Cada vez se habla más de los “antisistema”. Los medios de comunicación, los lenguajes políticos dominantes y ahora ya la mayoría social hablan constantemente de ellos –“los antisistema”– para referirse a individuos o colectivos cuya peligrosidad se da por supuesta y ante los que se exigen acciones persecutorias y punitivas urgentes. Pero lo escandaloso es que nadie se está tomando la molestia de clarificar en qué consiste ser “antisistema” y ni siquiera contra qué sistema se está.Vamos a descartar que ese sistema atacado por los antisistema sea el sistema métrico decimal o sistema solar. También cabe esperar que tampoco sea el capitalista, puesto que esto convertiría de oficio en tal cosa a toda la izquierda con pretensiones de transformación social. Yo mismo me siento orgulloso, pongamos por caso, de que Jordi Borja se refiriera a mí como ejemplo de “crítico antisistémico” (sic) en su último libro, Llums i ombre de l'urbanisme a Barcelona (Empúries).
Pero lo que se insinúa es, más bien, que contra lo que están los antisistema es contra el sistema democrático, de lo que se derivaría su reputación de antisociales y violentos.
Creo que debemos ser bastantes los que pensamos que tras esa nueva denominación de origen –“antisistema”– se disimula una etiqueta destinada a ser aplicada a la disidencia política radical en general, es decir a todos aquellos que se atreven a impugnar frontalmente un orden político, social y económico –un sistema, en efecto– fundado en la injusticia y la explotación. Es en ese sentido que, por supuesto, no tengo ningún inconveniente en reconocerme como antisistema, puesto que me gustaría creer que contribuyo a abolir un estado de cosas en cuya reforma no creo.
El problema está cuando la vocación criminalizadora con que se está aplicando esa noción de “antisistema” consigue sus objetivos y hace que un mero producto de la fantasía mediática y del instinto persecutorio de gobiernos y mayorías, imposible de definir y aplicado de manera arbitraria, acabe convirtiéndose en una figura objetiva y finalmente en un delito. Es decir, un caso claro de lo que los antropólogos llamamos “eficacia simbólica”, ese mecanismo que hace que una entidad hasta cierto momento puramente imaginaria, a fuerza de tomarla por real, acabe convirtiéndose en real.
Un ejemplo de hasta qué punto eso es cierto ya ahora y aquí, lo tenemos en el elocuente caso de Rodrigo Lanza Huidobro, estudiante en mi facultad, preso en este momento en el penal de Quatre Camins.
Rodrigo Lanza fue detenido, acusado y condenado en relación a los desgraciados incidentes que en la noche del 4 de febrero de 2006, en el barrio de la Ribera, acabaron con un policía municipal gravemente herido. Rodrigo fue sentenciado inicialmente a cuatro años y seis meses de cárcel, pena que fue aumentada por el Tribunal Supremo a cinco años. Luego de pasar dos años de prisión provisional, volvió a ingresar hace justo un año y está cumpliendo condena en este momento. La sentencia está redactada y ejecutándose y en internet se pueden encontrar las denuncias de familiares y amigos acerca de las irregularidades del proceso, así como el pronunciamiento al respecto de Amnistía Internacional. Nada que añadir al respecto.
De lo que se trata es de la situación actual de Rodrigo en la cárcel. El otro día vinieron a visitarme a mi despacho unos alumnos míos para darme cuenta de que se le estaban negando al muchacho ventajas penitenciarias a las que parecería tener derecho. Los términos de esa situación están descritos en una carta abierta de la madre de Rodrigo, que se puede leer en http://absoluciondetenidos4f.blogspot.com/.
