dimarts, 27 d’agost de 2013

Algunas consideraciones sobre la situación de la rumba catalana y la nova cançó como consecuencia de la "transición democrática" en Catalunya. Notas para la doctoranda Alba Marina González, trabajando sobre la salsa brava en Barcelona

Peret fotografido por Colita, la fotografa de referencia de la gauche divine en los años 60
Le apunto algunos detalles que le pueden ser útiles en su repaso histórico relativo al momento de lo que dio en llamar —injustificadamente, claro— "la transición democrática".

Cuando se refiere a esa "minoría étnica" que genera la rumba, debería aclarar que se está refiriendo a los gitanos catalanes. Subraye un poco más esa especificidad. Hay muchos más gitanos en Catalunya que los "gitanos catalanes", entendiendo por tales gitanos los de clase media y catalanoparlantes que viven en enclaves de Gràcia, el Raval y Hostafranchs. También en otros sitios, como Lleida o  Perpinyà, no lo olvide, y eso se lo recalco porque debería mencionar el papel de los Gipsy Kings —gitanos catalanes franceses— en la popularización internacional de la rumba catalana. Me permito añadirle que, como chava de barrio que se pasaba media vida rondando por Creu Coberta, le puedo asegurar que para nosotros, familia charni, los gitanos -y en particular las gitanas para las que cosia mi madre- eran el referente social de promoción.

A la hora de repasar el quién es quién en la rumba, creo que debería hacer alguna referencia al papel especial que jugaron Los Amaya, que ensayaron algo parecido a lo que Santana hacia con la música latina en Estados Unidos. Por cierto, no parece tener presente la importancia de un personaje como Mario Fernandez Mayo "Mayito", la conexión perfecta y más clara con Cuba, puesto que este hombre había sido pianista con las bandas de Rafael Cortijo y de Tito Rodríguez, que, como sabe, era gente de salsa. Es un personaje que tengo referenciado, pero del que no sé más. Sin duda también en este caso Martí Marfà ha de ser su fuente de información fundamental. He encontrado esto suyo que le podrá ir la mar de bien: revistaminerva.com/articulo.php?id=252.

Sobre el descrédito de la rumba en el periodo posterior a la muerte de Franco, debería matizarlo. Es cierto que en ciertos ambientes de "cultureta" la rumba estaba estatuada como "españolada", pero piense que la vindicación de Gato Pérez cuaja en el festival de rumba que él organiza en el Palau d'Esports, que es a finales de 1978, recogiendo una cierta valoración que la progresía de aquí ya estaba haciendo de la rumba. Gato Pérez no actúa sobre el vacío. Al contrario, a la gente joven más o menos concienciada políticamente no nos disgustaba la rumba y la teníamos en un cierto aprecio. Es de ahí que Gato Pérez eleva su elogio, y no al revés. No es que Gato Pérez descubriera a los ambientes progres de Barcelona la rumba. Al contrario, fue de estos de donde, a su llegada a Barcelona, Gato conoció y aprendió a valorar esa música.

Piense que en esos ambientes de izquierdas y progres —y "progre" recuerde que en aquel contexto era aquel al que le iba la música progresiva y frecuentaba sus conciertos— sabíamos distinguir la "españolada" de la buena música. Por la parte política, nos gustaba Manuel Gerena o José Meneses, que sabíamos que eran del Partido. Por la parte de nuestros gustos por la música progresiva, grupos como Smash y gente como Gualberto ya formaban parte de nuestro repertorio de favoritos. Luego vinieron Lole y Manuel —que actuaron en el Canet Rock de 1976— y nos digamos Triana. Estamos siempre en la atapa que va entre 1974 y 198o.

También hacer alguna referencia al proceso que llevó a la rumba catalana a convertirse en el folklore urbano barcelonés oficial, casi prácticamente uno de los signos de identidad de aquella especie de nuevo patriotismo urbano que se animó desde la izquierda como una especie de tercera vía entre el nacionalismo español y el catalán. De ahí que se escogiera a Peret, Los Amaya y Los Manolos para la fiesta final de las Olimpíadas del 92.

Por cierto. Échele un vistazo a estos vídeos. Son de principios de los 90 y le explican bien qué fue la rumba.

En lo que debo corregirla es en que la muerte de Franco implicó un auge de la nova cançó. Le puedo asegurar de primera mano que ese momento fue el de inflexión en que se inició un proceso de decadencia que llevó a la canción catalana —al menos la cantautoría— casi a la extinción. Más adelante llegaría el rock català, con algunos grupos de éxito, pero lo que era el movimiento de la nova cançó entró en camino de desaparecer de escena. Sólo Serrat consiguió sobrevivir, sobre todo porque su inclusión en la nova cançó fue relativizándose desde el momento en que aceptó cantar en castellano. Raimon y Lluís Llach pudieron tener un cierto papel protagonista luego, el primero por la vía de su institucionalización y el segundo precisamente porque realmente nunca perteneció a la nova cançó en sí; siempre fue un más bien periférico, sobre todo porque era de pueblo. No olvide que la nova cançó era una movida esencialmente urbanita. Hay casos realmente tristes, como el de Ovidi Montllor, un hombre personal y artísticamente íntegro que murió poco menos que en la miseria. Los mejores de la canción en catalán, como Toti Soler, no han visto reconocida hasta ahora su extraordinaria valía y el papel fundamental que he ejercido hasta ahora mismo.

Creo que está usted en un malentendido. La nova cançó nunca fue un movimiento musical comprometido políticamente. De hecho siempre gozó de una cierta aquiescencia por parte del régimen franquista, porque daba espacio para una cierta y bien leve resistencia cultural catalanista que de hecho casi nunca se metía en política. Si usted escucha las canciones de los miembros dels Setze Jutges, verá que su contenido social es nulo y no son más que reverberancias —algunas de calidad, es cierto­— de la chanson francesa. Por su parte, el otro gran bloque, el Grup de Folk, se refugiaba en lo que no dejaba de ser una meritoria imitación del folk song americano, incluyendo sus temas de protesta. Todo eso se vino abajo cuando la labor de mantenimiento de una cierta dosis de conciencia cultural catalana que desempeñaban la asumieron las instituciones. Pero créame, el grueso de la nova cançó fue esencialmente apolítica y la llamada "transición" acabo con la mayoría de sus miembros o los dejó poco menos que inutilizados.

Tómese estas consideraciones como informaciones etnográficas de un indígena que podría estar bien informado.


Canals de vídeo

http://www.youtube.com/channel/UCwKJH7B5MeKWWG_6x_mBn_g?feature=watch