divendres, 23 de novembre de 2012

Algunas cuestiones relacionadas con el proceso de construcción de un frente de izquierdas en Catalunya y el papel en él de EUiA, IC y las CUP






Consideraciones antes de las elecciones autonómicas dell 25 de noviembre de 2012

Algunas cuestiones relacionadas con el proceso de construcción de un frente de izquierdas en Catalunya y el papel en él de EUiA, IC y las CUP
Manuel Delgado

He visto que algunos comentarios a entradas anteriores parecen interesados en conocer mi punto de vista acerca de las elecciones de pasado mañana. Si se aceptan como consideraciones personales de un militante de base del PC, sin pretender representar a nadie más que a sí mismo, no tengo ningún inconveniente en informar que mi votó será para Esquerra Unida i Alternativa. Me siento francamente identificado con la actual dirección y con la línea que representa hoy Joan Josep Nuet, secretario general tanto de EUiA como del Partit dels i les Comunistes de Catalunya. Hasta ahí no hay novedades. Votaré lo que siempre he votado. Ahora bien, esa prueba de lealtad no es incompatible con una percepción algo intranquila por lo que hace a la posición de los comunistas en el seno de la coalición con  que nos presentamos a las elecciones, sobre todo porque, a pesar de haber mejorado nuestra ubicación y número en las listas electorales, EUiA continua manteniendo una relación de una dependencia excesiva –sobre todo por acrítica– respecto de Iniciativa per Catalunya.

Que en el acto público de ayer Joan Herrera e IC-EUiA se hayan presentado como la base desde la que impulsar una opción parecida a la Syriza griega es resultado de un malentendido del que Alexis Tsipras seguramente no fue informado antes de preparar su intervención. Syriza es una alterantiva política que no ha estado nunca en el poder en Grecia y que, con razón, podía aparecer y ser reconocida como depositaria de la voluntad del pueblo griego de liberarse del despotismo del capitalismo internacional y de los bancos. De ahí su éxito electoral, que es la consecuencia de su perserverancia en la lucha social y democrática. El caso de IC-EUiA es exactamente el contrario. Nuestra coalición no es ajena al proceso que ha llevado a la situación que padecen las clases populares catalanas, en tanto su participación en los gobiernos tripartitos en Barcelona y en Catalunya nos compromete seriamente en los desmanes cometidos en todos los planos en las últimas décadas en nuestro país, de los que el cuadro presente es la culminación provisional.

Syriza no sería lo que es hoy –una alterantiva reconocida como real por las masas griegas– si hubiera sido, por ejemplo, partícipe de la conversión de Atenas en un paraíso para especuladores o hubiera dirigido una brutal represión contra los movimientos sociales en Grecia. En cambio ese reproche sí que se le puede dirigir a IC-EUiA, puesto que fue de nosotros que dependió la destrucción de Barcelona como ciudad popular y la que sometió a un continuo acoso policial a los sectores en lucha por sus derechos. Difícilmente podemos ahora aparecer como “la voz de la calle”, cuando hasta ahora nuestra tarea desde la Administración ha consistido en hacer de esa calle escenario para la exclusión social y la violencia de la policía. Esa es la diferencia entre Syriza y IC-EUiA. Y no es poca.

Ahora bien, esos errores no son irreparables. Los comunistas nos hemos equivocado muchas veces y hemos sabido hacer de nuestros propios errores nuestro más frontal enemigo. En ese sentido, la actual orientación tanto de Esquerra Unida i Alternativa como del PCC se fundamenta en reconsideraciones de la línea seguida hasta ahora que seguro que no tardarán en dar sus frutos. Es en nombre de la convicción de que tal perspectiva se verá satisfecha que continuo manteniéndome leal a mi compromiso político con ambos tanto como militante de base como en tanto que votante.

Pero esa es una fidelidad firme, pero no a cualquier precio. Si mi cercanía a los candidatos rojos en la lista de IC-EUiA es total, reconozco que no me hace del todo feliz continuar votando a Iniciativa. No estoy seguro de que allí la autocrítica a nuestra labor en el gobierno se haya producido con igual contundencia, sobre todo porque el protagonismo personalista de Joan Herrera en la campaña parecería apuntar que se está dispuesto a creer y hacer creer que “aquí no ha pasado nada”. ¿Ese líder que encabeza nuestra lista es el mismo que aparecía en público condenándonos sin paliativos a quienes, convocados por el 15M, protestábamos contra la indencencia reinante a la puertas del Parlament en junio del año pasado? Por otro lado, la insistencia de Herrera en mendigar la atención de la supuesta izquierda del PSC y de ERC delata que el front d’esquerres que tiene en la cabeza no es otra cosa que una reedición levemente radicalizada del tripartito y siempre a partir de la vieja premisa –que tan cara le ha costado a nuestra imagen como revolucionarios– de que los frentes de izquierda se han de hacer siempre con fuerzas a nuestra derecha.

