dissabte, 6 de febrer de 2016

Deconstruyendo "Lost". V. La Barca Alada y el Antepurgatorio

El Antepurgatorio segín Philip Firsov 
Conferencia pronunciada en las Jornadas sobre la vida y la muerte. Identidad, creencias y ritual, celebradas en el Museo de América de Madrid, en noviembre de 2010

DECONSTRUYENTO "LOST". V. 
LA BARCA ALADA Y EL ANTEPURGATORIO
Manuel Delgado


En este caso, la región intermedia en la que los naúfragos de “Lost” estarían localizados mitológicamente seria el Antepurgatorio, descrito en el Canto II del Libro del Purgatorio. Según la visión de Dante, el Purgatorio es una montaña de siete niveles –los siete pecados capitales– y que corona una isla que Dante ubica cartográficamente de manera explícita en el hemisferio sur. El Antepurgatorio es una playa a la que los condenados a espera de perdón llegarían volando sobre el mar. Es a esta playa Dante ve acercarse de lejos una luz blanca volante por el cielo (“vi una luz por el mar venir rápidamente, tanto que no hace falta que el mejor vuelo la envidie”, § 18). Poco a poco esa nave aérea se va revelando como una gran barca blanca, “que sin vela y sin remos avanza: las alas por el camino le son lo suficiente grandes”, es decir que llega volando gracias a sus grandes alas. La nave alada, que pilota un ángel, aterriza en la arena y de ella descienden un centenar de almas que son recibidas por Catón. "La turba allí parecía forastera y tanteaba, mirando en torno como quien mira de encontrar sendero”. 

Más elementos hacen ostensible la relación entre la descripción del Antepurgatorio y el argumento de “Lost”. Por ejemplo, la alusión a los muertos de manera violenta que no han tenido tiempo de arrepentirse ni de perdonar a los causantes de su muerte (§ 55-57). O el relato que Dante recibe de Buocuonte de Montefeltro de cómo su arrepentimiento permitió su rescate del Infierno en el último momento: “Me cogió el ángel de Dios mientras el del Infierno / gritaba ‘Tú que vienes del cielo, ¿por qué me lo quitas? / Te llevas lo que en él hay de inmortal / por una lagrimilla que me lo arrebata’” (§ 104-107). Por otra parte hay quien ha interpretado que el Antepurgatorio no es el lugar de la expiación, como lo es el Purgatorio, sino aquel que, no después, sino inmediatamente antes de la muerte, se abre para que aquel que está a punto de traspasar encuentre “una suerte de breviario, de manual de la vida interior donde se exponen las diferentes etapas de las almas que se acercan a Dios”,

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