dimarts, 12 d’abril de 2016

"La Mina pija y el futuro de Venus", Giuseppe Aricó


Respuesta a una pregunta sobre la situación de los nuevos bloques de viviendas en La Mina

LA MINA PIJA Y EL FUTURO DE VENUS
Manuel Delgado

Respecto a la cuestión de los bloques de pisos que hay en primera o segunda linea de mar más allá de La Mina, pues la cosa tiene bastante tela. Toda esta zona, en realidad, no es que está "más allá de La Mina", sino que hoy día es parte integrante del barrio. Hablamos a nivel tanto territorial, como catastral. Tras la supuesta remodelación urbanística desarrollada con el reciente Plan de Transformación del Barri de La Mina -el PTBM-, hoy el barrio se extiende desde el límite sur del Parc del Besòs hasta el Port Forúm.

De hecho, es ésta la zona que los vecinos de La Mina de toda la vida llaman "La Mina pija". Se trata de la parte del barrio que corresponde a la prolongación vertical de sus calles originarias más allá de la Av. de Manuel Fernández, hacia la entonces flamante y hoy decadente Zona Fòrum. Como bien sabes, con la aprobación en 1993 de la MPGM propuesta por Cantallops, ahí en plena resaca olímpica, esa área se convirtió en un nuevo y suculento pastel inmobiliario. No es casual que toda la reciente retorica discursiva "enComú" nacida alrededor de la "recuperación" de las Tres Chimeneas, haya literalmente desempolvado esa idea de "nueva centralidad/nueva oportunidad" que estaba tan en boga durante aquellos años. En fin, hablamos de lo que fue el espejismo del Fòrum de las Culturas del Clos & Co. y de cómo esa zona de Sant Adrià representa hoy en día la culminación de la conquista neoliberal del litoral barcelonés a manos de empresas y promotoras inmobiliarias.

En este contexto, toda esa zona reflejaría la materialización espacial, y en clave clasista, de lo que cierto urbanismo de carácter neoliberal define -y defiende a ciegas- como "mezcla" o "diversificación social". Es justamente en esa nueva parte del barrio, donde anteriormente se levantaba la zona industrial del polígono, en que el PERI del 2002 de La Mina pretendía mezclar clases sociales de diferente poder adquisitivo mediante la edificación de un determinado porcentaje de pisos de alto standing y de venta libre y, a la vez, otro porcentaje menor de vivienda de protección oficial. Según los planes originarios, en las VPO que surgen actualmente en esa zona, tenían que ser realojados muchos de los vecinos de La Mina que vivían -y siguen viviendo- en el bloque Venus, cuya demolición representaba el "punto cero" de todo el PTBM.

Cuando di por concluido mi trabajo de campo, aproximadamente entre noviembre y diciembre de 2013, habían pasado exactamente 13 años desde la puesta en marcha del PTBM y, sin embargo, una parte muy considerable de los vecinos residentes en Venus estaba aún esperando a ser realojada, pero sin saber ni dónde, ni cómo, ni cuándo. Ligado a ello, y debido a la supuesta amenaza de ocupaciones irregulares, muchos pisos del bloque fueron tapiados a medida que venían desalojados, mientras la gran mayoría de la nueva VPO, que no había sido aun asignada, fue vallada a la altura de sus bajos y puesta bajo vigilada privada. 

Como si ello no bastara, amplias áreas del barrio habían sido convertidas en solares baldíos o, en el mejor de los casos, en aparcamientos informales o descampados inutilizados a la espera de que el mercado inmobiliario volviera a reactivarse. Hoy día el barrio sigue prácticamente igual: quien no viva en él y quiera darse una vuelta por sus calles tiene la sensación de estar paseando por un escenario casi apocalíptico y, en cierta medida, distópico precisamente en aquellas zonas que el PERI consideraba como los “puntos clave” de la transformación. Espacios como la Rambla de La Mina o la nueva área de “La Mina pija” aparecen como lugares semidesiertos, rodeados por unas calles llenas de nuevos edificios y equipamientos de diseño y “calidad”, pero irremediablemente despojados de vida social. Se trataría, en efecto, de nuevos espacios urbanos de los cuales la gran mayoría de vecinos no ha llegado a apropiarse, no sólo porque no los habitan, sino sobre todo porque prácticamente ni los usan ni los transitan. La evidencia más clara de ello es que justamente los bajos tanto de las VPO como de los pisos de lujo en primera linea de mar, pensados para el "desarrollo" de la actividad comercial o las actividades recreativas fomentadas por las entidades y asociaciones del barrio, están totalmente abandonados, no utilizados o vallados.


Hace precisamente un año, en abril/mayo 2015, muchas de las VPO de esa zona fueron asignadas mediante concurso público. Sin embargo, más del 90% de sus habitantes no son de La Mina. El proceso de realojamiento constituye una cuestión muy larga y controvertida; un proceso aun parcialmente en curso y muy criticado por parte de los vecinos del bloque Venus y no sólo. 



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