diumenge, 7 d’abril de 2013

De cómo los jóvenes delincuentes aprenden y entienden en las instituciones reformatorias cómo se es joven delincuente. Marta Venceslao presenta en la UB su tesis "Pedagogía correccional. Estudio antropológico sobre un centro de justicia juvenil"

Marta Venceslao Pueyo ha presentado su tesis doctoral Pedagogía correccional. Estudio antropológico sobre un centro de justicia juvenil. En el tribunal estuvieron los profesores Jorge Larrosa, José García Molina y Fernando González Placer. Obtuvo la máxima calificación: Apto Cum Laude. Le agradezco sinceramente el honor de haberme dejado ser su director.

La tesis aborda la construcción social de la alteridad y los fundamentos que la hacen posible. Circunscribe su análisis a los procesos de producción social de la desviación por parte de las instituciones que conforman el llamado campo social, en este caso, un Centro Educativo de Justicia Juvenil de régimen abierto. La pregunta principal que incardina la investigación es: ¿cómo la institución reformatoria cincela la figura del “joven delincuente”? O dicho de otro modo: ¿cómo se aprende a ser un “joven delincuente” en un centro correccional?

El trabajo se estructura en torno a tres ejes medulares. El primero elucida la pedagogía correccional y las representaciones inferiorizantes de la categoría “menor infractor”. ¿Qué racionalidades, pero también qué automatismos prerreflexivos sustentan este modelo de intervención educativa? Estas cuestiones plantean un doble adentramiento que explora, por un lado, la dimensión pedagógica de la cárcel y, por otro, la dimensión carcelaria de la pedagogía, o cuanto menos, de un tipo de pedagogía. La segunda nervadura analiza los efectos o somatizaciones que el internamiento tiene en los jóvenes, prestando especial atención tanto a los efectos de verdad en los sujetos estigmatizados como a los modos a través de los cuales los internos colaboran con su propia dominación. Se intersectan aquí la noción de violencia simbólica de Pierre Bourdieu, aquella mediante la cual el subordinado se convierte en consentidor y cómplice de su propia sumisión, con la carrera moral de Erving Goffman, el proceso de socialización que siguen ciertos individuos para confirmar las expectativas que existen acerca de ellos como portadores de alguna anomalía que termina siendo asumida como propia y natural. El tercer y último eje, cartografía las estratagemas que los jóvenes despliegan para hacer frente a la sujeción institucional: un entramado de artimañas, desacatos, burlas y simulacros de adaptación con la que estos contrarrestan la sumisión y fijan unos ciertos límites al sometimiento. Diferentes formas de resistencia y contrapoder que, si bien no siempre tienen un carácter consciente, crítico y deliberadamente opositor, enfrentan el descrédito y la dominación, al tiempo que parecen reservar algo de uno mismo fuera del alcance de la institución.

En última instancia, la investigación se vertebra a partir de un interés particular por el flujo y la decantación de la vida social, esto es, por los modos en los que ésta se reproduce de forma ininterrumpida. Auscultando el impulso interno que hace y rehace esa vida, esta tesis se adentra en el conatus sese conservandi spinoziano del mundo social; ese denuedo para seguir existiendo y perseverar, que nos muestra hasta qué punto la sociedad humana se compone, como señalara Herbert Blumer, de personas comprometidas en el acto de vivir, incluso, a pesar de la existencia de órdenes sociales desiguales y enfrentados. ¿Por qué el mundo dura? ¿Cómo se mantiene y reproduce un orden societario particular? ¿Qué mantiene unida a la microsociedad de la institución estudiada pese a su estructura de asimetríías? 

La tesis ya se encuentra disponible en la red: 

[La fotografía corresponde al interior de un centro de menores andaluz sin identificar y está tomada de almeria360.com/].


Canals de vídeo

http://www.youtube.com/channel/UCwKJH7B5MeKWWG_6x_mBn_g?feature=watch