divendres, 31 de gener de 2014

Fascisnación. La vía vanguardista hacia el fascismo en España y Catalunya. Consideraciones para Elena Torres, doctoranda

Te adelantaba que te iba a escribir acerca de cosas que descubrí no tanto de sino a partir de la obra de Mainer, no solo de La edad de plata, sino sobre todo de un libro que si me dejas te puedo pasar; buenísimo: Falange y la literatura (Guadarrama). Fue de su mano que descubrí la dimensión intelectual de la figura de Ramiro Ledesma Ramos, autor de uno de los textos claves del fascismo español, La conquista del Estado —compré en el Mercat de Sant Antoni una edición del 1938 de la Editorial Jerarquía, comprobando el elogio exaltado de la URSS que contiene—, fundador de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista, las JONS, y carnet número 1 de Falange Española, muerto por los republicanos al comienzo de la guerra. Mira si me interesa este hombre, que me compré su Discurso a las Juventudes de España, con una reedición de los mismos herederos de Ledesma Ramos en la contraportada figura ostentosamente el yugo y las flechas. Hubo una cosa de Ledesma Ramos que me subyugó: un artículo publicado en 1928 en la La Gaceta Literaria, titulado "Cine y arte nuevo", que aparece en la compilación de textos vanguardistas de la época- un puñado de ellos dedicados al cine, por cierto- hecha por Jaime Brihuega, Manifiestos, proclamas, panfletos y textos doctrinales. Las vanguardias artísticas españolas, 1910-1931 (Cátedra). Igual lo conoces.

He ahí un asunto delicado, pero fundamental, que es el de alguna de las variantes de la adhesión revolucionaria surrealista, sobre todo en España y en Catalunya también, no al comunismo, como pasó en Francia, sino al fascismo, más cerca del proceso de los futuristas italianos, lo cierto es que un buen número de surrealistas se afiliaron a Falange Española y combatieron luego en el lado franquista.

"Accidente", de Alfonso Ponce de León (1936)
Tienes que pensar que seguramente España fue el país donde la influencia surrealista fuera de Francia fue más potente, como lo demuestra la publicación en castellano en 1925 del Primer Manifiesto de Breton, que ya había venido tres años antes en Madrid. A nivel español, de lado del papel impulsor de Juan Larrea, el exponente más inequívoco del surrealismo fue el escritor Ernesto Giménez Caballero. Su fundamental —por básico y por fundados— Yo, inspector de alcantarillas (Turner) es la primera obra literaria surrealista de un autor español, al menos que yo sepa. Giménez Caballero fundó el primer cine-club en España, en el que se estrenó L'âge d'or, de Luis Buñuel. Es también quien fundó y dirigió la revista más emblemática de la vanguardia española, La Gaceta Literaria, en la que colaboraron todos los grandes autores de la Generación del 27. Lo vemos más tarde en la primera hornada de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista y de Falange después, escribiendo panfletos fascistas como Genio de España (Planeta) y ocupando varios puestos importantes en el aparato de propaganda de Falange. Seguro que me has escuchado más de una vez la expresión "Hércules jugando a los dados". Pues bien, es el título de un libro suyo también de 1928.

En cuanto a la poesía, tenemos los cuatro autores a los que Carlos Marcial de Onis dedica su El surrealismo y cuatro poetas de la generación del 27 (Porrúa), que igual conoces. De hecho, la relación de esos cuatro autores es parcial. Albertí escribió libros surrealistas como  Sobre los ángeles, Yo era un tonto y lo que vi me hizo dos tontos o A la pintura. Más relativa aún es la "surrealidad" de Luis Cernuda, a pesar de la influencia recibida de Paul Eluard, a quien traduce personalmente. Ambos se posicionaron del lado de la República española, el primero desde las filas del partido comunista. En cambio, Vicente Aleixandre fue detenido por los republicanos acusados de fascista y pudo vivir tranquilamente bajo el franquismo, que lo nombró numerario de la Academia en 1949. El caso de Federico García Lorca es singular. A pesar de ser víctima de la represión franquista en retaguardia y morir fusilado, no fue ni de lejos un revolucionario y fue protegido sin éxito por los falangistas, que no pudieron evitar su ejecución en circunstancias y por razones que nunca quedaron claras. Lo que está claro es que a Lorca no le hubiera costado mucho sobrevivir bajo el franquismo y quién sabe si hubiera mantenido su estrecha relación con poetas falangistas grandes amigos suyos, como Luis Rosales.

Me detengo un momento en alguien a quien admiramos tanto los dos, acaso el hombre más representativo de las vanguardias literarias en España, Ramón Gómez de la Serna. Pues Gómez de la Serna  se puso tan entusiástica como inútilmente al servicio del régimen franquista, que lo recibió con los brazos abiertos cuando volvió de su escondite argentino.

