dimarts, 25 de juny de 2013

Consideraciones sobre las protestas en Brasil de una brasileña en Barcelona. Mensaje recibido de Leticia Giannella el 23/6/13

Como una brasileña lejos de casa en este momento histórico tan crucial (y también triste por estar lejos), creo que tengo, de alguna manera, el deber de escribir algo sobre lo que está ocurriendo en Brasil esta semana. Me parece que hay algunos malentendidos y interpretaciones en los medios de comunicación en general (intencionales o no) que necesitan ser más bien analizadas y escribo este mensaje para compartir algunas cosas sobre lo que estoy leyendo y pensando sobre ello.

Importa decir que la primera manifestación, en São Paulo, tuvo mismo como orden del día la reducción en las tarifas de autobús, lo que constituye una reclamación a la izquierda de los gobiernos actuales de Brasil (no sólo el federal, pero también los estaduales y municipales), aunque haya sido una manifestación no partidista. Esta primera manifestación sufrió una fuerte violencia policial (como de costumbre) y aún así nuestra principal y poderosa cadena de comunicación, la Rede Globo (a través de sus formadores de opinión), ha calificado la manifestación como algo sin importancia y ha llegado al punto de comparar los manifestantes con grupos criminales que actúan en São Paulo, legitimando la violencia de la policía! Trátase de cuatro familias brasileñas que dominan la comunicación en Brasil y que cuasi constitúyense como un propio partido político.

Desde entonces la protesta tomó las proporciones masivas que todos ya conocen. La principal reivindicación inicial fue atendida con la reducción de las tarifas en diversas ciudades y los grandes medios empezaron a apoyar y legitimar las manifestaciones, tratándolas como pacíficas y mostrando las violencias como provocados por pequeños grupos aislados.

Hasta aquí todo bien. El problema es que la actuación de una parte de la masa en esos actos pasó a ser gobernada/manipulada por estos medios de comunicación y de protestas no partidistas fueron tornándose protestas anti-partidistas, rabiosas contra todos y cada uno, no sólo prohibiendo sino también acosando a participantes de partidos, sindicatos, movimientos sociales y grupos que blandían banderas rojas. Personas no sólo del Partido de los Trabajadores (el de la nuestra presidenta), sino también partidos de oposición a la izquierda, como el PSOL, PCB y el PSTU. Gente que está en las calles hace décadas manifestándose y sufriendo violencia policial, fueran golpeados por manifestantes. Además se han  incorporado a la protestas s grupos claramente reaccionarios, fascistas, que rasgaron banderas del movimiento negro, acosaran indígenas, gente del movimiento LGBT, del MST, etc.

Me parece que poco a poco está instituyendo gradualmente una especie de maniqueísmo entre la nación y los partidos y sindicatos, entre la bandera verde y amarilla y las banderas rojas. Tengo la impresión que la extrema derecha está sabiendo muy bien cómo apropiarse de la insatisfacción legítima y llena de razones del pueblo. ¿Alguien creia que se iban a quedar sentados observando lo que pasa?

Los grandes medios de comunicación son los verdaderos representantes de los sectores dominantes en Brasil. Pero tales sectores están con Dilma desde el principio (mirad quiénes son sus financiadores electorales –el agronegocio, los bancos, el sector minero, etc.-, a pesar de los cambios sociales importantes que hemos tenido en los últimos 10 años. Para mí, ese debería ser el asunto crucial de las protestas. Más allá de reivindicaciones abstractas o superficiales, como el fin de la corrupción, el derecho a la salud y a la educación, etc, lo que se debería cuestionar es la estructura del capitalismo neoliberal mantenida por Lula y profundizada por Dilma. Se trata de la revolución socialista fracasada que el Brasil vive desde la elección de Lula y que ha llevado ahora a la insatisfacción del pueblo. Creo que los movimientos a la izquierda del gobierno deberían trabajar para manifestarse con esta intención.

Así que estoy pensando cuales son los intereses de los poderosos medios de comunicación en Brasil, especialmente la Rede Globo, para apoyar ahora las manifestaciones y provocar la aversión a la propia política en sí misma. Aun es todo muy nuevo y confuso para sacar conclusiones, pero me parece que una vez que hay una concreta posibilidad de cambio, el desespero de los sectores dominantes representados por los grandes medios de comunicación puede estar llevándoles a revertir esta posibilidad de cambio para el lado de la extrema derecha, incitando el odio de la población a la propia democracia, muy reciente y que está construyéndose en Brasil con mucha lucha. La última vez en que el Brasil se suprimieron los partidos fue en 1964, en pleno régimen dictatorial impuesto por los militares y organizado junto a Washington.

Reitero la importancia de las manifestaciones y me gustaría mucho estar en mi país ahora para seguir todo de cerca, pero quiero decir que también me preocupa la posibilidad en curso de transformación de esta legítima voluntad de cambio del pueblo en algo manipulado a favor de algo que no sabemos aun que puede ser, pero que me parece grave.

Leticia Giannella


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