dijous, 4 de desembre de 2014

Algunas referencias sobre el Pla de la Ribera para María Gabriela Navas, doctoranda

Foto de David Suñol, tomada en la Rambla de Poble Nou

Sobre el Plan de la Ribera, tal y como se estaba considerando críticamente en los años 70, le decía que debería tomar en cuenta los números monográficos que la revista del Colegio de Arquitectos Técnicos –CAU– dedica a Barcelona. Uno de ellos lleva por título La Barcelona de Porcioles, y en él se denunciaban las maquinaciones de promotores, gestores y ejecutores de lo que entonces ya se presentaba como la “reconstrucción” de la ciudad y en que se aludía a actuaciones recalificadoras –cinturones de ronda, túneles del Tibidabo y, por descontado, el Plan de la Ribera... Iniciativas que, por cierto, los ayuntamientos nacidos de las urnas llevarían a la práctica. La importancia de estos números especiales de CAU y la importancia de la revista como órgano de expresión crítica contra el porciolismo aparece resaltada en un libro de uno de sus colaboradores habituales de aquellos momentos: Manuel Vázquez Montalbán, en Barcelones, Empúries, Barcelona, 1987, pp. 211-212.

El primero de esos números especiales sobre Barcelona de CAU es el 21 (septiembre-octubre 1973), con artículos de Alibes, Manuel Campo Vidal —el luego famoso periodista que, por aquel entonces, militaba conmigo en Bandera Roja—, Josep Maria Huertas-Claveria —con quien estuve en la cárcel; gran tipo—, Eugeni Giral, Salvador Tarragó, Josep M. Alibes y Rafael Pradas. Esos materiales aparecerían luego en forma de libro: La Barcelona de Porcioles, Laia, Barcelona, 1974. Lo tengo en casa. Se lo puedo pasar. Treinta años después, la revista L’Avenç reunía en una mesa redonda a los coautores del libro para hacer balance de lo transcurrido desde entonces: “La Barcelona de Porcioles”, L’Avenç, Barcelona, 295 (octubre 2004), pp. 28-38. 

Otro monográfico fue el que apareció bajo el epígrafe Gran Barcelona, coordinado por Jordi Borja y al que contribuyeron firmas como la de Marsal Tarragó, Pau Verrié, Joaquim Lleixa o Manuel de Solà Morales, algunos de ellos teóricos y ejecutores de la Barcelona inmediata. En aquel número se denunciaba como “el Plan de la Ribera puede permitir las ventas de terrenos para uso privado –en lugar de expropiación pública– para utilizarlos como fachadas al mar y convertirlo en una tradicioal operación especulativa de construcción de viviendas de standing medio con un índice de edificabilidad alta”. CAU, 10 (noviembre-diciembre 1970). También este número aparecería luego como libro: Jordi Borja ed., Gran Barcelona, Alberto Corazón, Madrid, 1972. No lo tengo, pero seguro que habrá forma de dar con él en la biblioteca de Arquitectura o incluso en la nuestra.

En esa misma dirección, busque el monográfico Barcelona que dirige en 1974 Manuel de Solà-Morales, que lleva el elocuente subtítulo de Remodelación urbana o desarrollo capitalista en el Plan de la Ribera y en cuya introducción se advierte cómo aquel momento se caracterizaba por la creciente concentración financiera de los operadores interesados en la remodelación urbanacuya actuación se lleva a cabo “mezclando el capital privado con grandes inversiones públicas”. Manuel de Solà-Morales, Barcelona. Remodelación urbana o desarrollo capitalista en el Plan de la Ribera, Gustavo Gili, Barcelona, 1974.

Lo que haré será buscar en los números de la revista Serra d’Or de los años 60 y primeros 70 que tengo en el despacho y que, por cierto, recogí de la calle, donde estaban amontonados a la espera de que se los llevara el camión de la basura. Ahi escribían de manera regular Oriol Bohigas o Josep Maria Martorell y lo hacian para señalarla catástrofe urbanística que se estaba perpetrando en Barcelona y su perifería. 

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