divendres, 16 d’octubre del 2026

Multitud y subjetividad


Comentario para Bryan Alejandro Perilla, estudiante del Màster d'Antropologia i Etnografia de la UB, enviado en marzo de 2026

Multitud y subjetividad
Manuel Delgado

Mira, lo que te encargo es que veas el lugar que ocupa la subjetividad en el concepto neo-operario de multitud o multitudo, entendida como conjunto de subjetividades. O, dicho de otro modo, la diferencia entre multitudo y masa. Recuerda que multitud es parte de la recuperación de los aspectos más potencialmente rupturistas en un sentido democrático del humanismo renacentista —Maquiavelo, sobre todo— y en cierto pensamiento político barroco, en especial el de Spinoza. Es del Tractatus que Antonio Negri recupera un concepto que considera clave: multitudo, que Hobbes contraponía a pueblo y que en el Leviatán asociaba a los súbditos en estado de insubordinación.

Para los neoobreristas —De Giorgi, Negri, Lazzaratto, Mezzara, Virno, etc.— la la desactivación de las masas obreras —y del obrero-masa que las nutría— es la consecuencia del fin mismo de un capitalismo industrial o fordista que había estado propiciando justamente una producción, una vida social y unas luchas igualmente de masa. El obrero-masa del sistema de producción en cadena es un obrero estabilizado, por así decirlo, en el sentido de que su vida entera, incluidas sus confrontaciones de clase, asumían como eje el modelo de relación social que le prestaba la fábrica. En la fase actual de acumulación capitalista esa regularidad que permite organizar el conjunto de la actividad vital de los trabajadores —ocio, consumo, hábitat, cuidado corporal, amor, gestión administrativa...— a partir del esquema que le impone la factoría, ha estallado con un tiempo que se ha vuelto arrítmico y un espacio cada vez más dislocado. Como el trabajo, todo se ha vuelto precario y lábil. La vida ya no es masiva, en el sentido de uniforme, compacta y hasta cierto punto previsible. Tampoco los son los combates y las resistencias. De ahí que al obrero-masa le sustituya lo que Antonio Negri llama el obrero-social, puesto que la fábrica ya no está en la fábrica, sino en la sociedad entera.

El concepto de multitud en esta escuela no pretende asumir el papel de nuevo sujeto revolucionario, sino, como escribe De Giorgi, expresar el carácter múltiple y rizomático -ese concepto que toman de Deleuze y Guattari– de la fuerza de trabajo postfordista y que no puede ser capturado mediante el complejo de caracterizaciones, distinciones y separaciones que pertenecían al análisis de la clase obrera fordista. Una clase obrera que es considerada no solo derrotada, sino ya moribunda o en vías de extinción, aparece ahora sustituida por una nueva forma de fuerza de trabajo en que es imposible unificar la diversidad de subjetividades que la generan y que genera, puesto que constituye un conjunto indiferenciado, irreductible, móvil, irrepresentable, flexible, inidentificable, complejo..., de potencialidades cooperativas y productivas hostiles ante cualquier intento de sometimiento, rebelde a todo intento de reglamentación rígida.

Para Virno, por ejemplo, el pueblo es lo colectivo; la multitud corresponde a la incontrolable intranquilidad o agitación, de los individuos singulares. Se reclama el valor masas, pero no para designar la clase obrera movilizada del marxismo y el anarquismo clásicos, sino como la proyección mental y comunicacional de la multitud, que recuerda la noción no menos de moda de inteligencia colectiva, enriquecida, por así decirlo, por los “matices de la subjetividad”. Ahora bien, al margen de tan peculiar uso del concepto masa, si la masa había sido siempre desactivación de las ilusiones de individualidad y subjetividad, la multitud postpolítica es todo lo contrario: contribución a la descorporización de la sociedad, apoteosis del principio de individuación y regreso con nuevas fuerzas del viejo idealismo subjetivista. Mira el capítulo titulado "La multitud como subjetividad" de La gramática de la multitud, de Virno, donde la define como pluralidad, red de individuos y singularidades. Negri y Hardt la describen igual, como multiplicación de subjetividades que produce, ella misma, subjetividad, y que existe y se agita negándose en todo momento a fundirse en cualquier forma de bloque, es decir a confundirse. De nuevo, la negación de la fusionalidad a la que me he estado refiriendo en clase.

En la práctica, lo que estoy apuntando es que lo que Negri y los postoperarios plantean como problema fundamental, evocando o casi invocando a Hobbes y Spinoza, es que el que el gran objetivo de la democracia moderna es conseguir que las multitudes se autogobiernen luego de haber adquirido la necesaria madurez lógica, es decir lo que estoy repitiendo en clase: el necesario paso de masa a público. Dicho de otro modo: la multitudo postoperaria no hace sino reeditar el concepto de público diseñado por Gabriel Tarde y luego desarrollado por Robert Ezra Park. Dedicamos una clase al asunto. Lo que tienes que hacer es rastrear esa idea de multitud como reunión de subjetividades, es decir de individuos, y su oposición a la noción clásica de masa al que estoy dedicando la asignatura.




Canals de vídeo

http://www.youtube.com/channel/UCwKJH7B5MeKWWG_6x_mBn_g?feature=watch