dilluns, 23 d’abril de 2012

Salida de campo del 6/4/12 - Deambulaciones rituales por el barrio de Pubilla Cases en l'Hospitalet de Llobregat - La procesión del Cristo de la Expiación de la Cofrafía los 15+1

Creo que valió la pena la salida del Viernes Santo a la procesión del Cristo de la Expiación que organiza la Cofradía los 15+1 de L’Hospitalet. De hecho, la cosa funcionó como una especie de continuación lógica de nuestra salida del día de la huelga general, en el sentido de que estábamos ante una idéntica sacralización de determinados puntos e itinerarios entre puntos que eran destacados en la retícula urbana, una forma literal de marcar territorio en el que los emplazamientos y los desplazamientos no eran nunca arbitrarios. Que sea por motivos religiosos o políticos es una cuestión de contenido y, por tanto, contingente. Además, al fin y al cabo, continuamos siguiendo la actividad ambulatoria de piquetes, puesto que, en efecto, la formación de soldados romanos que vimos salir de los locales de la cofradía en la plaça de la Bòbila era ciertamente un piquete, que es como se les conoce, como corresponde a la propia definición del término. Piquete: Grupo poco numeroso de soldados que se emplea en diferentes servicios extraordinarios.

En cuanto a la procesión en sí, a mí me parecieron emocionantes varios momentos: el de la salida del paso de aquel almacén en la calle Molinos –el silencio, la calle a oscuras, la sombra del Cristo proyectándose agigantada sobre la fachada de las casas…–, las saetas y, en especial, aquel momento, saliendo a la Avinguda de l’Electricitat, cuando nos llegó aquella escena impresionante del paso y del conjunto humano reunido, presidido en lo alto por la luna llena, que es en realidad la divinidad a la que se rendía culto, como corresponde a una celebración del calendario lunar, una de las herencias del ciclo festivo judío: estábamos en el primer viernes anterior a la primera luna llena posterior al equinoccio de primavera. Aunque, ya os lo expliqué a quienes vinisteis, a la divinidad real, no la hipostatada, a la que se rendía homenaje era a una Andalucía cercana y lejana al mismo tiempo y, más en concreto, a Pubilla Casas. Ya os llamé la atención sobre la insistencia en el tema de la inmigración a Catalunya en los poemas y saetas que se le dedicaban al Cristo.

A quienes pude –al final estábamos tan dispersos que era imposible centralizar la explicación– os dije que lo que veíamos no era exactamente un mera reproducción de una determinada procesión andaluza, sino de un híbrido que sintetiza elementos tomados de varias fuentes, de manera que los costaleros van por fuera del trono, como en Córdoba, pero son dirigidos por un capataz, a la manera sevillana. Lo interesante es –y eso es algo a lo que también me he referido en clase varias veces– es que aquel Cristo y las demás imágenes que se sacan en procesión en la Semana Santa de l’Hospitalet, no están bendecidas, no había ninguna presencia del clero y, como visteis, las imágenes se guardan en almacenes y no en una parroquia. El desfile no se detiene ante las iglesias ‑sólo lo hace oficialmente ante el Hospital de la Cruz Roja e informalmente ante varios bares. Los orígenes de la celebración, en la Semana Santa de 1978, son parecidos a los de otras fiestas análogas en Cataluña. La primera imagen que se sacó en procesión fue un Cristo comprado en los Encantes y al que se llamó Juanillo "el Cristo de los Inmigrantes". Ello nos advierte del sentido que asume una práctica cultural como ésta en una barriada de más de treinta mil habitantes en que un 50% de los cuales es de origen no catalán y una cuarta parte ha nacido en Andalucía, cubriéndose el porcentaje faltante con hijos y nietos de éstos nacidos en Cataluña. Has datos estadísticos que registran una alta concentración en cuanto a lugares de partida, como Aguilar de la Frontera, Osuna y distintos puntos de la provincia de Córdoba.

Hace años, otro excelente trabajo sobre las procesiones laicas de L'Hospitalet, debido a Clara Parramón ("Setmanes Santes d'inspiració andalusa", Quaderns d'Estudi, 16, 1999), había tenido el lúcido tino de apreciar como el proceso experimentado por la cofradía y por la misma procesión funcionaba a la manera de una especie de metáfora condensada, en que se reproducía el avatar familiar y personal de la mayoría de cofrades y de vecinos, e incluso del barrio en sí. Estos elementos pueden brindar una idea bien precisa del lugar que ocupan estos cultos populares en la cosmología de la comunidad andaluza en Cataluña. Pero la constatación de esa evidencia no debería impedirnos, pero, apreciar la aparente paradoja que supone una celebración que parece haber sido concebida para añorar una tierra de la que se siente la experiencia de haber sido arrancado..., al mismo tiempo que sirve en la práctica como una preciosa excusa para no tener que regresar a ella.

Una parte importante de un estudio que encargó el Ayuntamiento (Martínez del Hoyo, A. y Palacios, P.: L'Associació andalusa Cofradía Los 15+1, Ajuntament de l'Hospitalet de Llobregat, L'Hospitalet de Ll., inédito, 1990), analizaba la relación de los cofrades y su ambiente con Andalucía, cuya Junta colabora con las autoridades catalanas en la actualidad en la subvención de los actos. La celebración de un Semana Santa "andaluza" en su ciudad de residencia tiene para los andaluces encuestados un doble valor: por un lado explicita la nostalgia hacía sus orígenes, pero al mismo tiempo implica un desentendimiento de esos mismos orígenes, en la medida en que les crea obligaciones en Cataluña y les exime de regresar por vacaciones a sus respectivos pueblos o ciudades. Los cofrades argumentan, en efecto, que prefieren quedarse en Hospitalet, puesto que "emigró toda la familia y cuando llegan al pueblo no tienen nada que hacer" . Los datos sociológicos al respecto son inequívocos, y en su interpretación no cabe demasiado una explicación en clave de penuria económica: un 85% de miembros de la Cofradía no ha ido nunca de visita ni de vacaciones a su pueblo de origen, un 10% sólo regresa esporádicamente y tan sólo un 5% frecuenta su lugar de procedencia.

Si queréis saber más sobre este asunto y sobre las dinámicas de inmigración española que se asientan en l’Hospitalet en la década de los 60, tenéis el espléndido trabajo de Clara Parramon, concretado en publicaciones como el libro Similituds i diferències: la immigració dels anys 60 a l’Hospitalet (Centre d’Estudis de l’Hospitalet) y el artículo "La immigració dels anys 60 a l'Hospitalet", a Quaderns de l'Institut Català d'Antropologia, 13-14, 2000).

Por supuesto que fue también un gustazo degustar una muestra de la especialidad culinaria de l’Hospitalet: las tapas. Fue una noche bien grata. Muchas gracias a quienes vinisteis por habérmela propiciado.

[La fotografía es de la cofradía 15+1 de l'Hospitalet. El autor es Sergio Béjar y está tomada de su blog http://sergiophoto.wordpress.com/]


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