dimecres, 6 d’abril de 2016

Viñetas sociales

La foto es de Greg Schmigel
Comentario para Carla Borseman, doctoranda

VIÑETAS SOCIALES
Manuel Delgado

La expresión "viñeta" social de la que te hablé la emplea David Frisby en su libro sobre Georg Simmel. De hecho, toda la tradición microsociológica trabaja a partir de ese modelo de la viñeta —por ejemplo, Goffman en general—, a veces de manera explícita, como en el famoso artículo de Ray L. Birdwhistell sobre la "escena del cigarrillo", que ilustra precisamente con viñetas. Te lo adjunto.

Pero si te interesa el concepto, has de ir a su fuente, en este caso a la manera como Simmel criticaba el concepto global de sociedad que Durkheim proponía. De ahí sus análisis llenos de sensibilidad, sobre aspectos de la vida diaria aparentemente triviales o marginales. De hecho, creo que Simmel es acaso el primer sociólogo de la modernidad, entendida en el sentido dado al término por Baudelaire, como “lo efímero, lo fugitivo, lo contingente”. Nadie había, hasta entonces, planteado la importancia de los momentos fugitivos y hacerlo en forma justo de los que Frisby llamaba “viñetas sociales”. Es decir, Simmel se planteo cómo capturar lo fugaz y lo fragmentario de la realidad, cada uno de sus detalles, la imagen instantánea de la interacción social, todo lo que denominaba  “formas de sociación” y que la sociología formal no era capaz de captar ni analizar.

Simmel concibió la sociedad como una interacción de sus elementos moleculares mucho más que como una substancia. La sociedad existe “cuando ciertos individuos entran en interacción y forman una unidad temporal o permanente”. Así, la interacción no es tanto una fuerza que actúa en un cierto sentido como atomismo complejo y altamente diferenciado, del cual resulta imposible inferir leyes generales.

Para Simmel la sociología debía consistir en una descripción y un análisis de las relaciones formales de elementos complejos en una constelación funcional. La sociedad no era una cosa sino el resultado de una interacción constante, de manera que las formas sociales más complejas son extensión de interacciones más simples entre los individuos. Esto se traduce en una atención preferente o exclusiva por los “procesos moleculares microscópicos del material humano, que exhiben a la sociedad, por decirlo así, statu nascendi. Esos “delicados e invisibles lazos que se tejen entre una persona y otra son accesibles mediante la microscopía psicológica. No se trataba de analizar las “estructuras de orden elevado y supraindividuales”, sino también los lazos sutiles, invisibles, que vinculan a los individuos entre sí, los “fragmentos fortuitos de la realidad social”.

Simmel detecta un “principio regulador del mundo de que todo interactúa de alguna manera con todo lo demás”. Las relaciones entre las cosas están sometidas a un fluir constante: “Entre todos los puntos y todas las fuerzas del mundo existen relaciones en movilidad constante”, como consecuencia de esa “tendencia general del pensamiento moderno, con su disolución de sustancias en funciones, de lo estático en permanente en el fluir de una incesante evolución”.

El papel de la acción y del rol es aquí fundamental. Digamos que la sociología de Simmel se funda en la idea de que la naturaleza de la existencia social está gobernada por la labor de los individuos en tanto que actores -protagonistas de la acción- y el papel o rol, y se revela no sólo por la imagen del otro sino también por el conocimiento del contexto estructural en que tiene lugar la acción social del individuo.

Los fragmentos que te he copiado son del "El problema de la sociología”, que está en Sociología I (Alianza).

Canals de vídeo

http://www.youtube.com/channel/UCwKJH7B5MeKWWG_6x_mBn_g?feature=watch