dijous, 15 de setembre de 2016

Catarsis y drama social en la teoría del rito

Danza ndembu fotografiada por Victor Turner en los años 50
Comentario para Gloria Polisena sobre una consulta sobre la relación entre catarsis y teoría del ritual

CATARSIS Y DRAMA SOCIAL
Manuel Delgado

No soy un especialista en teatro griego y mi conocimiento del papel de la catarsis en la filosofía clásica es limitado. Con todo, tengo presente los comentarios que hace Marcel Detienne al tema en su Dionisos a cielo abierto (Taurus). Te lo adjunto en pdf. Es un libro cuya lectura me impresionó. Te lo recomiendo.

Lo que sí que me permito recomendarte es una lectura del Nacimiento de la tragedia, de Nietzsche, que alude al papel del coro en la catarsis, que es el contexto en que los individuos sienten «el impulso de transformarse a sí mismos y de hablar por boca de otros cuerpos y otras almas». Dislocarse, desintegrarse –es decir, perder toda integridad–, romperse en pedazos, reagruparse en otros cuerpos, hablar por otras bocas, «verse uno transformado a sí mismo delante de sí, y actuar uno como si realmente hubiese penetrado en otro cuerpo, en otro carácter». Se ha producido, "una suspensión del individuo, debida al ingreso en una naturaleza ajena", en un fenómeno que sobreviene "como una epidemia: una muchedumbre entera se siente mágicamente transformada de este modo". En eso consiste justamente el éxtasis colectivo que es la materia prima de toda fiesta: la capacidad de hacer que los individuos se sientan parte de una comunidad, pero no como entidad dotada de forma, sino como magma insensato, puesto que se ha logrado que esas moléculas de la vida social que son los sujetos experimenten, con estupor, la evidencia de que no son nadie sin todos los demás, sientan que, como sigue diciendo Nietzsche, «el suelo vacile», puesto que ya no es posible mantener "la creencia en la indisolubilidad y la fijeza del individuo". Estas citas están tomadas de la edición de Alianza.

En antropología, y por esa razón que Nietzsche intuye, el tema de la catarsis aparece sobre todo cuando se ha trabajado un tema como el de la posesión, sobre todo de la mano de Michel Leiris o Alfred Métraux, que justamente emplearon las nociones, respectivamente, de "teatro vivido" y  "comedia ritual" para referirse a los trances místicos, que se planteaban ciertamente en clave de actividades catárticas culturalmente pautadas. Desde luego, en todas las formas de posesión existe un factor catártico. Si te interesa, los clásicos son el libro de Michel Leiris (1989 [1958]) La possession et ses aspects théâtraux chez les Ethiopiens de Gondar. París: Fata  Morgana, el de Ernesto de Martino, (1999 [1962]) La tierra del remordimiento. Barcelona: Edicions Bellaterra, y el de Alfred Métraux (1997 [1958]) Voodoo in Haiti, Londres: Random House. De este último existe una versión argentina del 59 publicada por Sur, pero es raro de encontrar.

De hecho, no olvides que la conexión entre dionisismo y posesión es explícita, como lo es la propia invención del teatro como forma de representación. De hecho, el dionisismo es una religión extática. Puede ser explícita esta relación en trabajos sobre posesión en África, como el trabajo de Robin Horton sobre los kalabari, Oedipus and Job in West African Religion (Cambrige University Press), que trata de cómo los big sprites ancestrales aparecen ante el gran público y no se apartan de los valores tradicionales, sirviendo así al reforzamiento de la organización social, ya sea periódicamente, ya sea ante situaciones esporádicas de crisis. En cambio, los espíritus menores de las aguas también expresan valor sociales, pero son objeto de veneración en cultos privados y suelen ofrecer la oportunidad de mejorar el estatus personal de los agentes, al tiempo que prevén un medio para la propagación de ideas nuevas sobre el mundo

La catarsis como mecanismo de control social aparece en las teorías del ritual. Esta orientación fue representada de una manera muy especial por uno de los que había sido más representativos exponentes de la antropología simbólica anglosajona, Victor Turner. Turner había utilizado sistemáticamente el término drama social para referirse a lo mismo que Erving Goffman designaba como juego social, es decir un proceso de interacción que se origina en situaciones de conflicto y que procede hasta concretarse en una conducta socialmente estandarizada, que se representa en público. El desarrollo del conflicto hacia una crisis se produce en términos de una pugna entre la tendencia de los intervinientes a desinhibirse se de las normas convenidas ya adoptar actitudes transgresoras, y la tendencia, finalmente triunfante, del orden societario imponer la su idea de armonía, mediante el recurso a formas vehementes de autoridad ritual.

