dijous, 5 de setembre de 2013

Consideraciones elogiosas sobre el naturalismo metodológico de Herbert Blumer, para Hedy Nieves Castro, investigando sobre apropiaciones infantiles de exteriores urbanos en Puerto Rico

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Es sobre tus inquietudes metodológicas. Mira, de entrada recuerda cuáles son las premisas básicas del método en ciencias sociales, al menos su canon clásico, ese que se supone que debes obedecer: definir el origen de la investigación concreta; establecer las hipótesis derivadas; especificar las variables que la comprenden; determinar el diseño a emplear para la verificación de hipótesis; delimitar el campo de la observación; obtener la muestra necesaria correspondiente; elegir las técnicas de observación y compilación de datos pertinentes; señalar la manera de tratar los datos obtenidos; clasificar estos datos; proceder al análisis de los datos; extraer las conclusiones adecuadas; exponer los resultados a través de un informe.

Esa es la línea correcta. No te importe que los protocolos metodológicos previos partan de premisas falsas,  que hayas planteado problemas erróneos, que cuentes contar con datos distorsionados, que reconozcas relaciones deformadas, que estés manipulando conceptos inexactos o que des por buenas interpretaciones que nadie se ha tomado la molestia de contrastar.  Luego lo "normal" y lo "correcto" del método bien temperado será que repitas o te remitas a investigaciones previas que ya han merecido la aprobación de su respectiva comunidad científica. Ya verás que, a partir de ahí, la investigación avanzará después confiando ciegamente en que todo lo que constates en la realidad terminará verificando tus hipótesis de partida y descartará cualquier información, por abundante que pueda ser, que desmienta estas premisas. Todo esto lo harás sin expresar la menor duda a propósito de la eficacia de los procedimientos supuestamente operacionales que utiliza.

¿Lo ves? El criterio metodológico dominante que se supone que debes obedecer comienza su trabajo elaborando un esquema, teoría o modelo que representaba como era el funcionamiento de la parcela del mundo empírico a estudiar. A continuación se deduce del esquema la afirmación de lo que cabe prever que sucesivo bajo tal o cual conjunto de circunstancias. Esta aseveración constituye la hipótesis. Después se inicia el estudio de un área empírica determinada que represente dichas circunstancias. Si las constataciones derivadas de este estudio confirman la hipótesis de partida se da por supuesto que el esquema, la teoría o el modelo a través del cual se ha deducido aquella son empíricamente válidos. Este protocolo de investigación preestablecido -plan de investigación , modelo , hipótesis , variables a adoptar , instrumentos normalizados , muestras , grupos de control , etc.- lo que hace es convertirse en sustituto inconsciente del examen directo del mundo social empírico . Las preguntas que se formulan, los problemas que se suscitan, los caminos que se van siguiendo, los datos que se seleccionan, las relaciones que se toman en consideración y las interpretaciones o explicaciones que se proponen son el resultado no de la investigación, sino del esquema de la investigación. En vez de ser el resultado de un contacto con los hechos, lo son de las premisas y guías que han orientado el trabajo del investigador.

Como alternativa a este tipo de despotismo del método científicos estándar que dominaba las ciencias sociales, el interaccionismo simbólico propuso, de la mano de textos como el de Blumer que te adjunto, su alternativa. Esta pasaba, como primer paso, por la posesión y utilización de una descripción o esquema previo del mundo empírico en estudio. La descripción subyacente del mundo empírico utilizada orienta o configura en su totalidad el estudio científico , marca la pauta para la selección y formulación de los problemas , la determinación de los datos , los caminos a seguir para obtenerlos, el tipo de relaciones que se pretende establecer entre éstos y las formas en que se moldean las proposiciones . Esta descripción se establece mediante un conjunto de premisas constituidas por la naturaleza conferida implícitamente o explícitamente a los objetos clave que intervienen en la descripción. El procedimiento metodológico consiste entonces en establecer y evaluar tales premisas. El paso siguiente consiste en la formulación de preguntas sobre el mundo empírico y transformación de las preguntas en problemas. Luego se determinan los datos de interés y los caminos a seguir para obtenerlos y se determinan las relaciones significativas entre estos datos obtenidos.