Que no se entienda en absoluto que esta reflexión es una impugnación a los vínculos con Iniciativa. Antes al contrario: creo que hay que sostenerlos y reforzarlos si cabe, pero de una forma menos servil que en etapas anteriores y con una actitud que nunca deje de ser vigilante. Lo dicho no implica antipatía hacia nuestro partido hermano, o más bien primo hermano. Tengo en él demasiadas personas queridas, compañeros/as de vida y de lucha. Por otra parte, también en Iniciativa encuentro elementos valiosos que encarnan un postura autocrítica y renovadora, como la que EUiA ha acabado asumiendo. Ricard Gomà, al frente de la candidatura municipal de IC-EUiA en Barcelona, me despierta la máxima confianza y simpatía.

Por último tenemos el “tema CUP”. Como parece que he sido sospechoso de hacer campaña en su favor, quiero aclarar la cuestión: en efecto he hecho campaña en su favor, si por "campaña" se entiende colgar su vídeo en mi blog, cosa que no he podido hacer con el nuestro por razones políticas y estéticas. Ellos tenían un video excelente, con cuyo contenido cualquiera militante del Partido se hubiera sentido identificado en un 90 %. Nosotros -no nos engañemos- no hemos tenido vídeo electoral, porque lo que había era un vídeo personal de Joan Herrera, en el que ni la militancia ni las masas aparecían ni de fondo. También reconozco que he procurado convencer a abstencionistas y votantes independentistas para que voten a las CUP, sabiendo que nunca nos iban a votar a nosotros. Es decir,. no he hecho nada en favor de las CUP entre nuestros votantes, ni siquiera potenciales. Otra cosa es que haya encontrado votantes tradicionales de IC-EUiA que hayan decidido optar por la izquierda independentista, viéndola como esa opción radical que tanto me gustaría que fuéramos nosotros. 

Conozco a la gente de las CUP. No son mis camaradas, pero sí que son mis amigos y amigas. Les he visto en la lucha y eso les concede todos los avales, porque es la garantía de su coherencia y su honestidad. No les votaré, pero les quiero. David Fernández es un gran tipo y, si sale, lo hará bien. Me gusta que hayan vindicado la vigencia de las virtudes estructuradoras y analiticas del marxismo-leninismo. No estoy de acuerdo con el lugar que han asignado al pancatalanismo en su lema principal y creo que deben abandonar lo que se me antoja como un cierto menosprecio hacia las clase trabajadora organizada, no se sabe si como causa o como consecuencia de su casi nula presencia en el movimiento obrero. Ahora bien, a título de información diré que en mi contexto familiar y profesional, y no digamos en el ambiente universitario y juvenil que me rodea en el trabajo, muchísimas personas proclaman o me confiesan en privado que van a votar a las CUP. Es por discreción que no comparto una lista de amigos/as, parientes y conocidos/as que van a votarles y que no son ni han sido jamás independentistas. En todos los  casos, su decisión está relacionada con cómo las CUP han sabido presentarse como encarnación de los procesos de contestación social actualmente en curso.

Me alegraré de que la CUP esté presente en el Parlament, sobre todo como revulsivo que nos fuerce a espabilarnos un poco y a sacudirnos de encima la pusilanimidad que Iniciativa nos ha inculcado. Es con lo que representan las CUP con lo que es urgente tender también puentes, sin prejuicio con los que se establezcan con los ecosocialdemocrátas y con la izquierda de no importa que otra opción. Tampoco hay que descartar que acaben decepcionando. A diferencia de nosotros, esta gente todavía no ha tenido apenas tiempo para equivocarse. Con todo, piénsese. Si la izquierda histórica que encarnan los comunistas ha logrado avances importantes en el Estado español ha sido en los contextos en los que ha sabido aliarse o incorporar a otras fuerzas sinceramente anticapitalistas, en buena medida adscritas al independentismo de izquierdas. Pensemos en el excelente resultado que ha implicado dar cobijo en Izquierda Unida a CUT-BAI y al SUT en Andalucía: doblar el número de diputados en las últimas elecciones autonómicas. Por no hablar de los frutos de Alternativa Galega de Esquerda –alianza entre Esquerda Unida y los independentistas de Anova–, convirtiéndose en la tercera fuerza electoral en Galicia y la segunda en capitales como Coruña. Siempre es difícil incluir en estas analogías al País Vasco, pero los tres diputados obtenidos en el seno de Bildu por Alternatiba en la últimas elecciones autonómicas podrían ser computados como consecuencia de esa lógica, porque son los mismos que perdió Esker Batua para quedarse sin representación parlamentaria.

En fin, que el mundo de muchas vueltas y no sería extraño que las CUP fueran llamadas a asumir ese papel que nos queremos atribuir de “voz de la calle”. Convendría planear compartirla, en lugar de reñir por ella, y compartirla porque esa voz de la calle somos también nosotros. No estaría de más tener una cierta perspectiva de futuro y entrever cuál será dentro de poco la correlación de fuerzas en Catalunya y el lugar que en ella jugarán las Candidatures d’Unitat Popular. Gente como yo va a votar a EUiA por lealtad, confianza y disciplina; quienes este domingo vayan a votar a las CUP lo harán, además, por y con ilusión. Están ahí y lo estarán más todavía en el futuro. No podemos ignorarnos mutuamente. 



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