto no se lo he hecho usted en el tumulto?”.

Molt després vaig tenir l’oportunitat –i l’honor– de conèixer a Martxelo Otamendi, el director de la revista Egunkaria. El que t’explicava era que la Guàrdia Civil el va torturar –mira el seu relat a www.youtube.com/watch?v=m-6t3UgdKBM&feature=related–, però que no ho va fer –i a més de forma sistemàtica– amb la finalitat d’obtenir informació, sinó precisament per a que ho expliqués. Les tortures eren tot un missatge: si a aq    uest, que és un home “important”, li hem fet això, a vosaltres imagineu-vos el que us farem”.

Aquest és el sentit darrer de la tortura. No és una mera tècnica policial. El propòsits dels torturadors anava més enllà de l’obtenció de confessions i delacions; també hi ha un interès complementari per derrotar políticament i moralment el detingut. Michel Foucault va apuntar la síntesi entre l’obtenció de proves i l’enfrontament entre víctima i torturador quan va observar que la tortura no sols busca obtenir una determinada informació fins aleshores secreta, sinó una victòria sobre l’adversari el resultat de la qual és una mena de “producció ritual de la veritat”. Aquesta és una lectura de Foucault fonamental per a la teva recerca: el capítol “La resonancia de los suplicios”, dins Vigilar y castigar (Siglo XXI).

Per entendre aquesta funció no sols instrumental, sinó també simbòlica, àdhuc institucional de la tortura, la lectura que et recomano és la d’un esplèndid article de Manel Risques (2002), on explica com la tortura no era sols, sota el règim franquista, una mera tècnica per a l’obtenció d’informació, sinó, en efecte, una autèntica institució, un element inherent y natural al mateix sistema policial de la dictadura. Aquesta és la referència: Risques, M.  (2002). «La tortura y la Brigada Político-Social», Historia Social, núm. 59, pàg. 87-104. Nosaltres –vull dir el grup Etnografia dels espais públics de l’ICA- parlem del tema a llibre Lluites secretes. La cultura de la clandestinitat a Catalunya sota el franquisme (Publicacions de la UB).


dilluns, 24 d’agost del 2015

Brutalitats racistes



La fotografia de l'entrada és de Jordi Secall i està obtinguda a Barcelona el juny de 2004, la nit del desallotjament del grup d'immigrants sense papers que s'havien tancat a la catedral, en un moment en el que estava celebrant-se el Forum Universal de les Cultures a la ciutat. Està presa de http://jordisecall.blogspot.com.es/
Aquest article va ser publicat a El Periódico de Catalunya el 2 de febrer de 2002, poc després de la mort de l’equatorià Winston Pacheco a les aigües del port de Barcelona, després d’haver estat agredit pels porters d’una discoteca de Maremàgnum. 

BRUTALITATS RACISTES
Manuel Delgado

Si la versió amb què contem es confirma, la mort d’un immigrant equatorià al Maremàgnum de Barcelona l’altra nit, com a conseqüència de l’acció d’un grup de vigilants jurats i porters de locals d’oci constituiria un episodi més –especialment tràgic en aquest cas– del tracte denigrador que reben certes persones de pell fosca que pretenen accedir a espais semipúblics de Barcelona, tal i com porta denunciant SOS Racisme des de fa temps. Ara bé, l’escandalós del cas no ens hauria d’amagar que el problema de la violència racista es més ample i involucra a instàncies no tan allunyades de les institucions com se’ns vol fer creure de vegades.

Els episodis de violència racista no sempre poden ser associats a conductes individuals o col·lectives catalogades oficialment com a tals, ni carregades a individus o grups propers a la marginació social, com els «matons» professionals o skins. Els darrers informes publicats tant per SOS Racisme com per Amnistia Internacional ens parlen de que la majoria de denúncies per agressions contra persones què, per tenir un aspecte fenotípic diferent del nostre, resulten sospitoses d’haver comés delictes o senzillament de no tenir els seus papers en regla, no són contra particulars sinó contra forces policials en exercici de les seves funcions, sovint aplicant la normativa actualment en vigor en matèria d’estrangeria.