Es a partir de aquí que los hallazgos son interpretados. Esta etapa final conduce al investigador más allá del problema elegido para su estudio, por cuanto al elaborar sus conclusiones debe relacionarse entre sí sus descubrimientos pero también con un conjunto teórico externo o con un sistema de categorías y conceptos que trasciende el ámbito del estudio realizado  A lo largo de toda esta tarea, los conceptos juegan un papel primordial. Son elementos significativos en el esquema previo que el investigador posee del mundo empírico. Es probable incluso que aquellas categorías para las que se intenta conseguir los datos y en el seno de las que se agrupan estos. Como alternativa al protocolo científico prefigurado y cerrado, lo que Harold Blúmer propuso, en la senda iniciada por Georges H. Mead —mira el otro texto que te mando—, fueron los juicios auténticamente rigurosos , inspirados de manera directa en el método naturalista , es decir en un sistema de registro y análisis encaminado a abordar el mundo empírico en el que es su carácter natural y continuo , en vez de limitarse a una simulación o una abstracción , y en el que los problemas , criterios , procedimientos , técnicas , conceptos y teorías se amoldan al mundo real y no al revés, como ocurre con las estrategias formalizadas de investigación

Este método se despliega a partir de dos fases separables. La primera es la exploración o la descripción, es decir el medio para alcanzar un conocimiento extenso y profundo de una esfera de la vida social, de tal manera que la dirección de las pesquisas, los datos, las relaciones analíticas y las interpretaciones emanan de y permanezcan arraigadas en el mundo empírico sometido a estudio. La flexibilidad del procedimiento exploratorio no implica que la investigación esté carente de rumbo, sino que partiendo de un enfoque amplio, se va reduciendo a medida que avanza. El propósito de la exploración es caminar hacia una comprensión más clara del ámbito en que se plantean las cuestiones, averiguar qué datos son idóneos, concebir y desarrollar ideas a propósito de lo que se pueden considerar líneas de relación significativas y hacer evolucionar los instrumentos conceptuales de que disponemos, a la luz de lo que vamos aprendiendo sobre esta área de vida
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Debido a su condición flexible, la investigación exploratoria no se encuentra sujeta a ningún conjunto de técnicas en particular. Su máxima es utilizar cualquier procedimiento, éticamente lícito, que ofrezca las mayores posibilidades para obtener un cuadro lo más exacto posible de todo lo que acontece en el área de vida social estudiada. No hay que ceñirse a un protocolo para aplicar dichos procedimientos. Estos deben adaptarse a sus circunstancias específicas y dejarse guiar por criterios prácticos. La finalidad de la investigación exploratoria consiste en desarrollar y confeccionar un cuadro del área de estudio tan completa y precisa como lo permitan las condiciones vigentes.

La segunda fase de la investigación naturalista consiste en la inspección o, si se prefiere, el análisis. La premisa es ahora que el examen directo del mundo social no debe limitarse a la confección de un extenso y detallado relato de lo sucedido, sino que debe incluir su análisis. El investigador que emplea el examen directo debe procurar conferir al problema una forma teorética, descubrir relaciones genéricas. Profundizar en la referencia connotativa de sus conceptos y formular proposiciones teoréticas. La inspección es el examen profundo y debidamente enfocado del contenido empírico de cualquier elemento analítico utilizado y este mismo tipo de examen con respecto a la naturaleza empírica de las relaciones entre dichos elementos. Al hablar de elementos analíticos nos estamos refiriendo a toda clase de temas generales o categóricos que son pertinentes para el ` análisis y que pueden referirse a procesos, organización, relaciones, redes de relaciones, estados, elementos de organización personal y eventos.

