diumenge, 20 de novembre de 2011

Métodos y técnicas de investigación - Clases del 8 y 15-11-11 - Una breve introducción a Goffman y la microsociología



Ya visteis que no tengo forma de cumplir el programa y nunca conseguiré dedicarle a Goffman todo el tiempo que me apetece y que él sin duda merece. La clase del 8 la dediqué casi en exclusiva a glosar la genial introducción para Frame Analysis (CIS) y, con la presentación del trabajo de Joan Uribe –cuyo interés no puedo dejar de remarcaros, y por varias razones–, ya no me ha cabido más que algunos comentarios no sé si bien hilvanados. 

Os hablé de la síntesis que representa el cruce de la lealtad al modelo analítico clásico de la antropología estructural-funcionalista europea en que se había formado, con la perspectiva pragmática que recoge de la tradición sociológico chicaguiana, incluyendo la preocupación por la dimensión micro de la vida social que se había recibido de Simmel. También os puse de relieve, el fuerte ascendente que Goffman recibió de su experiencia en el Canadian Film Board, trabajando cerca de John Grierson. Creo que toda la obra de Goffman -igual, como os dije, que la de Gregory Bateson- está, como si dijéramos, orientada cinematográficamente.

Por tanto, Goffman –sin ser interaccionista simbólico, como veremos en la próxima clase– sí que que entiende la interacción, en tanto que determinación recíproca de acciones y de actores, como un fenómeno en sí mismo, que, por tanto, puede ser observada, descrita y analizada. Es cierto que no existe en la realidad como entidad autónoma, pero puede ser vivseccionada de manera legítima, aislada a afectos analíticos, tratada como un orden de hechos como otro cualquiera, un sistema en sí, es decir como una entidad positiva que justifica un trabajo científico.

Es decir, no es el sujeto ni el grupo étnico, ni la clase social quienes se hacen objeto de ciencia social, sino la situación en sí misma, la interacción propiamente dicha, a la que el individuo debe acomodarse. Se trata, en cierto modo, de una sociología de las circunstancias, de las eventualidades de la vida cotidiana, organizadas como regiones autónomas o relativamente independientes de significación y estructuración, lo que podríamos llamar las formas elementales del intercambio social.

La unidad fundamental del análisis de Goffman son los avatares de la vida pública, entendida como el conjunto de agregaciones casuales, espontáneas, el mezclarse durante y por causa de las actividades ordinarias, las unidades que se forman, surgen y se diluyen continuamente, siguiendo el ritmo y el flujo de otras acciones, lo que causa una trama inmensa de interacciones. Se trata de una perspectiva situacional capaz de describir y analizar la historia natural de las ocasiones sociales.

Su objeto de estudio serán las reglas conscientes pero sobre todo inconscientes que las persona obedecen al mezclarse con los demás. Niveles normativos que se entrecruzan y se interponen, traspasan distinciones sociales más tradicionales, como son las instituciones primarias. Conocer estas normas es indispensable para poder interactuar de forma apropiada a las circunstancias y a los contextos.

Cada vez que estamos en presencia de alguien, damos lugar a comportamientos, jugadas, embites y acciones reglamentadas, muchas veces sin tener consciencia de ellas. Son lo que en Relaciones de público Goffman llama move, «movida» o «movimiento». No tener una perspectiva clara de qué es lo que corresponde hacer frente a cada situación o contexto implica la posibilidad de ser sancionado.

Goffman habla, por ejemplo de la ocasión social, acontecimiento que se contempla antes o despues como una unidad, un evento que sucede en un tiempo y un lugar específicos y que dicta el tono para aquello que sucede en su interior y durante su desarrollo. La ocasión presenta tres características : 
1. Límites y fronteras perceptivas que la constituyen como acontecimiento, con las consecuentes normas de regulación la accesibilidad y de compromiso mutuo, que pueden ser más o menos claras y definidas.
2. Una influencia cognitiva y afectiva que se ejerce sobre los participantes. 
3. Una organización interna en secuencias

Por su parte, las situaciones sociales son cualquier ambiente determinado por la posibilidad de un control recíproco tal que pueda prolongarse todo el tiempo que dos o más sujetos se encuentran en inmediata presencia física el uno del otro y que se extiende a todo el espacio en el cual semejante control es posible.

Goffman atribuye una gran importancia a la definición de situación. Definir la situación quiere decir responder a la pregunta què está sucediendo, es decir establecer los límites del comportamiento adecuado, el marco que distingue el episodio que se inicia y sus contenidos de otros, identificar a los intervinentes y a sus resppectivos roles. Significa identificar cooperativamente una cierta estructura previa de expectativas y valores considerados pertinentes y adecuados. Infringir una de las normas de interacción postuladas para cada situación definida no sólo pone en peligro el status del infractor, sino que puede poner en crisis la viabilidad y hasta la realidad misma de la situación, a no ser que se lleven a cabo las reparaciones adecuadas en forma de rectificación o disculpa. Esas alteraciones obligan a redefinir la situación.