Pero de todo lo que me explicaron hubo algo que me dejó especialmente inquieto. Tiene que ver con la forma como, tal y como apuntaba antes, un atributo tan nebuloso como “antisistema” ha acabado por convertirse en algo objetivable incluso para la propia administración de justicia, que puede considerar que no sólo “hacer cosas antisistema” es castigable, sino que incluso lo es simplemente pensarlas. Se trata del auto del que me muestran una copia y mediante el cual, con fecha 18 de Octubre de 2010, la sección 21ª de la Audiencia Provincia de Barcelona rechaza, a instancias del fiscal, la concesión de un permiso al que se supone que Rodrigo tendría derecho para salir a trabajar de lunes a viernes y que el juzgado de vigilancia penitenciaria habría concedido en una primera instancia.
Lo que desasosiega son los razonamientos jurídicos de la decisión. Uno es que el preso se empeñe en sostener su inocencia, lo que se antoja del todo legítimo. El otro –y ese es el que resulta en especial chocante– es que de Rodrigo se diga que “se trata de un individuo de ideología anti-sistema en general”. Y todavía peor: ese “diagnóstico”, afirma la jueza, es el que se desprende de “los informes del jurista, del psicólogo y de la educadora social”. Todos de acuerdo: Rodrigo tiene una ideología que nadie sabe en qué consiste, pero que hace de él, y por ello, un ser humano que merece un plus de castigo.
Creo que tendríamos todos que quedarnos muy preocupados ante el hecho de que una autoridad judicial base una decisión denegatoria y unos expertos sus peritajes para ello en que alguien tenga en su cabeza ciertas ideas –y siempre sin que se nos aclare cuales son esa ideas–, dando a entender que si no las tuviera obtendría lo que solicita. Y todo ello en un sistema político que presume ser garante de derechos tan fundamentales como el de la libertad ideológica que consagran el Artículo 14 de la Constitución española y el 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Ante esa evidencia cabe preguntarse en quiénes son realmente los famosos “antisistema”. Si ese sistema que los antisistema tan gravemente amenazan o agravian fuera el de las libertades públicas acaso no deberíamos buscarlos entre quienes airados a veces expresan su rabia de forma inmoderada en las calles, sino en quienes señalan con el dedo y marcan con una cruz en la espalda a todo el que se atreva a criticar precisamente la pérdida de libertades y derechos. Si en este país y en este mundo alguien vulnera y subvierte el viejo proyecto político de la modernidad, fundamentado en los valores de igualdad y libertad, son quienes se presentan a sí mismos como su encarnación y salvaguarda. Es el llamado “sistema” el que, hoy, más nos aleja de lo que un día fuera el sueño de una sociedad verdaderamente democrática.
Esa, y no otra, es la moraleja del interesante caso del prisionero Rodrigo Lanza.
Lo que desasosiega son los razonamientos jurídicos de la decisión. Uno es que el preso se empeñe en sostener su inocencia, lo que se antoja del todo legítimo. El otro –y ese es el que resulta en especial chocante– es que de Rodrigo se diga que “se trata de un individuo de ideología anti-sistema en general”. Y todavía peor: ese “diagnóstico”, afirma la jueza, es el que se desprende de “los informes del jurista, del psicólogo y de la educadora social”. Todos de acuerdo: Rodrigo tiene una ideología que nadie sabe en qué consiste, pero que hace de él, y por ello, un ser humano que merece un plus de castigo.
Creo que tendríamos todos que quedarnos muy preocupados ante el hecho de que una autoridad judicial base una decisión denegatoria y unos expertos sus peritajes para ello en que alguien tenga en su cabeza ciertas ideas –y siempre sin que se nos aclare cuales son esa ideas–, dando a entender que si no las tuviera obtendría lo que solicita. Y todo ello en un sistema político que presume ser garante de derechos tan fundamentales como el de la libertad ideológica que consagran el Artículo 14 de la Constitución española y el 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Ante esa evidencia cabe preguntarse en quiénes son realmente los famosos “antisistema”. Si ese sistema que los antisistema tan gravemente amenazan o agravian fuera el de las libertades públicas acaso no deberíamos buscarlos entre quienes airados a veces expresan su rabia de forma inmoderada en las calles, sino en quienes señalan con el dedo y marcan con una cruz en la espalda a todo el que se atreva a criticar precisamente la pérdida de libertades y derechos. Si en este país y en este mundo alguien vulnera y subvierte el viejo proyecto político de la modernidad, fundamentado en los valores de igualdad y libertad, son quienes se presentan a sí mismos como su encarnación y salvaguarda. Es el llamado “sistema” el que, hoy, más nos aleja de lo que un día fuera el sueño de una sociedad verdaderamente democrática.
