dijous, 21 de juliol de 2011

Caso Daouda Pouye. Muerte de un trabajador senegalés después de un agresión policial con móvil racista en Lleida

He recibido esta información. He comprobado que la noticia aparece reflejada en diferentes medios de comunicación africanos, sobre todo senegales. No puedo contrastar los detalles del escrito, pero sí que el asunto ha tenido eco mediático y que, por tanto, no es propiamente un bulo.


CASO DAOUDA POUYE.
Muerte de un trabajador senegalés después de una agresión policial con móvil racista en Lleida.


"Daouda Pouye era un compañero senegalés, murió por culpa de un policía urbano del Ayuntamiento de Lleida. Al llegar al albergue para comer se presenta una señora y le dice que tiene que limpiar o no va a comer. El compañero le dijo que ya no le tocaba a él y de allí la señora avisó a la policía [Guardia Urbana]diciéndole que el compañero no la respeta y cuando la policía ledijo si no le respetas, no vas a comer más, el compañero le dijo“gracias”.
Al no gustarle el tipo de “gracias”, allí le insultó de racismo. Le trató de animal. El compañero le dijo: - “No me insultes que te tengo respeto por ser agente” y allí otra vez insultándole y amenazando utilizando violencia, con su porra,pegándolo 3 veces al pecho y a las piernas, como siempre, y allí secayó el compañero con problemas respiratorios. Yo que soy su amigole saco el papel del médico, para explicarle que el chico estáenfermo del corazón, que no está bien del todo. El señor agente mepegó a la cara, me mandó a callar y rompió los papeles del médicoy de la enfermedad de Daouda. En ese mismo día, los amigos de Daouda le dijimos que fuera a denunciar. Allí mismo llegó el jefe delagente, con el agente, para pedir perdón, diciendo que se equivocó el agente, hasta convencer al compañero. Él dijo: - “No pasa nada. Da igual” y allí terminó.
Después de una semana Daouda volvió al albergue para coger horade comida, cuando ya la tenía, volvió el agente, diciéndole que nopodía tener hora para comer y le acusó de traficante. Hasta le quería quitar su hora. La chica que estaba al servicio ese día, le dijo al agente que le dejara, y al saber que no podía quitarle su hora de comer, se lo llevó a una sala, empezó a registrarle, le desnudó.  Quedó humillado delante de sus paisanos, le pegó otravez.
Aquí viene lo más grave de la historia. Cuando Daouda salió fuera, a dentro no veía nada. Allí a fuera Daouda con un rostro triste, cansado, los paisanos preguntándole: -qué pasa?, sin poder hablar, y allí se cayó, delante de todo el mundo. Al ir a ayudarlo,salió otra vez el agente diciendo que nadie la ayude, diciendo mejorque se muera. Esperando la ambulancia más de 20 minutos. Al llegarla ambulancia ya era tarde, nuestro compañero senegalés Daouda Pouye murió. Era el domingo 19 de junio de 2011, en la ciudad de Lleida". 


Carta escrita por dos compañeros de Daouda.
Domingo 19 de junio, en la ciudad de Lleida.