Una mención especial merecería uno de los directores de cine español más interesantes, que es Edgar Neville. No es un surrealista, pero está claro que es indesvinculable del ambiente intelectual que marcan las vanguardias en la España de los años 30 y que fue amigo personal de Lorca, Dalí y Buñuel. No sé ahora si fue militante de Falange, pero sí que abrazó la causa franquista y luchar a su lado en la guerra. Después será una de las pruebas de la poco conocida vitalidad intelectual que sobrevivió en España bajo el primer franquismo, en buena medida gracias al valor creativo de personajes clave como Neville.

Hay más ejemplos. Prohombres de la vanguardia literaria formaron parte de Falange, escribieron en revistas tipo El Fascio, combatieron en el bando franquista y ocuparon lugares más o menos destacados al servicio de la dictadura. Pienso en José María Alfaro, uno de los compositores del "Cara al sol". Tienes a José María Hinojosa, un poeta de la generación del 27 también proveniente del surrealismo, al que fusilaron los republicanos en 1937. Otro libro interesante es Vanguardistas de camisa azul, de Albert Mechthild (Visor) dedicado a otros casos muy significativos de conexión entre creación más o menos influenciada por los surrealistas, y fascismo: Tomás Borrás, Felipe Ximénez de Sandoval, Samuel Ros, Antonio de Obregón... Un libro menor por su tono periodístico, pero que habla del tema, es el de Andrés Trapiello, Las armas y las letras (Destino). Alrededor de José Antonio Primo de Rivera se formó un grupo de poetas e intelectuales, que procedían de la llamada Escuela Romana del Pirineo en que, entre otros, formaban Rafael Sánchez-Mazas, Mourlane Michelena, Pedro Eguillor o Jacinto Miquelarena.

Te estoy explicando algunas debilidades casi inconfesables. Por ejemplo, el interés por la figura del pintor Alfonso Ponce de León, otro personaje apasionante, surrealista, falangista de primera hora y asesinato en Madrid en 1936 después de pasar por una de las tristes checas de la capital. Este hombre es quien mejor representa en España la "nueva objetividad" tan vinculada a la izquierda alemana de la época, tipo Otto Dix o George Grosz. Hay una obra suya que me fascina: "Accidente" . Te la adjunto. ¿Sabes que estuve a punto de ir a Madrid expresamente para ir a ver una exposición suya que hacían en el Reina Sofía?

Otro pintor surrealista - muy vinculado a Lorca, amigo personal de Alberti y Buñuel -fue José Caballero, que también militó en Falange Española. Y otro pintor falangista que se formó en el surrealismo fue Pancho Cossío. Hay un puñado de referencias al papel de estos pintores en el contexto de las vanguardias españolas de la época en el libro de Jaume Brihuela, Las vanguardias artísticas españolas (1909-1936) (Istmo).

El caso catalán es más doloroso para quien quiera una idealización política del surrealismo y de las vanguardias en general. De hecho, lo mejor de la literatura catalana del siglo XX se puso de parte de Franco , su insurgencia y su guerra y en muchos casos entrara en Barcelona con las tropas de Mola en enero de 1939 - Josep Pla , Eugeni d'Ors , Ignacio Agustí ... - , más el caso del mallorquín Llorenç Villalonga - incorporado a Falange el mismo 1936 -. Por lo que aquí te estoy explicando, te subrayo que algunos de los elementos más significativos de la vanguardia surrealista incorporaron de una forma militante a la rebelión franquista, ya sea como falangistas o como requetés.

Dos casos muy elocuentes. El primer Juan Ramón Masoliver, el animador del surrealismo catalán a través de la revista Hélice, que dirigió en los años 30 y en la que colaboraron Buñuel, Ramón Gómez de la Serna, Ramiro Ledesma Ramos y Ernesto Giménez Caballero. También colaboró ​​en la revista Azor, de Luys Santa Marina, otro tipo de lo más interesante, que salió a la calle con una camisa azul en Barcelona el 19 de julio del 36 para unirse a las tropas sublevadas. El otro caso muy espectacular es el por mí mejor poeta catalán del siglo XX, J.-V. Fui, que ya había hecho propio un catalanismo maurrista, fuertemente influenciado por el fascismo italiano y que acabó incorporándose a las filas carlistas.

Luego están los responsables del activismo surrealista más vehemente en la Cataluña de los años 20 del siglo pasado, los autores del Manifiesto Amarillo: Salvador Dalí, Sebastià Gash y Lluís Montanyà. Montanyà se exilió y no regresó nunca más en el país, pero Gash no tuvo ningún problema de reincorporarse a la España de Franco en 1942. En cuanto al destino de Dalí como clow oficial del franquismo no creo que sea necesario añadir mucho más de lo que todo el mundo sabe o debería saber de su en buena parte patética biografía.



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