Esa, y no otra, es la moraleja del interesante caso del prisionero Rodrigo Lanza.
No se puede permitir que un joven acostumbrado a hacer uso de la calle con menos 'civismo' por sus orígenes, altere el orden establecido. Ni se puede permitir que en épocas de reivindicaciones nacionales venga un extranjero (del sur) a levantar banderas comunes al ser humano...lamentablemente no parece que éste sea el único caso. Ni va a ser el último. Pero en tanto esta manera de reprimir se convierte en algo habitual(porque pasa en muchos países de la 'Europa fortaleza')podría ser un indicador de esta paradoja que planteas en la pregunta del título.OBT
ResponEliminaQue jo sàpiga el cas d'en Rodrigo no té res a veure amb usos incívics del carrer: el van detenir quan anava en bicicleta, la qual cosa crec que supera tota mena d'identificacions socioculturals. D'altra banda, tampoc no entenc l'antagonisme entre reivindicacions nacionals i banderes comunes a l'ésser humà: si alguna cosa és comuna a tots els pobles és el seu dret a la llibertat.
ResponEliminaEn canvi, sí que entenc que el cas d'aquest noi és el del boc expiatori que la guàrdia urbana, els poders públics i els mitjans de consumunicació (mot creat pel Patrick Gifreu, de la Catalunya Nord) necessitaven, i la fonamentació del seu càstig en el prejudici entès com una de les figures de l'exclusió, com el mateix Manel plantejava dins "Diversitat i integració" (1996: 143-190) seguint el fil del pensament crític respecte als processos de marcatge i exclusió socials. Aquí, el prejudici respon al terme "antisistema", que als darrers anys ha substituït a aquella altra figura mediàtica de l'"alarma social", la qual va servir perquè jutges i jutgesses empresonessin militants de moviments socials anticapitalistes en funció de l'alarma social que suposadament creaven les seves accions –accions, ves per on, no violentes–... fins que algun jutge crític va denunciar que això d el'alarma social provenia de la jurisprudència nazi, goita...
Tot plegat significa que a la pràctica el prejudici no funciona pas com la relació que un grup social o una societat estableix amb un altre grup social o amb una persona –aquí, els antisistema–, sinó amb les idees, les actituds i les suposades conductes amb les quals apareix associat aquest altre grup social.
No cal dir que com un dels exemples de la repressió feixista a què estem sotmesos, aquest curs quan tracti de l'exercici de l'exclusió i dels antisistema com a exemple del prejudici, esmentaré el cas del Rodrigo, l'absoluta inconsistència jurídica i mèdica de les acusacions, la complicitat d'en Joan Clos, en Jordi Hereu i la Montserrat Tura i la interiorització que el jutge i el psicòleg i l'educadora social de la presó de Quatre Camins fan d'un terme com "antisistema". Nosaltres som a fora i aquest noi és a dins, però l'infern que explica aquesta situació és el mateix. Aquesta és la seva justícia, la seva llei, la seva transició, la seva democràcia. Segles de lluita tirats dia rere dia, impunement, per la borda... davant la passivitat de la societat i de les suposades organitzacions polítiques i sindicals d'"esquerra". Què caram cal perquè la gent reaccioni?
Es evidente que a nadie debe juzgarse por sus pensamientos o ideologías, ya sean prosistema o antisistema. En Cuba a los antisistema tambén se les condena. Allí quizas sin demasiados juicios con garantías.
