dilluns, 17 de gener de 2011

Crudo Fati. Una aventura en la Reina.


Fue no hace mucho, siguiendo pistas en la red que me hablarán más de uno de los personajes que más admiro en el mundo y a quien más me gustaría parecerme –aunque no me parezca en nada–. Me refiero a Macedonio Fernández. La única cosa parecida a este hombre y lo que contaba era nuestro Gómez de la Serna. La primera persona que me habló de él fue Sandra Anitua, desde Buenos Aires. La segunda, la pintora Josefina Muslera, también desde Buenos Aires, aunque aquí. A partir de ahí, el leído todo lo que ha caído en mis manos de Macedonio. Indescriptible, acaso porque todo aquello de lo que me hablaba era justamente de eso, de lo indescriptible, que él describía mejor que nadie.
Pues bien, fue rastreando la red, como suele decirse, que fui a parar a una especie de cómic de resonancias brescianas, cuyo protagonista era un personaje llamado Crudo Fati. Un personaje entrañable, permanentemente perplejo, sabio a su manera. La descripción que la autora del tebeo hace de su protagonista, una tal Ariadna –que daría cualquier cosa ahora por conocer–, es elocuente: “Crudo Fati es un individuo emocionado y patético, que encontró en su relación con los otros y las cosas un reflejo de las pasiones de la vida, y la esencia de su existencia. Su compañero es Hércules, un escarabajo (de origen desconocido) a quien encontró alguna vez y desde entonces se transformó en su gran amigo, quien también de vez en cuando, pareciera mimetizarse con el mundo de los hombres ... Crudo Fati y Hércules transforman sus vivencias en "aventuras de los mundos" y de este modo, salvan sus vidas”.
El cómic se presenta de forma que ya me parece genial. Es: “El Crudo Fati” y, debajo, “Tapir es un animal que come plantas indiscriminadamente para alimentarse, y siendo que entre ellas hay varias venenosas, su cuerpo e instinto naturalmente busca un antídoto para no morir… Es así que come tierra y salvar su vida”.
Pues, nada, que entro en el blog de Crudo Fati y me encuentro con una entrega titulada “La puerta negra”. Encontramos al pesonaje durmiendo en unas escalinatas del parque Lezama de Buenos Aires, “pagando el precio memorable del exceso devenido del encantador ‘Casillero del Diablo’”. En su sueño –porque “no todo es vigilia la de los ojos abiertos”– se traslada, con Hércules, a otro universo, en el que aparece justo delante de la Puerta Negra.
Y he ahí mi sorpresa: contémplese la viñeta en que aparece esa Puerta Negra y dígase si no recuerda un sitio, abierto en subida, un agujero donde, a pesar del humo –o gracias a él– se respira muchas veces mejor que en la calle.
El resto de la aventura confirma la sorprendente coincidencia. Está claro que Crudo Fati, en alguna de sus vidas o en todos sus sueños, fue o es asiduo de la Reina.
Prometo que, a partir de ahora, lo buscaré entre el tumulto y los excesos. A él o a ella, o a su rastro.
La historia completa en http://elcrudofati.blogspot.com/
¡Qué empeño pone el destino en demostrarnos que no existe!

Canals de vídeo

http://www.youtube.com/channel/UCwKJH7B5MeKWWG_6x_mBn_g?feature=watch