Comentarios para los estudiantes de Antropologia dels Espais Urbans del Màster d'Antropologia i Etnografia de la Universitat de Barcelona, enviados en septiembre de 2025
Definir la situación
Manuel Delgado
Voy a ir dándoos apuntes que os será útiles para el desarrollo teórico de vuestras observaciones de campo, en este caso microacontecimientos que escojáis para su disección analítica. Son cuestiones que hemos ido abordando en las clases. Recordad que el objeto de la materia y de vuestro ejercicio de curso es siempre el de la coproducción de la sociedad, es decir la fundación social del mundo conocido interobjetivamente en contextos situados.
Estamos trabajando a partir del principio segon el cual la interacción, en tanto que determinación recíproca de acciones y de actantes, puede ser considerada como un fenómeno en sí mismo y por tanto puede ser observada, descrita y analizada. Es cierto que no existe en la realidad como entidad autónoma, pero puede ser viviseccionada de manera legítima, aislada a afectos analíticos, tratada como un orden de hechos como otro cualquiera, un sistema en sí, es decir como una entidad positiva que justifica un trabajo científico.
Las teorías situadas –aquellas que adoptan como su asunto la situación como unidad de análisis– nacen con un texto clásico de uno de los autores generadores de la Escuela de Chicago, William H. Thomas, que en 1923 escribe su artículo “La definición de la situación”. Lo tenéis el campus virtual desde principio de curso. En el plantea su famoso teorema, el teorema de Thomas.:”Si los individuos definen una situación como real, esa situación es real en sus consecuencias”. Toda la bibliografía que tenéis en ese apartado del campus trabaja con esa noción clave de situación. Fijaros sobre todo en Sociologías e la situación, con artículos de Goffman, Sacks, Cicourel y Pollman. Está también en las lecturas para el ejercicio.
Fundamental: la vida social urbana consta esencialmente de situaciones. Los individuos participan de estas situaciones en busca de una cierta gama de objetivos. Los individuos llevan a cabo participaciones situacionales intencionadas, en el sentido de que hayan entrado o no en las situaciones voluntariamente, su conducta está guiada por alguna idea de lo que quieren o no que ocurra en ellas. Esta participación situacional intencionada es designada como un papel o función, role. Cuanto mayor es la diferenciación de los papeles mayor es la segmentación de las relaciones sociales.
Establezcamos que una ocasión social es un acontecimiento que se contempla antes o después como una unidad, un evento que sucede en un tiempo y un lugar específicos y que dicta el tono para aquello que sucede en su interior y durante su desarrollo. La ocasión social presenta tres características:
1. Límites y fronteras perceptivas que la constituyen como acontecimiento, con las consecuentes normas de regulación la accesibilidad y de compromiso mutuo, que pueden ser más o menos claras y definidas.
2. Una influencia cognitiva y afectiva que se ejerce sobre los participantes.
3. Una organización interna en secuencias o situaciones.Las situaciones sociales son, según Erving Goffman, «cualquier ambiente determinado por la posibilidad de un control recíproco tal que pueda prolongarse todo el tiempo que dos o más sujetos se encuentran en inmediata presencia física el uno del otro y que se extiende a todo el espacio en el cual semejante control es posible».
Importante el establecimiento de la definición de situación. Definir la situación quiere decir responder a la pregunta què está sucediendo, es decir establecer los límites del comportamiento adecuado, el marco que distingue el episodio que se inicia y sus contenidos de otros, identificar a los intervinientes y a sus respectivos roles. Significa identificar cooperativamente una cierta estructura previa de expectativas y valores considerados pertinentes y adecuados.
Infringir una de las normas de interacción postuladas para cada situación definida no sólo pone en peligro el estatus del infractor, sino que puede poner en crisis la viabilidad y hasta la realidad misma de la situación, a no ser que se lleven a cabo las reparaciones adecuadas en forma de rectificación o disculpa. Esas alteraciones obligan a redefinir la situación.
Definir la situación quiere decir estipular el significado y la estructura del encuentro, actuar como si existiera un acuerdo acerca de las convenciones a seguir lo que Goffman llama un consenso operativo, esto es un acuerdo entre lo que cada uno de los copresentes entiende qué es la definición de lo real, es decir las características de lo que está pasando ese momento y cuál es la conducta adecuada para ser aceptado.
Por supuesto que en la situación cada cual se le permite sugerir reglas, en función de su status en relación con los demás, hasta que, una vez establecido el «quién es quién», la negociación concluye con algún tipo de acuerdo sobre el marco sobre el que se va a desarrollar la acción. En ese marco se va a desarrollar un duelo en que cada cual va a tratar de proyectar y mantener una imagen de sí mismo conveniente a sus intereses de presentación y donde el otro se pasa el tiempo comprobando en cada movimiento el sentido de la acción de los demás.
Se entiende que la definición de la situación está ligada a la permanencia de ciertas estructuras más allá de la contingencia de esa situación. Se da por supuesto que las ocasiones y las situaciones sociales se producen en el seno de una red de relaciones y estructuras de diverso tipo que establecen un marco más amplio, que nunca se pierde de vista, pero cuyo estudio se confía a la macrosociología.
Nos interesan, por tanto, microsistemas que se forman y se diluyen rápidamente y en cuyo seno los participantes luchan para definir la realidad de la propia microsociedad que acompaña toda interacción.