ResponEliminaSea como fuere, me niego a aceptar que en España, se condene a nadie por el hecho de ser "antisistema" . Si así fuere, estaríamos hablando de una clara excepción. ¿ O NO ? .
De la misma manera disiento en que la concesión de permisos penitenciarios establecidos por ley, puedan saltarse sin más, a no ser que estos sean discrecionales. De la misma manera que se le niega a uno se le niegan a otros, que a menudo, pertenecen a familias que aún salen menos en los medios, que no son ni del sistema ni van en contra, porque, de hecho, ni saben en que sistema viven; ni blogs, si me apurais, ni abogados que los defiendan. Y sobre todo nadie que les pueda utilizar, aunque sea legítimamente.
No debemos engañarnos. El fascismo con el rostro histórico que lo conocimos no se volverá a repetir ,sino en el fondo como una parodia que también son etiquetados y utilizados(entiéndase que no estoy justificándolos) Quiero decir que el fascismo es hoy en día el poder omnímodo del capitalismo financiero ,no mas de trescientas multinacionales y el aparato militar industrial, no desligado de ellas. Es el corazón negro de un buitre bicéfalo que impone su modelo con pretensiones de universalidad a esas dos cabezas alternativamente , con sus diferentes plumajes, bien sean de derechas o de supuestas izquierdas. En el fondo ya no hay ni conspiración, todo el mundo da por supuesto que las contingencias, usos y reformas de todo tipo los ordena el Mercado, un dios sin rostro pero con nombres y apellidos. Quiero recordar en cuanto a psicólogos y psiquiatras el caso de Vallejo Nájera, que tras la guerra civil, dictaminó la anomalía genética y por tanto transmisible del gen marxista.¿Acaso la cabronada de la prohibición de fumar y los precios abusivos del tabaco en relación al salario mínimo, no serán una estrategia social mas, un experimento de hasta donde puede llegar el control y la capacidad de resignación de la ciudadanía, incluyendo las delaciones anónimas, cual tribunal del Santo Oficio? No pretendo ser frívolo en un tema tan serio como el de la entrada , pero para mi no deja de ser significativo, en razón de como la gente esta dispuesta a tragar todo lo que le echen. Por la vía del vaciamiento de contenido de las palabras ,cualquier cosa puede significar lo que les de la gana ,básicamente usos polísémicos con un solo factor denominador común en su significado :el miedo. El Mercado, que es un vampiro ,pide carne (ejemplos no faltan, precisamente), sus lacayos se la ofrecen .Eso es todo. La “inmadurez” de la que acusaban a Delgado sus compañeros en la entrada de ayer, no es sino decencia, o sea, no olvidar de dónde se viene ,cosa que hacen tantos ante una nómina mas o menos respetable, reproduciendo al fin y al cabo los mecanismos de poder y dominación en un aparato de estado como lo es la Universidad y no hay ni siquiera que ser marxista para entenderlo.
ResponEliminaST
El fiscal pide 10 años para Otegi por reconstruir Batasuna
ResponEliminahttp://www.publico.es/espana/354596/el-fiscal-pide-10-anos-para-otegi-por-reconstruir-batasuna
Muy de acuerdo con lo que ha dicho el anónimo de las 12.55.
ResponEliminaEn otro sentido me gustaría apuntar la necesidad que tienen algunos colectivos profesionales de evaluar los efectos que produce su labor. Como educador social siento a menudo vergüenza del colectivo. Parecemos (siguiendo la canción de la Polla) una panda de mutantes seguidores de lo que la progresía izquierdosa socialdemócrata considera políticamente correcto. Y que decir de los psicólogos, en un mundo justo deberían estar todos en las cárceles, y no como técnicos...
Ánimo Rodrigo!!!
Enhorabuena Manuel Delgado por tener el valor de exponer todo esto en La Ventana de la Cadena SER.