Podrà semblar inacceptable la imatge d’uns goril·les de discoteca apallissant un ésser humà, però més indignants hauríem de considerar la d’uns policies uniformats que estoven els immigrants d’una cua, com hem vist fa pocs dies a Almeria i abans a la pròpia Barcelona. Encara estan fresques les imatges esparverants del 16 d’agost de l’any passat: policies nacionals caçant primer en massa, després poc menys que a llaç pels carrers de Barcelona, a més d’un centenar d’immigrants acampats a la plaça André Meriaux, a més d’algun turista de pell massa obscura, «culpables» tots ells sols de creure que l’espai públic dels països suposadament democràtics era accessible a tothom. La brutal agressió d’uns policies, denunciada per un trompetista de l’OCB fa ben poc, posa de manifest a qui han de témer les persones no suficientment blanques que transiten per Barcelona.

Encara pitjor i més preocupant és el que es possible que succeeixi a l’interior de dependències policials. Al mateix dia que es descobria el cos sense vida de Willson Pacheco a les aigües del port de Barcelona, uns joves antirracistes presentaven una denúncia per la brutal pallissa que afirmaven haver rebut dins d’un centre de detenció d’immigrants a Màlaga. Aquesta darrera notícia no va obtindre a penes ressò en els mitjans de comunicació, què sols tracten les dimensions més melodramàtiques i menys estructurals del fenomen racista. De fet, alguns diaris ni tan sols van parlar-ne.

Els esmentats informes tant de SOS Racisme com d’Amnistia Internacional –ambdós relatius a l’any 2000– recullen un bon nombre de casos de possibles tortures contra immigrants a càrrec de policies nacionals, guàrdies civils i –ves per on– també mossos d’esquadra. Dos d’aquests casos van tenir com a resultat la mort dels presumptes maltractats: un guineà a Las Palmas, al mes de maig, i un magrebí a Ceuta, al desembre. El que les organitzacions antirracistes estan dient què passa dins del centre d’internament de la Verneda no és, en aquest mateix sentit, gens tranquil·litzador. Molts voldríem que alguna d’aquestes càmeres de vídeo la col·locació de les quals tant demanen alguns veïns i què han fet un magnífic paper en relació al succés del pont del Maremàgnum, ens permetessin veure com es tracta als immigrants a l’interior de certes instal·lacions policials, evidentment per desmentir el que les associacions antirracistes insinuen que esdevé allà dins.

En d’altres paraules, deixant de banda la urgència de fer justícia amb el que va passar l’altra nit al Maremàgnum, cal que no oblidem que les brutalitats racistes més greus no són les que protagonitzen els encarregats de la seguretat de les discoteques, sinó les que se’n deriven de l’execució de lleis d’estrangeria incompatibles amb els mínims democràtics que es poden exigir a un país pretesament civilitzat.     




dimarts, 21 d’agost del 2012

Un documental sobre una policia revolucionària. "Guardianes del orden interior" (Cubavisión, 2009)



Documental sobre la Policia Nacional Revolucionaria cubana, emés per Cubavisión per celebrar el seu 50é aniversari.


dissabte, 11 d’agost del 2012

Manifest de la Plataforma Policies Indignats


Des del Col.lectiu Autònom de treballadors-mossos d’esquadra, una organització d’orientació anarcosindicalista (www.elsindi.cat/), em fan arribar aquest document al que ja s'han adherit, a més del CAT-ME, diversos sindicats policials -SME-CCOO, USPAC.
  
MANIFEST DE LA PLATAFORMA POLICIES INDIGNATS

Som un grup companys de diferents punts del territori català els quals hem donat naixement a la plataforma ciutadana Policies Indignats, amb la intenció de ser un altaveu d’expressió mitjançant el qual puguem difondre de forma clara, contundent, concisa i planera el nostre descontent i disconformitat cap a la gestió de la situació actual per part de la classe o casta política.

Els membres d'aquesta plataforma tenim individualment la nostra ideologia política i la nostra afiliació sindical, però volem deixar molt clar la nostra independència de qualsevol organització sindical o partit polític. Esperem que la nostra veu i expressió aquesta pugui arribar a ser la de molts més policies que s'afegeixin a ratificar el que exposem.