Daouda Pouye era un trabajador agrícola de 23 años que, al igual que muchas personas durante las campañas fruteras, se habíadesplazado en busca de trabajo en Lleida. Venia de Jaén, en dónde unos meses antes había estado trabajando como temporero en la recolección de la aceituna.
Al no conocer a nadie en la zona, juntamente con otros compañeros temporeros, dormía en el albergue municipal de la ciudad, ubicado en el centro histórico, el cual forma parte de la red asistencial local que junto con otros organismos proporcionan albergue y comida a las personas sin recursos que, año tras año, circulan incansablemente por el territorio esperando de ser contratadas por algún agricultor.
El martes día 7 de junio al mediodía, después de una discusión enel comedor social, se encontraba en la calle y fue agredido por unconocido guardia urbano. Según los testigos que presenciaron laagresión fue insultado con términos claramente racistas y xenófobos, y recibió varios golpes de porra en el pecho. Cuando elagente fue informado de que el chico sufría una enfermedad cardíaca,rompió los informes médicos y la tarjeta de residencia del joven delante de todo el mundo. Al cabo de unos minutos, el chico renuncióa denunciar la agresión. La gente más cercana a la Daouda aseguranque en los días que prosiguieron tuvo molestias físicas y pidió hora al médico para recibir un chequeo en el hospital.
Pasadas unas dos semanas, el domingo 19 de junio, Daouda se dirigía a las instalaciones de la Oficina de Atención Social de la calle Maranyosa, para recoger un tiquet de comida. Allí volvió a encontrarse con el mismo agente, el cual le dijo que no teníaderecho a comer allí porqué era traficante. Se lo llevó dentro, lo pegó, lo desnudó y lo cacheó. Al cabo de unos minutos, al salir de la oficina, se cayó en el suelo. El agente impidió que Daouda fueraayudado por sus amigos. Al cabo de 20 minutos, cuando llegó la ambulancia, Daouda ya había perdido la vida.
Según la autopsia fue una muerte natural por paro cardíaco. Noobstante, los testigos y su entorno más cercano insisten en que fuea raíz de la agresión policial.
En estos momentos la familia, la mayor parte de la cual se encuentraen Senegal, estudia si emprender acciones legales por la vía penal. El gran problema que se debe afrontar es la situación de indocumentación de muchos de los testigos y el miedo generalizado debido a la presencia policial continua que hay en el barrio.
La visión general que tenemos algunas personas que hemos vivimos en el barrio,y que hemos trabajado a nivel socialen éste, es de indignación ante esta muerte y de preocupación ante una creciente crispación en el ambiente. La cuestión del racismo policial, se agudiza cada año, no sólo con las continuas redadas cotidianas, sino con la masificación de las calles y los puebloscircundantes de temporeros sin recursos, con necesidades laborales,generándose problemas de índole "humanitaria", endémicosy al abandono de las administraciones, que se reiteran cada veranodurante las campañas agrícolas.
De este modo, el jueves día 1 de julio al mediodía, después de un intento de detención por tráfico a un chico subsahariano, hubo una reacción por parte de algunos vecinos en contra de la policía.
El domingo 3 de julio, en la madrugada, tuvo lugar otra agresión a otro chico de Senegal, el cual es uno de los redactores de la carta expuesta una lineas más arriba. Estando con su grupo de amigos en la calle, se dirigía hacia su casa cuando fue identificado por lapolicía, cacheado y pegado delante de decenas de personas.
Mucha gente del barrio increpó a la policía e incluso se les tiró varios objetos -según la versión policial 70 personas-.  La fuerza policial de la Guardia urbana se llevaron al chico hacia el Hospital Arnau de Vilanova con la cabeza abierta.
Unos minutos aparecieron los antidisturbios de los Mossos de Esquadra, los quales no cargaron contra la población, pero sí formaron un cordón policial.
La versión oficial y mediática de los hechos toma un cariz fuertemente criminalizador con la población inmigrante de un barrioque ha sido víctima del abandono institucional, de la especulación urbanística, de la ruptura del tejido social vecinal, del enfrentamiento entre vecinos y de la marginalización de sus poblaciones.
Desde la prensa local se proporcionan unas versiones que separanentre los inmigrantes "buenos", trabajadores y documentados, de los inmigrantes "malos", prostitutas, pequeños traficantes y personas "sin papeles". Una prueba de ello son las, digamos, acciones carácter social que se materializan en episodios de "mediaciones" iniciadas por la administración local con algunas asociaciones de inmigrantes afinesal ayuntamiento, para calmar los ánimos y denunciar a los"incívicos". Podríamos decir que estos hechos ahondan los intentos de división de los colectivos de inmigrantes. La agresión que recibió la Guardia Urbana el domingo día 3 de julio ha servido de excusa para el envió de más patrullas de la Guardia Urbana y la policía autonómica, por motivos de seguridad y convivencia.
Todoello nos recuerda a mucha gente la problemática de las muertesencubiertas o de extrañas circunstancias, como la de Aliu Djob, unciudadano de Guinea Bissau, el cual desapareció el 6 de septiembredel 2010 en Lleida, y fue encontrado muerto en la calle díasdespués. Justamente cuando la familia iba a denunciar la desaparición, la Mossos de Esquadra les avisaron de que llevaba días muerto. La familia denunció varias irregularidades: el chico llevaba DNI, dos móviles y una agenda conteléfonos. A pesar de esto, la policía nunca les informó de lamuerte, realizaron la autopsia sin su consentimiento y se negaron adarles la ropa que llevaba la víctima. Otras irregularidadesdenunciadas se basaban en el hecho de que el chico llevaba el cuerp olleno de golpes y que los mismos Mossos de Esquadra no se ponían de acuerdo sobre el lugar dónde habían encontrado el cadáver.
Retomando el caso de Daouda Pouye, des de su entorno se estáintentando recolectar el dinero suficiente (6000 euros) para repatriar el cadáver. Las personas interesadas se pueden poner encontacto en el siguiente número: 699510230.
Este es un escrito de una ex vecina del barrio el cual persigue el objetivo de contrastar las versiones oficiales y mediáticas, divulgar la agresión y el testimonio de las personas ás cercanas a la víctima, para contribuir a que se haga justicia ante la criminalización creciente de las poblaciones inmigrantes.

[La fotografía de la entrada corresponde a una noticia del caso publicada en

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