dijous, 16 de gener de 2014

Rudimentos de teoríia situada. Notas para Grazalema García, estudiante del Máster de Antropología y Etnografia de la UB

Lo foto es de Olaya Pazos
Vamos a empezar por la bibliografía básica de lo que podríamos llamar la perspectiva situada, es decir aquella que atiende la situación como la unidad básica de análisis. Esa es la óptica que adoptan escuelas como la etnometodología, la microsociología y el interaccionismo simbólico. El texto inaugural, por así decirlo, es el de William H. Thomas, el fundador de la Escuela de Chicago, que os mandé en el primer correo de la asignatura. Si no lo recuperas, me lo pides y te lo vuelvo a mandar.

La unidad fundamental sería lo que llamaríamos los avatares de la vida pública, entendida como el conjunto de agregaciones casuales, espontáneas, el mezclarse durante y por causa de las actividades ordinarias, las unidades que se forman, surgen y se diluyen continuamente, siguiendo el ritmo y el flujo de otras acciones, lo que causa una trama inmensa de interacciones. En eso consiste la  perspectiva situacional capaz de describir y analizar algo así como la historia natural de las ocasiones sociales. Su objeto de estudio serán las reglas conscientes pero sobre todo inconscientes que las personas obedecen al mezclarse con los demás. Niveles normativos que se entrecruzan y se interponen, traspasan distinciones sociales más tradicionales, como son las instituciones primarias. Conocer las normas indispensables para poder interactuar de forma apropiada a las circunstancias y a los contextos. Es lo que llamamos el «saber comportarse». No tener una perspectiva clara de qué es lo que corresponde hacer frente a cada situación o contexto implica la posibilidad de ser sancionado.

Como sea que Goffman es tu autor de referencia principal, este distingue tres tipos de episodios en la vida cotidiana. La ocasión social es un «acontecimiento que se contempla antes o después como una unidad, un evento que sucede en un tiempo y un lugar específicos y que dicta el tono para aquello que sucede en su interior y durante su desarrollo». La ocasión presenta tres características:
1. Límites y fronteras perceptivas que la constituyen como acontecimiento, con las consecuentes normas de regulación la accesibilidad y de compromiso mutuo, que pueden ser más o menos claras y definidas.
2. Una influencia cognitiva y afectiva que se ejerce sobre los participantes.
3. Una organización interna en secuencias

Las situaciones sociales son «cualquier ambiente determinado por la posibilidad de un control recíproco tal que pueda prolongarse todo el tiempo que dos o más sujetos se encuentran en inmediata presencia física el uno del otro y que se extiende a todo el espacio en el cual semejante control es posible». Goffman atribuye una gran importancia a la definición de situación. Definir la situación quiere decir responder a la pregunta qué está sucediendo, es decir establecer los límites del comportamiento adecuado, el marco que distingue el episodio que se inicia y sus contenidos de otros, identificar a los intervinientes y a sus respectivos roles. Significa identificar cooperativamente una cierta estructura previa de expectativas y valores considerados pertinentes y adecuados. Infringir una de las normas de interacción postuladas para cada situación definida no sólo pone en peligro el status del infractor, sino que puede poner en crisis la viabilidad y hasta la realidad misma de la situación, a no ser que se lleven a cabo las reparaciones adecuadas en forma de rectificación o disculpa. Esas alteraciones obligan a redefinir la situación.

Definir la situación quiere decir estipular el significado y la estructura del encuentro, actuar como si existiera un acuerdo acerca de las convenciones a seguir, lo que Goffman llama un consenso operativo u acuerdo entre lo que cada uno de los copresentes entiende que es la definición de lo real. Por supuesto que en la situación cada cual se le permite sugerir reglas, en función de su status en relación con los demás, hasta que, una vez establecido el «quién es quién», la negociación concluye con algún tipo de acuerdo sobre el marco vacío sobre el que se va a desarrollar la acción. En ese marco se va a desarrollar un duelo en que cada cual va a tratar de proyectar  y mantener una imagen de sí mismo y donde el otro se pasa el tiempo comprobando en cada movimiento el sentido de la acción de los demás.

Se entiende que la definición de la situación está ligada a la permanencia de ciertas estructuras más allá de la contingencia de esa situación. Se da por supuesto que las ocasiones y las situaciones sociales se producen en el seno de una red de relaciones y estructuras de diverso tipo que establecen un marco más amplio, que nunca se pierde de vista, pero cuyo estudio se confía a la macrosociología. A nosotros nos interesan sobre todo los microsistemas que se forman y se diluyen rápidamente y en cuyo seno los participantes luchan para definir la realidad de su propia microsociedad.

El marco o frame constituye el modo en que se cataloga y se vive la experiencia que los actores tienen de la realidad. Es una derivación del marco psicológico en Bateson, que remite al sistema de premisas o de instrucciones necesarias para descifrar el flujo de los acontecimientos. Los marcos permiten definir las situaciones de interacción y la estructura de la experiencia que tienen los individuos de la vida social –a ver si nos entendemos–.

Una etnografía de las situaciones sociales —que es lo que nos tocará hacer en esa sala de espera— no pasaría por analizar sus contenidos explícitos, sino las reglas que permiten construir las estructuras de la interacción.

Otro concepto importante es el de encuentro social, que es una «ocasión de interacción cara-a-cara que comienza cuando los sujetos se dan cuenta de que han entrado en la presencia inmediata de otros y que acaba cuando captan que han salido de esa situación de participación recíproca». El encuentro se identifica con la interacción. Te copio una cosa de La presentación de la persona en la vida cotidiana: «La interacción –en el sentido de la interacción cara a cara– puede ser definida, en términos generales, como la influencia recíproca de un individuo sobre las acciones del otro cuando se encuentran ambos en presencia física inmediata. Una interacción puede ser definida como la interacción total que tiene lugar en cualquier ocasión en que un conjunto dado de individuos se encuentra en presencia mutua continua. El término encuentro serviría para los mismos fines»
.
Los encuentros o interacciones son las unidades de análisis del interaccionismo. La interacción se fundamenta en la obligación de los copresentes en hacerse mutuamente accesibles. Lo que distingue la interacción de la simple copresencia física de la interacción es el hecho de que en esta última se establece el umbral mínimo de un núcleo social, la posibilidad recíprocamente concedida y reconocida de dar vida, de hacer nacer, a una organización social mínima. La interacción se fundamenta, pues, en la apertura de los sujetos a la comunicación y a la asunción de sus reglas.

Hay dos tipos de interacción. La interacción focalizada tiene que ver con las informaciones comunicadas y se da cuando algunas personas se reúnen y cooperan abiertamente en el sostenimiento de un único centro de atención, interviniendo por turno. En este caso hay un punto focal central de interacción y comunicación, accesible sólo a un cierto número de individuos, defendido por barreras físicas o rituales, entrar o salir de la cual implica la superación regulada y estipulada de normas.

La interacción no focalizada, que tiene que ver con las informaciones expresas que se obtienen observando a una persona mientras se halla en nuestro campo visual, sin intercambios verbales y restringiéndose a las reglas de la copresencia física (comunicación no-verbal, cinésica, proxémica). Los puntos de focalización de la atención son múltiples y variables, la accesibilidad a ellos es cambiante y no rígida, las barreras son pocas importantes y están constituidas por rituales mínimos de accesibilidad mutua. Se pueda pasar de una forma a otra de interacción. Manifestar a alguien que se es accesible y se está en condiciones de focalizar una interacción quiere decir que se está dispuesto a transformar un hecho físico espacial en un acontecimiento social.



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