Històricament la policia en general ha estat vinculada fidel i submisament al poder governant, canviant de tarannà segons les directrius polítiques que li han convingut al govern corresponent, i Catalunya no és una excepció. Tenim moltes
mostres al llarg dels temps, un exemple és l'actual nom del cos Policia de la Generalitat, quan fa poc més d'una dècada ens anomenàvem Policia Autonòmica de Catalunya. No és només una qüestió semàntica, la majoria dels actuals membres d´aquest col·lectiu varem entrar a formar part perquè tenim vocació de servei, però de servei al poble català no als seus governants. Observem constantment com els governants s'allunyen de la seva principal funció encomanada, la de servir al poble català i no la de servir-se'n.

Els membres d'aquest col·lectiu també tenim, com la resta de ciutadans, familiars en atur, fills en edat escolar o universitària, patim llistes d'espera per alguna malaltia, paguem multitud d'impostos, així com taxes abusives i arbitràries. També tenim minvats els nostres drets. Sabem que retallar drets i retallar serveis que a tots ens ha costat molts anys aconseguir, no és la solució, i que destruir llocs de treball no és el remei miraculós a aquesta crisi a la que ells mateixos ens han abocat.

Sota aquesta perspectiva no ens diferenciem en res de la resta de ciutadans ja que nosaltres som un reflex d'ells mateixos. Per tal d'expressar el nostre descontent en relació a la gestió política davant el dantesc panorama que ells mateixos han creat o han permès crear, aquest grup de policies ens posicionem i defensem les idees i plantejaments que des de mesos enrere desenvolupa l'associació ciutadana Democracia Real Ya. També contemplem el contacte amb personalitats públiques i de talla intel·lectual que molt possiblement donaran suport a aquesta iniciativa duta a terme d’una banda conscienciada i activa del nostre col·lectiu. Esperem que amb aquesta mobilització per part nostra, els nostres representants polítics per fi es dignin a escoltar al poble i a la seva policia. Creiem que gran part del col·lectiu de MM.EE comparteix el nostre ideal, i us volem convidar a participar activament.

Tenim gran quantitat d'idees i iniciatives per dur a terme, i esperem il·lusionats comptar amb el vostre suport en tots els nivells en les properes campanyes. DRY sempre expressarà el seu esperit reivindicatiu de manera pacífica, de la mateixa manera que des de la seva creació, Policies Indignats. Per tot el fins ara exposat, des d'aquesta plataforma volem deixar clar que a partir de la creació de Policies Indignats també es defensarà els punts de l'associació ciutadana Democracia Real Ya, i no són altres que els següents:

• Eliminació dels privilegis de la classe política.
• Mesures per combatre l'atur.
• Mesures per promoure el dret a l'habitatge.
• Mesures per uns serveis públics de qualitat a l’ensenyament, la sanitat i els transports públics.
• Control de les entitats bancàries i mesures fiscals.
• Mesures a favor de les llibertats ciutadanes i la democràcia participativa.

Com a policies ens trobem amb l'obligació moral d'assenyalar i indicar de manera contundent que volem estar al costat del poble, per i amb el poble, i ens trobem descontents i doblement INDIGNATS si escau en relació a la gestió política del panorama actual. Per una banda, com a ciutadans que som, observem que són trepitjats els nostres drets fonamentals, i per l'altre, per la nostra condició de policies, ja que estem sent utilitzats com una EINA POLÍTICA per a enfrentar-nos amb el poble, del qual formem part i ens legitima.

Esperem que molts de vosaltres us presteu a donar suport a aquesta plataforma ciutadana i ratificar els nostres manifests així com futures accions que es puguin derivar com a plataforma reivindicativa.

Units, podem.

policiesindignats@gmail.com 

Catalunya a 19 de Juliol de 2012



divendres, 20 de juliol del 2012

Notícia de la mort del policia nacional José Ángel Álvarez a Donosti, el 6/10/1989, com a conseqüència d'un atenta d'ETA



Entre els materials enregistrats sense voler a cintes antigues de VHS vaig descobrint coses com ara la notícia d'atemptats d'ETA. Un és el que li va costar la vida al policia José Ángel Álvarez Suárez, la tarda del 6 d'octubre de 1989, al mercat de la Brecha de Donosti. Per aquest mort va ser condemnat Xabier Balerdi Ibarguren, actualment pres a Herrera de la Mancha. 


Canals de vídeo

http://www.youtube.com/channel/UCwKJH7B5MeKWWG_6x_mBn_g?feature=watch