ResponEliminaComo decía una viñeta, yo no soy antisistema, es el sistema el que es anti-yo.
anònim 1255: no és el teu parer el que es posa en evidència. És el que passa al carrer i la discriminació selectiva que pateixen els quals no són iguals a 'lo conveniente'.De la mateixa manera que tu 'no entenc l'antagonisme entre reivindicacions nacionals i banderes comunes a l'ésser humà...' No obstant, no es pot estar aliè d'una realitat de la qual el mateix Rodrigo deixa constància al maig de 2009: 'Hace Más de tres años, para ser preciso el 4 de Febrero de 2006, en el centro de Barcelona, fuimos detenid@s y acusados injustamente de varios cargos contra “las fuerzas del orden y la ley” 9 jóvenes, entre ell@s yo. Muchas cosas han pasado desde esos días, pero los 2 años de cárcel y las palizas y torturas policiales que hemos sufrido juntos, Alex, Juan y yo, curiosamente los únicos tres latinoamericanos detenidos, seguro que no los olvidaremos en la vida y que nada de lo que pase nos los podrán compensar. http://www.kaosenlared.net/noticia/comunicado-rodrigo-lanza-detenido-4f
ResponEliminaPor cierto Manuel: siempre gracias! OBT
un juicio kafkiano. Cuál será el siguiente? La sociedad se encuentra cómoda en la pirámide y hay miedo de caer más abajo. Mejor evitamos que nadie se mueva y proteste.
ResponEliminaMuchas gracias Manuel por exponer el caso de nuestro amigo y compañero Rodrigo Lanza, primero como pudiste y te dejaron, en La Ventana de la SER, y consciente de lo breve del tema, gracias otra vez por expandirte y explicar el caso todo lo que se merece ahora en tu blog. Un saludo y un abrazo de los amig@s y compañer@s zaragozan@s de Rodrigo.
ResponEliminaLas necedades de los que lloran y juran contra el sistema cuando les ponen una multa de trafico (como seguro haran alguno de los de mas arriba), nos ponen la carne de gallina a los que "no" tenemos entre nosotr@s a amig@s y compañer@s por injusticias mucho más flagrantes y evidentes (como la de Rodri), que ademas no son tan excepcionales como parece. Vuestra incredulidad respecto a las injusticias del sistema judicial y policial es pasmosa...
Muchas gracias Manuel.
Y las necedades sobre el recién estrenado uso del tabaco en sitios públicos, curiosamente ese apelar a la libertad resulta sospechosa... El sistema panóptico se cierra con casos como este.
ResponElimina¿Sabes, ST?Tienes toda la razón,se que suena mal, pero es lo que pienso.Lo hacen porque pueden-de PODER- .No veo a la jodida POTENCIA por ningún lado,o por demasiados, claro, pero sin huevos, y yo el primero , y terriblemente desorganizada , equivocada y balbuceante, desactivada o cortocircuitada, de hecho... La están deportando a sus países de origen, la meten presa,la dispersan , la enfrentan ,la entretienen,la aprietan que te cagas , pero no acaban de estrangularla,- eso sí que no Pueden- qué contrasentido...
ResponEliminaUn saludo desde Acojonalandia.
Esteban navarro
No se si nombraste "Broadwalk Empire" en las series, Manolo ,va de todo esto, y cada episodio es aún mejor...Los años veinte ¡Ja!
Feliz 2011.
Bienvenidos a los que ahora se caen del guindo! 4 años de prisión preventiva para acabar absueltos, declaraciones arrancadas bajo torturas (guardias civiles condenados en una sentencia reciente)... Por estos lares del norte estamos acostumbrados, os juro que ni siquiera nos sorprende. Pero hacer ver que el sistema funciona es parte de la trampa del sistema, y todo lo relacionado con Euskadi parece sonar con sordina.
