dimecres, 20 de juliol de 2011

Un experimento etnográfico sobre la experimentación teatral. Celebración de la defensa de la tesis doctoral de Verónica Pallini "Antropología del hecho teatral. Etnografía de un teatro dentro del teatro" (julio 2011)

La actriz, investigadora y ahora también doctora en antropología presentaba hace poco en la Facultat de Geografia i Història de la UB su tesis doctoral, titulada Antropología del Hecho Teatral. Etnografía de un teatro dentro del teatro, un muy interesante –y muy atrevido en el plano formal– intento de cruce entre la antropología y el teatro, dos áreas que la recién doctorada habían transitado y ahora ponía  a dialogar a fin de ofrecer nuevos ejes teóricos y metodológicos en el abordaje de un campo hasta ahora inexplorado, aunque en muchos sentidos literalmente generaba para la ocasión: lo que podríamos llamar una antropología de no del teatro, sino del hecho teatral.

Se trataba de hacer un relato etnográfico y un posterior análisis de un experimento de expresión teatral. El modelo etnográfico lo constituían alumnos del taller de teatro de la propia doctorando, en el proceso de preparación de una pieza teatral basada en textos de Chejov. Es decir, en la línea de los que ha sido el teatro dentro del teatro, pero llevado al campo de la descripción etnográfica clásica. La metodología se fundamentaba en entrevistas en profundidad, pero sobre todo en un interesante método de grabación poco menos que automática en vídeo, un poco como hacía Birdwhistell con sus trabajos proxémicos, que permitía a Verónica asumir eficazmente su doble papel de parte del flujo de acción a informar etnográficamente y de observadora etnográfica. Los fundamentos teóricos era igualmente adecuadísimos y elegidos con un excelente tino: Turner y la noción de drama social; les estudios clásicos sobre posesión de Leiris y Métraux; la teoría de la perfomance de Schechner; el interaccionismo simbólico de Erving Goffman; Raúl Serrano y el método de las acciones físicas, más el justo homenaje a algunos de los pocos precedentes del tipo de ensayo –en el sentido de de experimento– que Verónica llevaba a cabo en su tesis: Artaud, Grotowski y Eugenio Barba.

En este sentido, este trabajo que se presentaba era verdadero viaje experimental, una prueba, un conjunto de disparadores que le han servido a Verónica para reflexionar sobre los aspectos en los que el teatro se relaciona con lo social y también para repensar a la antropología con cierta capacidad performática.

El teatro del que se habla en esta investigación es el que involucra el proceso creativo del actor, es decir cómo una persona entra en un espacio y un tiempo, determinados ambos por una convención, y mediante ciertos elementos (texto, vestuario, escenografía, etc.) se convierte en un personaje. Esta transformación en ´un otro` sin dejar de ser ´yo`, y jugando por ese momento en una realidad diferente, pareciera ser tan creíble para el actor como su propia vida. Asimismo, este viaje de ida tiene uno de vuelta a la cotidianeidad, donde los actores reconocen que la práctica teatral les ha proporcionado cambios sustanciales en sus vínculos humanos y sociales.

Desde este punto de vista el intento de la indagación de Verónica ha sido de racionalizar los mecanismos de un trabajo creativo/estético que puede leerse, a simple vista, únicamente como subjetivo/emocional o por el contrario mecanizado o dogmático.

El proceso de creación teatral, lejos de pensarlo como una indagación espontánea,  Verónica lo venía a considerar como una construcción con un carácter eminentemente social, en el que prevalece la racionalidad, como un estado de consciencia creadora y superadora, y con capacidad de transformación humana y social.    

En este sentido, un núcleo de significación relevante es el de la creatividad. Noción que no tomada en un sentido sustantivo o esencial, sino más bien para explorar la forma que adopta esta capacidad que tienen los individuos y los grupos de reconsiderar, cuestionar y tomar consciencia del cambio sobre cualquier vínculo o estado.

Toda una experiencia, no sólo para Verónica y quienes le saquen provecho a través de publicaciones a este interesante trabajo, sino también para mí mismo, que, implicado como director de tesis en el proceso, he tenido que revisar mi poca simpatía inicial hacia el teatro.
El acto de defensa me pareció especialmente brillante. Por el propio papel –nunca mejor dicho de Verónica– sino por las intervenciones de los miembros del tribunal, que eran Carlos Giménez, colega catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid, más dos especialistas en historia y teoría del teatro: mi compañero de facultad, Enric Ciurans, y Carmen Máquez Montes, de la Universidad de Las Palmas. La calificación obtenida ha sido la de Sobresaliente Cum Laude.

Debo reconocer que ha sido un placer especial para mi dirigir esta tesis y le agradezco a Verónica que haya confiado en mí para ello.

Excepcionalmente, y sin que sirva de precedente, la fotografía que acompanya esta entrada es de la propia ahora doctora en Antropología, además de, no se olvide, actriz y profesora teatral.

Canals de vídeo

http://www.youtube.com/channel/UCwKJH7B5MeKWWG_6x_mBn_g?feature=watch