dijous, 24 d’octubre de 2013

La lección naturalista. Apostillas sobre literatura y etnografía para la clase de Antropologia de los espacios urbanos del 22/10/13

"El vagón de tercera clase", de Honoré Daumier (1865)
Sólo algunos apuntes acerca de la referencia que hice en clase al naturalismo literario del XIX y la forma como nos debería servir de modelo, sobre todo en el énfasis en la descripción que tan esencial resulta para la ejecución de los informes etnográficos, incluyendo los del tipo que tenéis que desarrollar vosotros/as de cara a la evaluación..Quise que tuvierais en cuenta cómo el naturalismo concretó un cierto ambiente de reacción antirromántica y antiespiritualista, pero también contraria al optimismo ilustrado. Hubo en él una voluntad de aplicar una especie de aproximación fisiológica a la realidad –fisiològica en el sentido de que buscaba una captación en vivo de la vida, en el momento en que desarrolla su naturaleza ante todo de actividad– más allá del trabajo meramente ficcional, lo que se tradujo en auténticos informes de campo que no deberíamos dudar en calificar de etnográficos, a la manera como encontramos en Émile Zola y sus Carnets d’enquête (Plon). Esa especie de etnografías estaban guiadas por una inequívoca voluntad sistematizadora. De ahí que haya sido posible desvelar la existencia de una auténtica metodología implícita en ciertas obras de observación y denuncia, como es el caso al que me referí en clase: La isla de Sajalín, el trabajo mediante el cual Chéjov describió las inmorales condiciones de vida de los deportados rusos a extremo oriente, del que se puede extraer una auténtica guía para el trabajo de campo. Lo tenéis en español: Unos buenos zapatos y un cuaderno de notas. Cómo hacer un reportaje, edición de Pierro Brunello (Alba). En la próxima clase os leo algún fragmento, para que veáis qué interesante.

Dejadme remarcaros como el naturalismo ensayó un acercamiento a la realidad social que se inspiraba en las primeras formulaciones del positivismo científico. El primer naturalismo científico y el naturalismo artístico-literario tuvieron en común, en efecto, una fijación por la exterioridad, es decir por la comprensión de que el mundo es –como había sospechado Galileo– un inmenso libro que está escrito por fuera. Les impulsaba idéntica ansia por salir, arrastradas por la certeza de que lo que importaba, una cierta verdad, estaba ante uno o a su alrededor. La consecuencia no podía ser más que la de huir de toda introspección para dejarse atraer por lo que aparece expuesto a los sentidos. Y eso sería válido para el naturalismo científico, pictórico, novelístico, pero también para las corrientes éticas, políticas y sociales que le acompañaron en su nacimiento en todos esos campos a mediados del siglo diecinueve, igualmente determinadas por el mismo impulso hacia el mundo sensible para asirlo en sus condiciones reales, como primer paso para su transformación. Arnold Hauser supo captar bien ese amor naturalista por la intemperie cuando, en su Historia social del arte (Guadarrama), refiriéndose a la pintura de Courbet, Millet y Daumier, dice de ella que parece querer decir: “¡Fuera, al aire libre; fuera, a la luz de la verdad!”.

El programa naturalista tenía, en literatura, como objetivo decirlo todo, hacer de sus ejecutores, en palabras de Émile Zola, “obreros de la verdad, anatomistas, analistas, investigadores de la vida, compiladores de documentos humanos”, gentes que, animadas por un obsesivo sentido de lo real, “describen mucho, no por el placer de describir, como se les reprocha, sino porque el hecho de circunstanciar y completar al personaje por medio de su ambiente.” (El naturalismo, Península). Propuesta entonces –la que siguen Jules y Edmond de Goncourt, Huysmans, Zola, Daudet; más cerca nuestro, Larra. Existe, además, no lo olvidemos, una intencionalidad de denuncia de lo inaceptable del presente social, que hace inseparable el naturalismo decimonónico de las grandes luchas sociales de su época.

Pensad en Gustave Flaubert, con su atención por los hechos más aparentemente insignificantes, las menudencias de aspecto insípido que era capaz de recoger con una profusión de imágenes de detalle, la manera de llamar la atención sobre las cosas que pasan cuando “no pasa nada”. Por favor, mirad de leeros lo que explica Guy de Maupassant en su prólogo para Pedro y Juan (Océano), que es un recuento de las claves del método naturalista en literatura. Frente al psicologismo, el naturalismo, “en lugar de explicar extensamente el estado de espíritu de un personaje..., busca la acción o el gesto que ese estado de ánimo coloca a ese hombre en una situación determinada. Y hacen que se comporte de tal modo, desde el principio al final del libro, que todos sus actos, todos su movimientos, sean el reflejo de su naturaleza íntima, de todos sus pensamientos, de todos sus deseos, de todos sus titubeos”.

La vindicación de una perspectiva naturalista en las ciencias sociales de la ciudad no es en absoluto novedosa. Recuérdese la influencia naturalista sobre la escritura de los teóricos de la Escuela de Chicago, procedente del naturalismo norteamericano que representan las novelas de Theodore Dreiser y Upton Sinclair. Resulta interesante ver en qué forma el naturalismo literario ha tenido una continuidad en obras y autores que aparentemente rompieron con la tradición. Joyce, Proust y Musil, escritores tan asociados al surgimiento de las vanguardías del siglo XX, no sólo no negaron la obsesión descriptiva del naturalismo sino que exacerbaron su intención central de agotar todo lo que se sometiera al imperio de los sentidos, siendo la nueva naturaleza por inventariar con el máximo escrúpulo y detalle la vida urbana, los objetos cotidianos de apariencia más irrelevante, los acontecimientos más minúsculos o incluso la propia subjetividad. Y, por último, recordaros que quien recoge esa herencia es el nouvelle roman francés, con autores como Robbe-Grillet, Michel Rio y muy especialmente Georges Perec, cuya escritura –piénsese en Las cosas o La vida, instrucciones de uso– ya os presenté en clase como merecedora de ser reconocida como una fuente de inspiración y un modelo de lo que podría ser esa etnografía de la vida en espacios urbanos de la intento compartir con vosotros los rudimentos.



Canals de vídeo

http://www.youtube.com/channel/UCwKJH7B5MeKWWG_6x_mBn_g?feature=watch