dimecres, 7 de desembre de 2011

¿Tu eres normal o como los demás? Recordando un vídeo de la exposición "La ciutat de la diferència" (CCCB, 1996). Respuesta a Jorge Moreno Andrés



Mira, Jorge, sobre lo que me planteas de cómo abordar visualmente la idea en la tanto coincidimos y por cuya defensa estamos según la cual en relación con la diferencia cultural no hay que hacer nada –es un hecho, y basta–, al contrario de lo que ocurre con la desigualdad social.

Como te conté, este fue en definitiva el asunto de aquella exposición que hicimos en el CCCB y que luego pasó por Madrid, San Sebastián, Coruña, Marsella… Se llamó “La ciudad de la diferencia”. Fue una experiencia interesante, aunque fracasada en cuanto al objetivo que buscaba, que no era sino justamente eso: defender la diferencia como un hecho, y basta. Te mando el texto del pequeño catálogo que editamos y que es un poco el resumen de ese punto de vista que estoy seguro de que compartimos. Hay una versión digital de la exposición. La encontrarás aquí: ntic.educacion.es/w3//pagtem/babel/index.html.

En cuanto a la expresión visual de esta perspectiva, te contaré lo que pasó con uno de los vídeos de la exposición, que intentaba poner en escena ese naturalidad de la diversidad cultural y de la diversidad en general en la vida del universo vivo.

Al entrar, lo que recibía a los visitantes en el Pati de les Dones del CCCB era una enorme Torre de Babel en la que se les mostraba, como primer paso, una especie de pesadilla: un video en blanco y negro en que un individuo salía de su casa, bajaba las escaleras, circulaba por la calle, tomaba el metro…, y todas las personas con las que se cruzaba eran exactamente iguales a él. No se hablaban, básicamente porque esa uniformidad las hacía incompetentes para la comunicación, puesto que no tenían nada que contarse. A continuación tenía que venir un vídeo que queríamos que fuera vitalista, dinámico, supercoloreado…, como contrastando con el anterior, y en que lo que apareciese fuera un testimonio de la heterogeneidad urbana, o mejor incluso la heterogénesis urbana, como homenage a la vieja Escuela de Chicago, que ya sostuvo que la diversidad no era una concesión ética o estética, sino un requisito para la supervivencia de cualquier sociedad compleja, puesto que todas ellas existían no a pesar, sino gracias a los niveles crecientes de diferenciación y especialización. Sólo la diferencia reunida garantizaba la cooperación, puesto que cada individuo y cada segmento diferenciados podían aportar competencias y capacidades singulares.

Un desastre. Las personas a las que encargamos el vídeo nos devolvieron una especie de spot buenrollista en que personas fenotípicamente no caucásicas –es decir orientales o de piel más morena de lo habitual– respondían a estúpidas preguntas sobre la fraternidad, la tolerancia, la comprensión entre culturas y otras gilipolleces por el estilo.

No nos quedó más remedio que descartar el material entregado y hacer nosotros –José Aguirre, David Cirici y yo– otro vídeo con lo que nos interesaba. Lo que hicimos, y que fue lo que figuró en la exposición, es lo que he colgado en el youtube en su versión reducida. En él lo que aparece es gente rara, rarísima, diferentísima…, es decir como todos. Un poco era el axioma siguiente: “¿Tú eres normal o cómo los demás?”. Además, la pregunta que se formulaba a la gente por la calle era siempre diferente. Gente diferente diciendo cosas diferentes sobre asuntos diferentes. Eso es la ciudad.

Entre las personas raras y exóticas que entrevistábamos y que aparecen en el vídeo estaban algunos familiares cercanos y compañeros de trabajo, todos ellos ciertamente de lo más extraño… Casi tanto como tú o como yo. Aparece, por ejemplo, mi hija pequeña, Selma, cantando una canción en francés. El primer rostro es el de mi madre, María, que ya no está, y que hablaba algo acerca de su devoción por el Sagrado Corazón de Jesús y, en menor grado, por San Pancracio, San Paulino de Nola. Todo, como ves, de lo más normal.
Este es el video: www.youtube.com/watch?v=hOiSXPfAAs0. Esta es una versión reducida. Había otra más larga, pero la he perdido.

Esa fue nuestra manera de defender la naturalidad de la diferencia, algo que está ahí, que nos permite pensar el mundo y hacer sociedad y acerca de la cual, ciertamente, no hay nada que decir.


Canals de vídeo

http://www.youtube.com/channel/UCwKJH7B5MeKWWG_6x_mBn_g?feature=watch