dimarts, 7 de febrer de 2012

Una anotación y referencias bibliográficas sobre antropología del turismo, para Gabriela Nicolau, estudiante del Doctorado de Antropología de la UB, haciendo su trabajo de campo en Brasil


He leído el proyecto de tesis que le mandas a Josefina. Está bien. Te felicito. Es muy interesante. Sobre todo porque enfatiza esa insistencia central que ocupan en la oferta y la demanda turística los productos “auténticos”, en este caso relacionados con una supuesta verdad cultural del que el folclore, el patrimonio cultural, la cultura popular o como quiera que se llame ahora ese ámbito en que ahora trabajas. Tú piensa que, más allá de la duración y la profundidad de la mirada que se dirige a lo que le es presentado al turista como interesante por su singularidad, el mercado turístico manipula un material que no puede ser otro que el de una cierta imagen de autenticidad, si es que la autenticidad es otra cosa que eso, una imagen. A través de sus operadores públicos o privados, la sociedad que recibe al turista no puede sustraerse de brindarle a éste lo que éste le pide, que no es sino la confirmación de un cierto sistema de representación que el visitante nunca pierde de vista y que debe ser confirmado, puesto que no puede en modo alguno ser ni desmentido ni contrariado. 

Una ciudad, una comaca a veces todo un país pueden haber sido total o parcialmente dispuestos para atraer al consumidor turístico. Tanto las autoridades como buena parte de los propios habitantes –sobre todo los más directamente involucrados en el fenómeno y su dimensión económica– saben que es lo diferente, lo particular, lo genuino lo que deben mostrar enfáticamente, conscientes como son de lo que se espera por parte de los grupos humanos que acuden turísticamente a visitarlo. Los los turistas vienen a ver «lo que hay que ver», esos puntos o momentos que las guías turísticas marcan como saturados de poder evocador y de valores simbólicos, enclaves temporales o espaciales que no pueden, bajo ningún concepto, ser soslayados, y que son los que justifican en torno a ellos todo tipo de infraestructuras y equipamientos. Por otra parte, el turista no espera en realidad nada nuevo, nada que no sea demostrarse a sí mismo y a quienes muestre luego los testimonios de su desplazamiento, que de veras existe todo aquello que antes le enseñaron las películas, los reportajes televisivos, las revistas de viajes, los libros ilustrados, los prospectos de promoción.

Y es que el turismo –también si se presume cultural– es un tipo de industria cuya función es la de proporcionar el cumplimiento de sueños, a la manera como ocurría en las ofertas de viajes turísticos de películas de ciencia-ficción como Almas de metal, de Michel Crichton (1973) o Desafío total, de Paul Verhoeven (1989). Se cumple así el presagio de Alvin Toffler que, a finales de los sesenta, en un libro titulado El “shock” del futuro (Plaza & Janés), adivinaba ya la aparición de potentes industrias basadas no ya en manufacturar productos ni en ofrecer servicio alguno, sino en hacer posibles experiencias preprogramadas. Lo llamaba «industrias de la experiencia» y auguraba para ellas que acabarían constituyéndose en uno de los pilares de la inminente superindustrialización del mundo, triunfo final de una economía post-servicio. El proceso ha concluido, por el momento, en un tipo de turismo del que las versiones «culturales» que adoptan como meta las ciudades es ya el colofón. Ese turismo postmoderno busca sobre todo lo falso, paradójicamente presentado como lo verdadero, y lo hace en lo que es ya un puro a-espacio.

En nombre de la preservación de cascos históricos se generan entonces proscenios huecos que, a pesar de que pretenden encarnar lo vernacular urbano, se parecen cada vez más unos a otros. Nada más parecido a un centro histórico museificado que otro centro histórico museificado. Por mucho que los edificios y monumentos principales sean distintos, uno siempre tiene la impresión de pasear por las mismas callejuelas llenas de los mismos establecimientos para turistas y, por supuesto, de los mismos turistas.

En resumen, que realmente te tiene que interesar este asunto de las claves culturales del turismo, sobre el que hay una bibliografía abundante. Piensa en que Llorenç Prats tiene una asignatura dedicada al asunto. Mira su programa y verás la referencias clave. Luego tienes el manual de Agustín Santacana, Antropología del turismo (Ariel). Un libro poco conocido, que te recomiento, es la compilación de Mariano de Santa Ana sobre el caso canario: Paisajes del pacer, paisajes de la crisis¸publicado por la Fundación Pedro Manrique en el 2004. Tienes una cosa que acaba ser salir ahora mismo: la compilación de Jeremy Boissevain, Lidiar con turistas. Reacciones europeas al turismo de masas (Bellaterra). Y un libro muy, muy bueno, de un antiguo alumno y hoy maestro en ese tema, que es Jorge Gascón: Gringos como en sueños: diferenciación y conflicto campesinos en los Andes peruanos ante el desarrollo del turismo. Lo publico el Instituto de Estudios Peruanos en el 2005. No sé si podrás dar con él en Brasil. En internet lo encuentras seguro.

No es mi tema propiamente, pero he escrito alguna cosas que igual te son útiles. Te la mando adjuntas. Una de ellas está en uno de los libros que mencionas, Antropología y turismo, una cosa que coordinó mi amigo –y también antiguo alumno; ¡cómo pasa el tiempo!– desde la universidad en que trabaja ahora, la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. Lo coeditó Plaza & Janés y se titula, en efecto, Antropología y turismo. Claves culturales y disciplinares. Lo mío verás que se llama “Ciudades sin ciudad. La tematización cultural de los centros urbanos”. Luego una cosa en un número especial (Clase turista, núm. 68, noviembre 2005) que sacó sobre turismo la añorada revista Archipiélago: “Ciudades de mentira. El turismo cultural como estrategia de desactivación urbana”. Si lo prefieres, tengo una versión en inglés del mismo texto, “Cities of the Lie. Cultural tourism as strategy of Urban desactivation”, en Tour-isms. The Defeat of Dissent (Fundació Tàpìes). Luego te mando también un artículo que me publicaron Jorge Larrosa y Carlos Skliar en Habitantes de Babel. Política y poéticas de la diferencia (Laertes). Por cierto, ese artículo está en portugués, en la traducción del libro: Habitantes de Babel. Políticas e poéticas da diferença (Auténtica, Belo Horizonte). También te mando un artículo muy antiguo, pero que todavía considero válido: "Fiesta y turismo", publicado en Anthropolgica, una revista de etnopsiquiatria ya desaparecidad. Fue en su número 4 (1988).

Y para acabar, una ponencia que me pidieron para el Congreso Internacional sobre el desarrollo turístico integral de ciudades monumentales, Granada, 19-22 febrero 2002, y que no se ha publicado. Se titular “Los efectos sociales y culturales del turismo en las ciudades históricas”.
Espero que te sea útil todo esto que te mando. Dime si te puedo ser útil en algo.

[La fotografía de la entrada es de Seb.tec y se titula "Touristes!"]




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