Abordamos pues casos empíricos, los consideramos en sus diversos planteamientos posibles, los observamos desde diferentes ángulos, nos hacemos preguntas en torno suyo, volvemos a ellos una y otra vez, de modo que va surgiendo la naturaleza de los elementos analíticos que representan. La inspección no se ajusta a ninguna enfoque o procedimiento rígido, no cuenta desde el principio con elementos analíticos cuya condición haya sido determinada anticipadamente y es revisada o verificada en el curso de su utilización, sino que desarrolla la naturaleza de dichos elementos mediante el examen del mundo empírico propiamente dicho. Es justamente lo contrario de lo que se supone otorgar una «naturaleza natural», si se permite la expresión, en el elemento analítico mediante su "operacionalización", y no deja de ser significativo, por lo que tras almas viendo, que el ejemplo que Blumer propone para hacerse entender sea precisamente el de las mediciones de la capacidad intelectual de las personas por medio de los cociente intelectual obtenido en un test. En vez de actuar de esta manera, lo que se propone es descubrir esta naturaleza a través de un detenido examen de la manera como son las cosas en el mundo empírico. Desde estas perspectivas críticas frente los métodos científicos estandarizados, la historia de las ciencias sociales podría entenderse como una larga pugna entre, por una parte, las explicaciones causales, es decir las predicaciones lineales causalista - y, del otro, las explicaciones estructurales, o, si se prefiere, las predicaciones formales estructuralistas.

Según las premisas del método causalista debe haber un punto de partida. Este debe ser, realmente, el primero de pases sucesivos, de manera que cada uno es responsable de lo siguiente. Este punto de partida prefigura de alguna manera el de llegada. Al del principio se trona ya formulado el último. Hablamos pues de un movimiento fundamental, pues está destinado a determina el desarrollo global de la investigación. El problema de este sistema es que todo el proceso - de las premisas a las conclusiones - es concebido como un conjunto de relaciones regladas en que para ir del principio a la conclusión sólo deberá seguir el procedimiento, lo que, a la manera de una tipo de rito mágico, garantizará la validez de la prueba. Todo aquello, además, provocando una sensación de que el proceso ha sido realmente autónomo. Las ciencias sociales, puesto que gestionan relaciones intemporales entre variables, se convierte gestoras de la misma realidad que previamente se han encargado de generar.
A diferencia del diseño cuantitativo, en el que las hipótesis iniciales y arbitrarias marcan un desarrollo siempre secuencial y tienen también siempre garantizado el resultado adecuado y esperable, el diseño cualitativo no se encuentra determinado por el objetivo final. Son los objetivos los que marcan el proceso, sin que las hipótesis previas deban constreñir el análisis. Para cualquier aproximación alternativa a la realidad , formulada desde perspectivas sinceramente naturalistas y con vocación cualitativa , iniciar la búsqueda , encontrar un punto de partida , es una tarea más , una tarea como las otras, corresponsable por tanto como las otras y como las otras susceptible de ser transformada , revisada y , no hace falta decirlo , impugnada en su caso. El punto de partida es un punto partícipe, un momento en que es difícil, por no decir imposible del todo, prever el desarrollo y al que se puede devolver si se cree preciso tantas veces como sea necesario.

En la investigación cualitativa el investigador es el lugar en el que la información se hace significativa, dotada de un sentido, puesto que toda la unidad del proceso de investigación no se encuentra en la teoría, ni tampoco en la técnica, ni siquiera en la articulación de ambas, sino en el propio investigador. Este criterio trasciende la perspectiva meramente distributiva, basada en el cálculo, y que no es sino la simple constatación en que lo que se tiene en cuenta son los elementos aislados de las relaciones y se niega todo proceso. Según este punto de vista, toda variable termina siempre ajustándose a un comportamiento rígido, previsible y acondicionado. También se supera la perspectiva estructural, en el que el que se constata es todo aquello que resulta estructurante de lo que aparece estructurado. Desde esta perspectiva se admite un proceso parcial, en la medida en que se atiende el cambio, pero no tanto de la estructura como estructura. Lo que es invariable regula comportamientos que pueden ser flexibles. De lo que se trata es -más allá del cálculo, más allá de la estructura - de aplicar una perspectiva dialéctica o configuración simbólica, constatación de una transformación -es decir, de la desestructuración de estructuradores, de reestructuraciones - donde priman relaciones entre relaciones. Todo ahora es procesual, puesto que todas las unidades atendidas en la investigación son transindividuales y genéticas y experimentan comportamientos reflexivos e implicados. Toda estructura es contemplada entonces como dinámica.



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