Este es un tema bien interesante, el de las teorías de Victor Turner sobre la relación entre teatro y ritual. Tiene que ver con su contacto con las aportaciones teóricas del director teatral y del teórico Richard Schechner, que inspiraba a su vez a Kenneth Burke y su teoría de la acción simbólica para distinguir el lenguaje poético del común y del científico. Schechner era profesor de drama en la New York University s School of the Arts, animador de una de las revistas más emblemáticas del avanguartda teatral de los 60, TDR (The Drama Review) y director del The Performance Group y del Off-Broadway Theather , y le corresponde el mérito de ser el fundador y principal teórico, junto a Bud Wirtschaft y Allan Kaprow, del teatro de guerrilla, una corriente surgida de las discusiones en torno al espacio teatral y que se debe vincular a las especulaciones formales del happening. A partir de su interés por la literatura antropológica, Schechner comenzó a poner de relieve cómo determinadas piezas de Ibsen, Chejov o Brecht escenificaban conflictos relacionados con el sistema de parentesco, por lo que la condición implícita como performance y explícita como proceso social que se presentaba en los dramas familiares de la vida ordinaria invertía sus términos en las representaciones teatrales, que eran performances manifiestas que remitían a un proceso social implícito, es decir a la manera de la catarsis griega. Profundizando en esta dirección, Schechner advirtió en uno de sus trabajos la manera como sus apreciaciones teóricas a propósito de las performances se adecuaban a los postulados tanto de Turner sobre el drama social, como de Goffman en torno al juego social. Performance, drama social y juego social resultaban las tres categorías hasta cierto punto intercambiables a la hora de hacer referencia a las cualidades procesuales que caracterizan las emergencias críticas en la vida social. Fue a partir de ahí que Turner comenzó a tomar prestado de Schechner la noción de performance, usándola desde entonces, para aludir a todo tipo de eventos de efervescencia social, es decir catártico.

Para Turner la naturaleza del ritual como drama social remitía a ese proceso de interacción que se origina en situaciones de conflicto y que procede hasta concretarse en una conducta socialmente estandarizada que se representa en público. El desarrollo del conflicto hacia una crisis se produce en términos de una pugna entre la tendencia de los intervinentes a deshinibirse de las normas convenidas y a adoptar actitudes transgresoras, y la tendencia, finalmente triunfante, del orden social a impone su idea de armonía, a través de diferentes modalidades más o menos vehementes de autoridad ritual. Así pues, drama social hace referencia a las cualidades procesuales que caracterizaban las las emergencias críticas de la vida social y que el ritual ponía, literalmente, en escena, en el sentido teatral del término y con una lógica que es la de la catársis.

Planteado de todavía otra manera, el ritual, en tanto que drama social, escenifica momentos excepcionales en los que la estructura social produce una catarsis que le permite explicitar y reparar simbólicamente sus fragmentaciones y crisis


Por si quieres trabajar la bibliografía, la idea que Victor Turner tenia de lo qué es un drama social aparece claramente explicada en uno de sus  trabajos sobre los rituales ndembu (cap. IV de The Drums of Affliction, Clarendon, Oxford, 1968), en un planteamiento que hizo evolucionar más tarde hacia lo que acabaría siendo más tarde una teoría general de la acción simbólica (capítulos 9, 10 y epílogo de Dramas, Fields, and Metaphors: Symbolic Action in Human Societ, Cornell University Press, Ithaca, 1974). Mira también, siempre de Turner, The Ritual to Theatre, PUJ Pu., Nova York, 1982, así como la segunda parte de On the Edge of the Bush, The University of Arizona Press, Tucson, 1985.


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