Definir la situación quiere decir estipular el significado y la estructura del encuentro, actuar como si existiera un acuerdo acerca de las convenciones a seguir, lo que Goffman llama un consenso operativo. Hablamos del acuerdo entre lo que cada uno de los copresentes entiende que es la definición de lo real. Por supuesto que en la situación a cada cual se le permite sugerir reglas, en funciòn de su status en relación con los demás, hasta que, una vez establecido el «quién es quién», la negociación concluye con algun tipo de acuerdo sobre el marco vacío sobre el que se va a desarrollar la acción. En ese marco se va a desarrollar un duelo en que cada cual va a tratar de proyectar y mantener una imagen de sí mismo y donde el otro se pasa el tiempo comprobando en cada movimiento el sentido de la acción de los demás.

Se entiende que la definición de la situación está ligada a la permanencia de ciertas estructuras más allá de la contingencia de esa situación. Se da por supuesto que las ocasiones y las situaciones sociales se producen en el seno de una red de relaciones y estructuras de diverso tipo que establecen un marco más amplio, que nunca se piede de vista, pero cuyo estudio se confía a la macrosociología. A Goffman le interesan sobre todo microsistemas que se forman y se diluyen rápidamente y en cuyo seno los participantes luchan para definir la realidad de su propia microsociedad.

Otro concepto interesante es el de marco o frame constituye el modo en que se cataloga y se vive la experiencia que los actores tienen de la realidad. Es una derivación del marco psicológico en Bateson, que remite al sistema de premisas o de instrucciones necesarias para descifrar el flujo de los acontecimientos. Los marcos permiten definir las situaciones de interacción y la estructura de la experiencia que tienen los individuos de la vida social –el "a ver si nos entendemos". Una etnografía de las situaciones sociales no pasaría por analizar sus contenido explícitos, sino las reglas que permiten construir las estructuras de la interacción.

Y un concepto más. El de encuentro social, ocasión de interacción cara-a-cara que comienza cuando los sujetos se dan cuenta de que han entrado en la presencia inmediata de otros y que acaba cuando captan que han salido de esa situación de participación recíproca». El encuentro se identifica con la interacción. La interacción –en el sentido de la interacción cara a cara– puede ser definida, en términos generales, como la influencia recíproca de un individuo sobre las acciones del otro cuando se encuentran ambos en presencia física inmediata, en cualquier ocasión en que un conjunto dado de individuos se ecuentra en presencia mutua continua. El término encuentro serviría para los mismos fines”. (La presentación de la persona en la vida cotidiana, Amorrortu)

Los encuentros o interacciones son las unidades de análisis del interaccionismo y son las que le interesan a Goffman, por mucho que, cabe insistir y hablaremos de ellos, su vinculación con el interaccionismo simbólico de Mead y Blumer sea relativo.

La interacción se fundamenta en la obligación de los copresentes en hacerse mútuamente accesibles. Lo que distingue la interacción de la simple copresencia física de la interacción es el hecho de que en esta última se establece el umbral mínimo de un núcleo social, la posibilidad recícprocamente concedida y reconocida de dar vida, de hacer nacer, a un organización social mínima. La interacción se fundamenta en la apertura de los sujetos a la comunicación y a la asunción de sus reglas.

Hay dos tipo de interacción. La interacción focalizada tiene que ver con las informaciones comunicadas y se da cuando algunas personas se reúnen y cooperan abiertamente en el sostenimiento de un único centro de atención, interviniendo por turno.
En este caso hay un punto focal central de interacción y comunicación, accesible sólo a un cierto número de individuos, defendido por barreras físicas o rituales, entrar o salir de la cual implica la superación regulada y estipulada de normas. La interacción no focalizada, que tiene que ver con las informaciones expresas que se obtienen observando a una persona mientras se halla en nuestro campo visual, sin intercambios verbales y restringiéndose a las reglas de la co-presencia física (comunicación no-verbal, cinésica, proxémica; lo que tratamos en la clase anterior). Los puntos de focalización de la atención son múltiples y variables, la accesibilidad a ellos es cambiante y no rígida, las barreras son pocas importantes y están constituídas por rituales mínimos de accesibilidad mútua.

Se pueda pasar de una forma a otra de interacción. Manifestar a alguién que se es accesible  se está en condiciones de focalizar una interacciones quiere decir que se está dispuesto a transformar un hecho físico espacial en un acontecimiento social. Una «no-persona», individuo relegado al fondo del escenario (upstaged) o que queda eclipsado por lo que se produce delante de ellos pero no les incumbe.

Estos son algunos apuntes que os dan una idea de lo que seria el enfoque situado para Goffman. Hay muchísimo más de lo que hablar y en cualquier caso os remito a la bibliografía de la asignatura para que completéis esta aproximación a un autor discutible, por supuesto, pero fascinante, aunque sea por la manera como nos invita –o nos obliga– a fijarnos en aspectos aparentemente irrelevantes de la vida social.

La bibliografía de Goffman es accesible, incluso a través de la red. Ya os dije que Estigma o Internados (Amorrortu) deberían seros imprescindibles, sobre todo si os interesan temas de exclusión social. El que más complicado resulta de encontrar es mi favorito, Relaciones en público. Microestudios de orden público (Alianza), que hice que lo fotocopiaran la peña que se instala en los porches creo que los martes. Os lo recomiendo. Para que hagáis boca, os adjunto uno de los artículos de Los momentos y sus hombres (Paidós), que es una excelente introducción a Goffman y su perspectiva. Se titula el artículo “El orden de la interacción”.

Canals de vídeo

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