dimecres, 28 de desembre de 2016

Sobre la fuente pragmática del concepto de símbolo en antropología

Una danza andamanesa retratada por A.R. Radcliffe-Brown en 1905
Nota para José Mansilla, colega del OACU

SOBRE LA FUENTE PRAGMÁTICA DEL CONCEPTO DE SÍMBOLO EN ANTROPOLOGIA
Manuel Delgado

En principio, vamos a fijarnos en cómo Turner define símbolo dominante como aquel que trasciende la dimensión meramente instrumental de un ritual, es consistente en el tiempo y sirve de unión entre la estructura social y la cultural, o, si quieres plantearlo en términos marxistas, entre estructura social e ideología, o dukrheimniana, entre morfología social y sistema de representación. Resume, por así decirlo, los principios fundamentales que hacen posible una determinada sociedad y lo hace en condiciones de suscitar emociones poderosas.

Ahora, observa las fuentes teóricas en que sustenta su teoría. Por una parte la definición de Edward Sapir de “símbolo de condensación”, como un tipo particular de símbolo que se caracteriza por su virtud al mismo tiempo de concentración y de compendio de significados, pero también por su poder emocional, es decir su capacidad de desencadenar reacciones sentimentales. Si quieres ver toda la definición, la tienes como entrada en el volumen VI de la Enciclopedia Internacional de las Ciencias Sociales, editada por Aguilar en español en el año 68. La tengo, pero seguro que está en la biblioteca de la facultad.

Luego remítete a Radcliffe-Brown. Esa es la pista en primera instancia principal porque la definición que da de símbolo dominante se corresponde con la que Radcliffe-Brown establece para reconocer el valor paralingüístico del ritual y el conocimiento de su gramática, estudiando el papel que juegan determinados símbolos que se repiten en distintos rituales en una determinada sociedad para establecer cuál es su significado común, un poco en la línea de lo que advertía Marcel Mauss cuando decía que igual que todo mito forma parte de una mitología, todo rito forma parte de un culto en el que los elementos centrales se repiten y repiten su sentido. Esto está en la Frazer Lecture de 1939, que está en el capítulo VII de Estructura y función en la sociedad primitiva (Península), titulado “Tabú”. Si lees este texto de Radcliffe-Brown que te digo verás que la teoría de Turner es prácticamente idéntica. Solo hay que cambiar la distinción símbolo de condensación-símbolo instrumental en Turner por la de acto técnico-acción ritual en Radcliffe-Brown. Lo mismo cambiando “valores sociales” por “axiomas sociales” como el predicado de los simbolismos rituales. También el papel secundario que Radcliffe-Brown le asigna a la interpretación que dan los propios practicantes a los ritos en que se implican se convierte en lo que Turner llama nivel exégetico de la interpretación los ritos.

Pero lo interesante es cómo, como de pasada, Turner remite a la idea de “objeto eterno” en Alfred N. Whitehead. Atención a eso, porque Whitehead es un autor clave para entender cómo fue que la sociología de la religión de Durkheim y Mauss se transforma, con Radcliffe-Brown, en antropología simbólica, esto es antropología de los símbolos rituales, por mucho que también cite a Whitehead “de paso”, en una nota al final del artículo que te mencionaba. La incorporación del concepto de “símbolo” es fundamental, porque en ella se reconoce el paso de una no-definición de símbolo en la lingüística derivada de la sociología durkheimniana ­al papel central de esa noción en el pragmatismo norteamericano, al que cabe asociar sin duda a Whitehead. Dicho de otro modo, estamos en esa adopción de “símbolo” en el momento clave en que pasamos de una etnología religiosa emparentada con la semiología con una antropología simbólica emparentada con la semiótica. Radcliffe-Brown pasa de un Saussure que renuncia a definir “símbolo” en su Curso de lingüística general, puesto que todos los signos son por definición arbitrarios en relación con lo que significan, a un Peirce, en que los símbolos son un tipo específico de signo que, a diferencia de los índices y los iconos, se vincula con su referente a partir de un acuerdo social sin más soporte que el consenso sobre su significado, un significado que se plantea prácticamente como estímulo para la acción, en un sentido conductista. Por eso Radcliffe-Brown insiste en que los rituales ­–cuyas unidades son los símbolos– deben ser considerados en acción y a partir de sus efectos que siempre son, directa o indirectamente, como corresponde a la teoría estructural-funcionalista, sociales. Te mando el capítulo para que veas lo que dice.

Tanto Sapir como Whitehead pueden considerarse pragmáticos, uno en lingüística y el otro en lógica matemática; por tanto, hacen propia la tradición ultrautilitarista norteamericana y su concepto de símbolo. La teoría de Whitehead sobre el símbolos los tienes en español en El simbolismo. Su significado y efecto (UNAM). El original es de 1927. Te lo adjunto.

La noción pragmática de símbolo aparece especialmente desarrollada, como te digo, en Charles Sanders Peirce, que formula esquemáticamente de una tríada donde los elementos se relacionan en términos de sustituibilidad mutua. En uno de los vértices de este vínculo triádico está el signo o representamen, cualquier objeto perceptible, imaginable o, incluso, inimaginable; lo que, en definitiva, para alguien representa algo o alude en cualquier aspecto o carácter.

Sigo con Peirce. Los signos pueden ser iconos, en caso de que hagan referencia a un objeto que denotan en virtud de caracteres que le son propios y que posee igualmente, ya existe ese objeto como si no, es decir por similitud; pueden ser índices, cuando el signo se refiere a un objeto que denota en la medida que es realmente afectado por este, es decir por contigüidad; y, por último, símbolos, signos que se refieren al objeto que denotan por virtud de una ley o convención. El símbolo es una regla que determina al interpretando. Este interpretando, segundo de los vértices de la tríada semiótica de Peirce, puede ser inmediato, es decir, el efecto total, sin analizar, que se espera que el símbolo suscite, y que es el resultado de la impresión, sensorial y no volitivo. O, lo que es lo mismo, la conducta en sí. El interpretando puede ser también dinámico, es decir, el resultado en la mente del intérprete que el emisor del signo se propone producir. Por último, el interpretando puede ser final, es decir, el efecto que el signo produciría en cualquier mente sobre la que las circunstancias le permitieran ejercer un resultado pleno. El tercer vértice de la tríada es el fundamento u objeto que encuentra en el signo su intermediario para convertirse accesible al pensamiento. La condición pragmática de esta teoría podría quedar resumida así: "El significado de una cosa consiste en los hábitos que esta que implica”. La teoría peirceana del significado, entendido como significado práctico, se traduce, por tanto, en una concepción del pensamiento como productor de creencias que orientan y determinan la acción con el fin de obtener ciertos efectos.


Esto lo tienes, por ejemplo, en El hombre, un signo (Crítica), pero es complicado. La única persona que conozco que es capaz de leer como es debido a Peirce es Pere Salabert. Si quieres hacerme caso, emplea mejor el clásico de George Herbert Mead, Espíritu, persona y Sociedad (Paidós), que es el que empleo en classe para explicar el interaccionismo simbólico. Busca en el índice onomástico “símbolo” y lo verás explicado bien claramente, siempre en ese sentido del símbolo como algo a disposición de la ejecución de fines prácticos, que si tienen valor ritual, como aquí nos interesa, son socialmente estratégicos.

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