dimarts, 2 d’agost de 2011

Asco y vergüenza en Cantabria. Reflexiones en el Centro de Visitantes Sotama de los Picos de Europa

Pequeñas vacaciones en las estribaciones de los Picos de Europa. Como preámbulo, visita al Centro de Visitantes Sotama, un poco antes de Potes, en la comarca de Liébana. El espacio es moderno. Ilustraciones, fotografías, videos, montajes…, como introducción al portentoso paisaje de esta parte de la Cordillera Cantábrica, en la que uno vuelve a recibir pruebas de que los humanos no conseguiremos crear tanta belleza jamás, ni siquiera juntando todas nuestras obras.

Repasamos Carlota y yo las estancias varias veces buscando alguna evidencia que desmienta la primera impresión: en las comarcas de León, Asturias y Cantabria que abarca el actual parque natural nunca hubo conflictos: todo siempre fueron parajes de pavorosa belleza, osos y garzas y entrañables lugareños que hacían queso. Alusión, eso sí, a esos trabajadores de las minas y a sus fiestas, así como a los generosos y emprendedores empresarios, en una tradición obrera en la que no consta que hubiera conflicto alguno en ningún momento.

En cambio… En un rincón de una de las salas, destinada a ilustrar la historia de la minería en los Picos, hay una imagen en bronce de un Sagrado Corazón de unos 50 cm de alto con pruebas evidentes de haber sido agredida. Me hubiera gustado saber exactamente cuál era la historia de la imagen, que leo que estaba expuesta en la cumbre del Pico San Carlos y que era la advocación principal de los mineros y sus familias. No lo sé y no veo quién me lo puede explicar, pero pongo la mano en el fuego que esa sería una de las pruebas de que a la zona también llegó esa violencia iconoclasta que tanto me ha interesado. Pero en la comarca de Liébana ni en ningún otro rincón de esta maravilla de la naturaleza hubo jamás guerra alguna. Al menos, en ningún momento se hace alusión a que en estas comarcas también el conflicto de 1936 tuvo terribles consecuencias.

Pero lo que nos parece más escandaloso es que en ningún lugar se mencione para nada que los Picos de Europa fueron uno de los núcleos más intensos y duraderos de lucha guerrillera contra el franquismo. En estas montañas estuvo luchando toda la zona campurriana la Brigada del Gitano, que dirigiera Cristino García, o la Guerrilla Azaña, la Brigada Pasionaria, la Agrupación Guerrillera Santander, con Inocencio Aja, el Tampa, Rada, el Ferroviario o Pin el Cariñoso. Luego, cuando el PCE ordenó la disolución del maquis, quedaron partidas aisladas que continuaron la lucha, como los legendarios Juanín y Bedoya, que continuaron emboscados hasta 1957. Hay una bibliografía sobre el maquis cántabro: el testimonio de Jesús de Cos Borbolla, sobreviente del maquis, con su libro Ni bandidos, ni vencidos (MS-CYC). Hay más bibliografía: Andrés Gómez, Valentín. "Del mito a la historia. Guerrilleros, maquis y huidos en los montes de Cantabria (Universidad de Cantabria); Isidro Cicero. Los que se echaron al monte (Tantín), o Antonio Brevers, Juanín y Beboya. Los últimos guerrilleros y La Brigada Machado (ambos en Cloux). Además, por supuesto, La mujer del maquis, de Ana Ramírez Cañil, premio Espasa-Calpe de ensayo 2008.

Luego dicen… No vale la pena hacer comentario alguno. Así se escribe la historia o, mejor dicho, así no se escribe, así se escamotea la memoria de luchadores antisfascistas que, en no pocos casos, habían merecido condecoraciones y tienen placas evocativas en Francia, pero que en su tierra, a la que regresaron para combatir a los mismos enemigos, se les olvida miserablemente. No es que se escamotee el homenaje a los héroes de la resistencia, es que sencillamente se niega que existieron.
           
En Santander había, hasta hace tres años, un monumento ecuestre a Franco en medio de la plaza del Ayuntamiento y una vía principal llamada Rambla del General Franco. Todavía están en vigor otros os nombres igualmente “ilustres”: Falange Española, General Dávila, General Mola, Capitán Palacios, Plaza del Alzamiento, Avenida de Carrero Blanco, Calvo Sotelo. En Solares también pasamos por una calle Calvo Sotelo. En la comunidad hay un pueblo que se llama Ramales de la Victoria, también con su calle General Franco. Ahora mismo, hay pueblos y ciudades en Cantabria, incluyendo Santander, dedicadas a unidades del ejército nazi: la División Azul.

Sentí asco y vergüenza.

[La fotografía está tomada de http://vallederedondo.com/lobelico/losmaquis.htm y en ella aparece Juanín, a la derecha, y Bedoya, abajo]



Canals de vídeo

http://www.youtube.com/channel/UCwKJH7B5MeKWWG_6x_mBn_g?feature=watch