ResponEliminaMuy bueno anonimo de las 10:17
ResponEliminaDoncs sí, les reivindicacions nacionals i les d'un altre tipus, com les de classe, poden resultar antagòniques. No totes les col.lectivitats valen, ni totes les col.lectivitats valen el mateix, excepte per als independentistes postmoderns. Hi ha casos ben diversos.
ResponEliminaSegons els de CIU, l' arribada específica de llatinoamericans a Catalunya, comporta un important perill de desnaturalització del poble català i amenaça seriament la (sub)normalització lingüística. Ho van dir durant la campanya electoral.
Que la poli torturi al País Basc és molt i molt xungo. També ho és que es classifiqui qualsevol acte de resistència i contestació com terrotista. El perill que uns crustacis de bona família, amb sobrecàrrega de testosterona (http://www.youtube.com/watch?v=fr3G7O2U02M), li volin el cap (pum, pum!) a un currela de peatge d'autopista en nom d'un seguit de bajanades , fomenta igualment la situació d'excepcionalitat que es pateix allà. Si tú no has vivit la por i la manca de llibertat d'expressió per l'altra banda, és que comulgues amb la doctrina oficial, això és, amb el credo nazionalista. Amén.
D'altra banda, tampoc no entenc l'antagonisme entre "reivindicacions nacionals i banderes comunes a l'ésser humà": si alguna cosa és comuna a tots els pobles és el seu dret a la llibertat.
ResponEliminaO sigui, anònim 13.24, que reivindicar la independència i la revolució és antagònic?
Criatura, coneix món!!!
Doncs depen de la independencia de que, dels motius pels quals es demani, de qui la demani i de les circumstancies politiques i historiques que defineixen casos diferents.
ResponEliminaManuel... Patricia ya está muerta y Rodrigo sigue pudriéndose en el talego...
ResponEliminaEsto es un crimen de estado. Que si se va a por la poli se va, y se asume, pero esto es un montaje.
Haz lo que puedas, como hacemos todos y todas.
Un abrazo.
Hola Manuel:
ResponEliminaSoy amigo de Rodrigo, de Kata y de Mariana. A instancias de un amigo que me recomendó tu blog y me marcó la fecha de esta entrada, acabo de enlazarte a mi blog.
Rodrigo cumplirá toda la condena. Es parte del "error informático" de tenerlo en clasificación "D" desde que entró en Quatre Camins. Las decisiones de la señora jueza Teresa de la Concepción Costa Vayá lo han convertido en preso político. No hay política más clasista y cabrona que la política de los jueces. Personajes que se lejen entre ellos, inmunes al sugfragio universal y que se sitúan por encima del bien y del mal...y callo porque diría barbaridades.
Tu artículo me parece excelente y acertado.
De Patricia recomiendo la lectura de su blog, que era también su diario y lo que escribe antes de suicidarse:
"Estoy colapsada, agobiada, cansada, estresada, atacada, puteada, asustada...me siento extraña coño!! y más que incompresión, regañinas, enfados o despiste general con el tema lo que necesito es ayudita para no afixiarme y petar, PETAR. Esta situación es una puta locura joder, ni retomo mi vida ni vuelvo a mi realidad".
Sin duda, la conciencia crítica que cada uno de nosotros tenemos no puede menos que reafirmarse una vez más sobre la podredumbre de este sistema.
un saludo
Eso, más vale que te calles y dejes de decir gilipolleces. Los delincuentes, a la cárcel, y si no se está de acuerdo con una decisión, se recurre. Para eso tenemos uno de los sistemas más garantistas del mundo: afortunadamente, para proteger al inocente, si lo es (y el protagonista de la historia, no lo es), y desafortunadamente para atraer a toda la delincuencia internacional a campar a sus anchas. Y recuerda, la Ley la aplican los jueces, pero la hacen los políticos, supuestos representantes del pueblo. Obviamente, es la clase política la lacra de este país.
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